“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

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viernes, 22 de octubre de 2010

El burlador burlado o la venganza de don Mendo

A los actuales dirigentes del PSOE les puede la soberbia. La han cagado y ahora intentan arreglar lo que ya no tiene arreglo. Un partido democrático debe regirse por principios y no por encuestas ni preferencias personales. Y los Zapatero, Blanco, Rubalcaba y compañía han querido justificar sus preferencias con encuestas. Las encuestas les han estallado en los morros. Y han sembrado la sospecha, porque a pesar de que han perdido, nadie se cree que no hayan mangoneado todo lo posible para que ganara Trinidad Jiménez. La gran familia se ha roto. Si en una familia el padre y la madre muestran preferencia por un hijo y después resulta que el que creían más torpe les aprueba las oposiciones a notarías con el número uno, consiguen, además de descomponer la familia, tener un hijo resentido durante el resto de sus días y al otro hundido en la miseria por no haber estado a la altura de las expectativas de sus progenitores. Esa es una cagada de manual, de las primeras que recomendaría evitar la supernanny de la tele. Ahora ya puede salir Leire Pajín con chaqueta roja PSOE a decir que estamos todos con Tomás, o Blanco, Zapatero y otros a contarnos, a lo Groucho, que si no nos gusta su candidato, tienen otro y que ese otro es el mejor. Y gane o pierda Tomás Gómez en las autonómicas de Madrid, el que pierde es Zapatero: si gana Tomás, el sopapo en los morros de Zp será morrocotudo. Y si pierde, nada podrá decir: anteriores candidatos nombrados a dedo, también fracasaron: la propia Trini perdió las elecciones a la Alcaldía de Madrid, lo mismo que el actual ministro de Industria, Miguel Sebastián. Parafraseando a Henry Ford que decía que los americanos podían elegir el color de coche que quisieran, siempre que fuera negro, Zapatero ha querido decirles a los militantes socialistas que eran libres de elegir al candidato que quisieran, siempre que se llamara Trinidad Jiménez. Y el disparo le ha salido por retambufa. La gran familia del PSOE ya no es tan grande y a la hora de las comidas ya no reina el buen rollo de antes: los hijos no se hablan entre sí y el que aprobó las oposiciones a notarías, se la tiene guardada a los padres. Sólo es cuestión de tiempo.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Felaciones internacionales

Las cochinadas de los políticos están a la orden del día. No hay jornada en que no nos escandalicemos con unas declaraciones de alto contenido sexual en horario infantil. Aquí, la moda la inauguró Federico Trillo con su manda huevos. Después llegó un alcalde palurdo de Getafe y vomitó lo de coño, no entiendo cómo puede haber tanto tonto de los cojones que vota a la derecha. Pepiño Blanco debió de encargar alguna encuesta y comprobó que la mención de coño y cojones en los discursos tenía un efecto positivo en la intención de voto de los ciudadanos. Se lo contó a su jefe y éste no dudó en afirmar rotundamente que medio millón de turistas españoles visitan anualmente Rusia para estimular, para follar. También en Francia hay políticos que tienen una mente y una lengua tan sucias que sería preciso lavarlas con Ajax pino. Hace apenas unos días, en un programa de entrevistas y reportajes del Canal Plus francés, la anterior ministra de Justicia del gobierno de Sarkosy y ahora eurodiputada, Rachida Dati, sin pestañear, soltó en directo que no era posible que los empresarios quisieran aumentar sus ganancias en un 25 por ciento cuando tenemos una felación cercana a cero. Vamos, que los empresarios sólo quieren chupar ellos y los demás, a dos velas. De esto tendría que tomar nota la Fess (palabra homófona a la francesa fesse, que significa nalga), Federación Españolas de Sociedades de Sexología, que según nos informa el Diario de Teruel del lunes 4 de octubre, ha dedicado su congreso de este año a la importancia del olor en la respuesta sexual, y para el próximo tratar el tema Política y felaciones internacionales. Y lo podrían celebrar en la ciudad madrileña de Parla. Por lo de a mamarla, a Parla, que dicen los castizos. De ponente invitado, Bill Clinton, y una mesa redonda, o lo que fuera, con Monica Lewinsky. Serviría como reconocimiento a Tomás Gómez, legendario alcalde de Parla, el más votado en toda España, que acaba de ganar las primarias del PSOE como candidato a las próximas elecciones autonómicas. Tras su victoria, el diario El País titula en su edición digital del cuatro de octubre: “Gómez tiende la mano al aparato del partido tras ganar las primarias”. ¡Marrano!

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Miseros

No lo entiendo. En este Teruel nuestro, en muchos aspectos, estamos igual que hace sesenta años. La Iglesia y el Estado todos revueltos. Nada tengo contra el nuevo obispo de Teruel, nada que objetar a que la Iglesia ordene y desordene a sus jefes según sus ritos, creencias y tradiciones. Sólo le pido a la Iglesia que no se inmiscuya en los asuntos que no le competen en un estado laico. Nada tengo contra los políticos creyentes católicos, protestantes, mahometanos o judíos. Sólo les pido que en el ejercicio de su cargo no mezclen la religión con los asuntos públicos. Grima me produjo ver en la foto del Diario de Teruel, en primera línea, a toda la plana mayor del PAR y del PSOE: vicepresidente, consejero, alcalde, aspirante a alcaldesa por unanimidad de su partido (las unanimidades sólo se producen en los grupos muy pequeños o en los regímenes de terror), Justicia, directores generales… Al igual que no pintarían nada los obispos ni los curas en la toma de posesión de un presidente, de un alcalde o de un ministro, no me cabe en la cabeza la asistencia institucional de nuestras autoridades civiles a un acto de una organización religiosa. Y menos si el ordenante principal de tal acto es un adalid de la democracia, la concordia y la moderación como es Rouco Varela. Uno podría achacar tal presencia a la ignorancia, como aquella anécdota que contaba Labordeta de que en el Teruel de los años sesenta, el diario Lucha fue el único periódico de toda España que conmemoró el décimo aniversario de la subida al poder de Fidel Castro. De alguno de los que aparecen en la foto, sí cabría esperar esa ignorancia, pero de otros no. También podría interpretarse su presencia en clave electoral: a ver si, saliendo en la foto, pescan algunos votos del paisanaje misero (Que gusta de oír muchas misas; no confundir con mísero, desdichado, infeliz). Pero sea por el motivo que sea, por ignorancia o por desvergüenza, tales personas no deberían ocupar ningún cargo público. Hagan como yo: quédense con sus caras y en las próximas elecciones, no voten a ningún partido que presente en sus listas a esos impresentables.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Entre dos aguas

A diario, nos bombardean con torrentes de palabras en periódicos, radios, televisiones, internet, mítines, conferencias, encuentros y mesas redondas. Separar las aguas fecales, contaminadas y envenenadas, de las inodoras e incoloras no es tarea fácil para el ciudadano. Nos han acostumbrado a bebernos cualquier porquería enlatada, tumbados en el sofá y sin tener que hacer un esfuerzo por nuestra parte. Nos han vuelto vagos: queremos brevedad sin complicaciones. A ser posible que nos lo resuman con un eslogan de tipo de Yo, por mi hija, mato, grito de guerra de la Princesa del pueblo, Belén Esteban. Destilar la información no es fácil y no queremos complicarnos la vida. Pero a poco que nos molestáramos en contrastar las informaciones, averiguar las fuentes y pensar, aunque nos costase algún esfuerzo, nos ayudaría a eliminar toxinas y a filtrar toda la mierda que nos quieren hacer tragar a diario. Veamos un ejemplo: algunos de los que escriben aquí y nos quieren arreglar la economía, el carbón o la educación, tendrían dificultades para superar un examen de Estudios Primarios. Hagan lo que yo he hecho: tomen la lista de los políticos de Teruel de los últimos años y entren en las páginas de la Diputación, del Congreso y del Senado. Lean sus biografías y sorpréndanse con su trayectoria profesional. Se darán cuenta de que no le falta razón a Juan Luis Cebrián cuando afirma que no debemos escandalizarnos si en una encuesta de opinión, la princesa del pueblo, Belén Esteban, de presentarse a las elecciones, obtendría cinco escaños. Añade Cebrián: “Probablemente hay gente de peor calidad intelectual o personal que Belén Esteban en el Parlamento”. Pues si muchos ciudadanos nos llevaríamos las manos a la cabeza ante lo que una persona como Belén Esteban podría hacer en las instituciones, en Teruel hemos tenido y tenemos bastantes de los que el Consejero Delegado de Prisa llama gente de peor calidad. Así que en las próximas elecciones, háganme caso: no lean los panfletos ni asistan a los mítines, ni escuchen la propaganda de los partidos en los medios. Simplemente repasen la trayectoria profesional de los candidatos y voten en conciencia.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Paris Milton

Un sencillo razonamiento me lleva a la conclusión de que muchos de los responsables políticos de Teruel no aprovecharon los años de escuela y se pasaban el día pensando en las musarañas o saltándose las clases de lengua. El razonamiento es el siguiente: es lógico pensar que en un partido destinan a los más aptos para el desempeño de cada una de las muchas tareas que se requieren: el más guapo, para salir en los carteles “fotochopeado”, el más mentiroso, secretario general y el que más chifle, capador. Siguiendo con esta reflexión, podríamos afirmar que los cargos y dirigentes que escriben en los papeles son las mejores plumas de que dispone el partido. Cualquiera que habitualmente lea las colaboraciones de nuestros políticos en el Diario de Teruel, se habrá percatado de que son unos zoquetes, con alguna excepción. De ahí que haya llegado a la conclusión de que no supieran aprovechar las enseñanzas de la escuela. Tomemos un ejemplo reciente: jueves 23 de septiembre. Tribuna de doña Ana Marín Pérez. Coordinadora de Justicia del Partido Popular-Teruel. No dispongo de espacio suficiente para comentar un texto muy mal escrito e infestado de errores de todo tipo, así que me limitaré a comentar el principio, una cita del segundo párrafo y la traca final. Empieza doña Ana con una frase contundente y falsa: “A estas alturas de la legislatura todos los españoles temblamos cuando oímos mentar el nombre de nuestro Presidente del Gobierno”. Puedo entender que los votantes y militantes del PP tiemblen al mentarles a Zp. Incluso que lo hagan muchos otros que no votan al PP. Pero extenderlo a la totalidad de los españoles es una mentira tan grande como el armario donde guarda los trajes Camps o los bolsos Rita Barberá. No sé quién ganará las próximas elecciones pero si se presentan Zapatero y Rajoy, tanto el ganador como el que pierda, tendrá millones de votos. Nuestro sistema electoral y las respuestas de los ciudadanos así lo quieren y lo demuestran en todas las consultas y encuestas. Claro, que también cabe la posibilidad de que para doña Ana Marín sólo tengan la consideración de españoles los votantes del PP. Más adelante, doña Ana quiere citar a la lideresa Esperanza Aguirre y la cita mal, produciendo en el lector la primera de las muchas carcajadas que vendrán a continuación: le cambia el nombre a la verbenera Paris Hilton y la llama Paris Milton, tal vez porque la melena larga y rubia de la rica heredera es similar a la que lucía el poeta inglés, o porque la señora Hilton se ha perdido en muchos paraísos. Pero donde la Coordinadora de Justicia del Partido Popular de Teruel alcanza las más altas cotas de la insensatez es en la última línea de su tribuna. Escribe: “Basta ya de mentiras y de incongruencias. España no puede más y pide un cambio. Lo pide y lo quiere. Y lo quiere ya”. Al más puro estilo panfletario. Sin una pizca de sustancia ni de gracia. Ya puestos a decir chorradas, hubieran sido preferibles ripios del tipo Dimite, Zapatero, te lo pide el mundo entero o Fuera Zetapé, deja paso al Pepé. Me cuesta entender que los partidos no se den cuenta de que textos como los de la señora Marín, logran el efecto contrario al que se supone que pretenden. Si lo que buscan es argumentar y convencer a los ciudadanos de que ellos son la alternativa a lo que tenemos ahora, el lector con dos dedos de frente pensará que más vale malo conocido que peor por conocer. A mí sí me entran temblores y muchos sólo de pensar que personas como doña Ana Marín pudieran algún día tener responsabilidades políticas en cualquiera de nuestras instituciones, ya sea en Justicia o en Festejos, meriendas y saraos. Estoy convencido de que cada vez que escribe la señora Marín en este Diario, el PP pierde un puñado de votos. A mí y a los que no deseamos que el Partido Popular gane elección alguna, ni local, ni autonómica ni nacional, nos gustaría que doña Ana Marín escribiera todos los días en todos los periódicos, y a ser posible en primera página y con titulares destacados. Que así sea.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Rigor e independencia

En una mesa redonda celebrada hace unos días sobre la izquierda en los medios de comunicación, una política de Teruel con ínfulas le preguntó a un periodista, toda sorprendida, por qué un periodista no podía tener carnet de un partido. Y el periodista Pere Rusiñol, del diario Público le contestó muy acertadamente, en mi opinión: el periodista puede tener ideología pero sin prejuicios; debe estar desvinculado de los partidos; debe ser riguroso y gozar de independencia. No es fácil cumplir todos esos requisitos cuando los medios están en manos de quien están y además dependen de la publicidad institucional con la que los políticos de turno los sobornan. Pero al menos debe intentarlo. Bastante nos comen el tarro los militantes de los partidos con sus verdades a medias, sus mentiras enteras y la manipulación constante. Un buen ejemplo lo tenemos en la tribuna Sólo por Aragón, de don José Miguel Espada, militante del PAR y delegado territorial del Gobierno de Aragón en Teruel, publicada en el Diario de Teruel del 21 de septiembre. En un extenso texto, se dedica a glosar a su su jefe de filas Biel y a apuntarse todos los éxitos: la Expo, Motorland, el aeropuerto de Caudé, y una larga lista más. Sólo le ha faltado citar el descubrimiento de América. Y por cierto, tanto el señor Espada como el señor Biel desconocen el significado del verbo adolecer, que emplean en su texto con el significado opuesto al que tiene. Adolecer no es carecer sino tener. Por lo visto, nos tienen que contar, tanto Biel como Espada, lo que ha hecho el PAR porque los ciudadanos somos unos imbéciles y no nos damos cuenta. Pero el mismo día en que el señor delegado territorial nos habla de las grandezas del PAR, el Diario publica una noticia cuyo titular reza: El ex-alcalde de Cuevas de Almudén Mariano Solsona, del PAR, imputado por malversación. Y unos días antes, el Heraldo de Aragón nos informa de que “la Policía cierra la investigación de La Muela acusando a Pinilla de otorgar 40 casas a amigos” y que “Blanqueo de Capitales le imputa cuatro nuevos delitos por malversación de caudales públicos, prevaricación y cohecho”. Eso es lo que nos interesa a los ciudadanos, que los partidos nos cuenten lo que nunca debieran hacer y hacen. Y ni Biel ni Espada nos lo cuentan. Por eso son necesarios los periodistas sin prejuicios, sin partido, rigurosos e independientes.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado.

Ser o no ser

El profesor Hawking acaba de publicar un nuevo libro en el que afirma que se puede perfectamente prescindir de Dios para explicar la creación del Universo. Ya he encargado el libro. Sé que voy a sudar y que me voy a acomplejar. Pero soy así: me gusta torturarme de vez en cuando. Mi cerebro de mosquito en temas científicos no alcanza a comprender las explicaciones de la teoría cuántica, las cuerdas, las supercuerdas y otros conceptos que manejan los físicos. Pero yo sigo erre que erre. Con la Iglesia no me acomplejo sino que unas veces me cabreo y otras me río. Para responderle a Hawking, una lumbrera española, el obispo de Oviedo, ha afirmado que Dios “es el creador del Universo, desde hace mucho tiempo”, para añadir a continuación, como prueba irrefutable, que “existe Dios y la vida lo sabe”. No me voy a meter en berenjenales porque carezco de los conocimientos científicos, filosóficos y teológicos necesarios para poder escribir tres frases coherentes sobre este asunto de la existencia o no de un creador de mundo mundial y universal. Y también por respeto a los miles de creyentes que con su fe y sus tradiciones encuentran un sentido a su vida y son felices. Ahora, lo que sí tengo bien claro es que si Dios existe, la Iglesia católica hace todo lo posible para que la gente no se lo crea. Tontadas como las del monseñor de Oviedo, más propias de un monólogo de humor o de una antología del disparate, consiguen que muchas ovejas y corderos se alejen del rebaño. Son de esos argumentos absurdos, como el de esos padres que, abrumados por las preguntas encadenadas de sus hijos pequeños, acaban gritando enfurecidos: esto es así porque lo digo yo. Y punto. Tampoco contribuyen mucho al mantenimiento de la fe en la Iglesia las noticias que día tras día leemos en la prensa. La última, de hace unos días, viene encabezada por los siguientes titulares de un diario, que comenta las conclusiones de una comisión independiente que ha investigado los abusos del clero en Bélgica desde los años sesenta hasta mediados de los ochenta: “Curas belgas: 475 niños violados, entre ellos uno de 2 años. Trece víctimas se suicidaron”. Ver para no creer.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Perversa santidad

Si colocamos juntas dos palabras o expresiones de significado opuesto, nos encontramos frente a la figura retórica del oxímoron. Silencio atronador pone de ejemplo la Real Academia Española. Aduaneros sin fronteras pongo yo, como ejemplo de una posible oenegé absurda. La Iglesia es muy fan del oxímoron para vendernos su mercancía. Empezando por la Inmaculada Concepción, la Guerra Santa o la vida después de la muerte. Y siguiendo con el donativo obligatorio con el que te conmina a remunerar cualquier servicio que te presta, que debería ser gratuito, ya que el Estado, es decir, nosotros, los ciudadanos, subvencionamos a la Iglesia con nuestros impuestos. Y un donativo obligatorio es lo que ha cobrado la Iglesia a los miles de asistentes a la ceremonia de beatificación de fray Leopoldo de no sé qué, en una base aérea de Granada. Allí, un arzobispo o cardenal, enviado especial del Papa, se ha despachado a gusto recordando los asesinatos de curas y monjas durante la Guerra Civil y callando como un puto todas las atrocidades cometidas por el otro bando, en el que la Iglesia tuvo un papel muy activo, antes, durante y después de la guerra. Por lo visto, en el proceso de beatificación fue decisivo el milagro que se le atribuye a fray Leopoldo: curar a una mujer de una enfermedad letal, un lupus. Y yo me pregunto ¿qué diríamos si un oncólogo descubre un remedio para curar un cáncer y lo aplica solamente a una persona? ¿O si un investigador diseña una vacuna capaz de erradicar el sida y decide que solo se la administra a su vecina? Seguro que ni les dan el Nobel ni les erigen una estatua en la plaza del pueblo. Pues el fray Leopoldo ese y muchos otros santos milagreros se han inflado a descubrir y a diseñar vacunas y remedios que sólo salvaron a una persona. En la vida civil, tal actitud merecería el mayor desprecio pero para la Iglesia esas actitudes son motivo de ascenso a los altares. Los enfermos de lupus, sus familiares y amigos deberían organizar una visita al lugar en el que se conservan los restos del metatarso del pie derecho del beato y, a grito pelado, poner al Leopoldo ese de vuelta y media o como hoja de perejil.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Colorín colorado

Siempre me han gustado los textos breves. Desde hace unos años, leo más cuentos que novelas, más relatos cortos que tochos del grosor de la guía de teléfonos de Mexico DF. Soy fan de las antologías de cuentos, relatos breves, microrrelatos, microcuentos, minificciones, microficciones, cuentos brevísimos y minicuentos. No sé cómo se habrá enterado de mi afición un amable lector del Diario de Teruel, don Mario López Sevilla. Con ese nombre, ha enviado un texto a la redacción del Diario. Un texto breve, de los que a mí me gustan. Nada de adornos ni palabras innecesarias; ninguna repetición. Dice lo que quiere decir y se queda tan ancho. Como los lectores de esta columna ya estarán impacientes por conocer el contenido de la obra maestra de don Mario, la transcribo tal cual la escribió el autor. Únicamente he puesto de mi cosecha las negritas, para que se aprecie mejor la hermosa prosa de esta minicarta, minicorreo o minimierda: “Sr. Evaristo Torres: ¡¡VÁYASE USTED A LA MIERDA!! O también se puede ir usted a Cataluña, con ERC, y nos deja en paz de una vez”. Precioso texto, como pueden apreciar. En poco más de una línea, don Mario López ordena al destinatario de su carta, es decir, a mí, que se vaya a la mierda. Pero no lo hace de forma autoritaria y sin dejarme otra salida. Me ofrece una alternativa: irme a Cataluña con ERC. Para el ilustre escritor, irse a la mierda o a Cataluña es lo mismo; se trata de dos opciones equivalentes. Si me permite don Mario una mínima sugerencia, la última frase de su texto, y nos deja de paz de una vez, tendría más fuerza añadiendo el adjetivo puta: y nos deja en paz de una puta vez. Y también tengo una duda: me da la impresión de que la carta no iba dirigida a mí sino a algún otro colaborador del Diario de Teruel. No porque ese otro se merezca más que yo irse a la mierda, sino porque es más fan de ERC, partido nacionalista al que no le tengo ninguna simpatía, como tampoco se la tengo a ningún otro partido nacionalista. De todas formas, le pediré al Diario de Teruel que me proporcione la dirección del domicilio de Mario López Sevilla. Quiero enviarle una caja de dulces. Ya se pueden ustedes imaginar de qué estarán rellenos los bombones y las peladillas.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Gastos de representación

En una noticia del Heraldo de Aragón, firmada por Luis Rajadel, me entero de que al teniente de alcalde pepero de Escucha, Valentín Salvador, lo van a juzgar por la presunta sustracción de 35 litros de gasóleo valorados en 400 euros. Joder, ¿qué gasóleo usan en Escucha? A más de once euros el litro, el gasóleo de Escucha debe de contener unos aditivos de la hostia. Seguro que lleva tropezones de jamón con denominación de origen, unas gotas de vino del Somontano, está perfumado con trufas de Sarrión y envejecido en barrica de roble americano y franchute. Y es que en Escucha tienen clase. El anterior alcalde, del PSOE, dicen que construyó un consultorio médico-casa-gimnasio a la altura de los mejores consultorios médicos-casas-gimnasios de Europa. Y para no desmerecer, porque no hay nada más cateto que ir al gimnasio con traje de pana y montado en una burra, dicen que el alcalde compró, con cargo al presupuesto municipal, un “peazo buga” de 54.000 euros, que conducía por las calles del pueblo. Los envidiosos no pueden comprender que al actuar así, el alcalde no hizo sino cumplir con su deber de representar a los ciudadanos que lo eligieron. Representar significa sustituir a alguien o hacer sus veces. Si un representante se zampa un solomillo, se bebe una botella de vino gran reserva o se desplaza en los mullidos asientos de cuero de un coche de alta gama, en realidad es como si todo eso lo disfrutáramos nosotros. Encima que nos representa, no pretendamos que lo pague de su bolsillo. Somos unos desagradecidos y unos criticones por naturaleza. Seguro que si un representante nuestro nos representara comiendo todos los días patatas cocidas, bebiendo vino peleón y conduciendo un coche de tercera mano propulsado por gasóleo barato, lo acusaríamos de miserable y roñoso. La única manera de acceder a ciertos lujos, aunque sea de forma vicaria, es mediante nuestros sufridos representantes. Esto lo sabía muy bien un señor de mi pueblo que, sin haber salido nunca de Villarquemado, contaba una y otra vez las maravillas de Barcelona. ¿Y cómo lo sabes tú, si nunca has estado en Barcelona?, le preguntaban. Pues porque me lo ha contado mi amigo Juan y es como si hubiera estado yo. Nuestros representantes son como nuestros amigos. Que sus gastos para nuestro bien corran de nuestra cuenta.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga

ESTOY EN HUELGA
DURANTE 24 HORAS NO SE PUBLICARÁ NINGÚN TEXTO EN ESTE BLOG

lunes, 30 de agosto de 2010

El Gobierno idiota

Es cierto que, frecuentemente, en mis colaboraciones en este periódico, me cebo con los políticos. Algunos me han reprochado que, con la cantidad de asuntos de los que se puede escribir, una y otra vez mis dardos vayan dirigidos a la misma diana. La explicación es bien sencilla: en mis escritos, me nutro de la actualidad, de la lectura de periódicos, de lo que oigo en la radio y de las charlas de bar. Y lo cierto es que esas fuentes dedican tres cuartas partes de sus contenidos a temas en los que los políticos son protagonistas. Nuestro Diario de Teruel no es una excepción. El esquema es siempre el mismo: ya sea la inauguración de una fábrica, de una exposición, de un puente o la pavimentación de una calle, la noticia recoge las declaraciones de los políticos, aunque no tengan nada que decir o repitan una y otra vez las mismas tontadas, y se acompaña de una foto en la que aparece de nuevo el político de turno. Sota, caballo y rey. Piñón fijo. Y nuestras autoridades locales, provinciales y autonómicas, son una mina, una fuente inagotable de inspiración para cualquiera que se dedique a comentar la actualidad, aunque sea, en mi caso, como aficionado. Esta misma columna que estoy escribiendo, tiene su origen en unas declaraciones publicadas en el Diario de Teruel. Una autoridad visita un pueblo de la provincia, aparece en la foto y el periodista recoge entrecomilladas las siguientes palabras del político: “que la gente esté a gusto y tenga autoestima por sus municipios”. Por pocas luces que se tengan, cualquier persona es capaz de captar el sinsentido que encierran esas palabras. Si la autoestima se define como la valoración positiva de sí mismo, carece de significado hablar de autoestimar a los demás y menos a un municipio. Se trata de la misma bobada que leí una vez en un diario de Madrid, uno de cuyos titulares rezaba que un hombre había sido condenado por automedicar a su madre. Mientras nuestros políticos no cuiden lo que dicen y cómo lo dicen, yo seguiré bebiendo de un abundante manantial de ideas para mis veinticinco líneas. Javier Marías titulaba hace poco, en una de sus colaboraciones en El País, Somos el Gobierno, idiota. Seguramente que si el autor hubiera sido alguno de nuestros políticos, se habría ahorrado la coma y habría escrito Somos el Gobierno idiota.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
No publicado

Derecho a opinar

A raíz de las invectivas que hemos cruzado un representante sindical y yo en las páginas del Diario de Teruel, y que él da por zanjadas y yo también, me he puesto a reflexionar sobre algunas de las cosas que dice en su última y definitiva contestación. Tienen que ver con el papel del periodismo y con el derecho de opinión en una democracia. Y como las afirmaciones de don Manuel, el sindicalista, no son un caso aislado sino que se las he oído a otros representantes institucionales, me preocupan y me desconciertan. La primera se refiere al papel de la prensa. Por lo visto, solamente los dirigentes de los partidos, de los sindicatos y de otras instituciones pueden escribir, debatir, pelarse o insultarse, en los medios. Pero cuando lo hace un periodista, o un ciudadano cualquiera, como es mi caso, dando su opinión, acertada o no, se trata de una actitud “incomprensible periodísticamente”. La segunda afirmación es aquella que cuestiona el derecho de un ciudadano a “faltar al respeto de la más importante organización social de España”. Como ven, unas afirmaciones que cuestionan, a mi juicio, dos de los pilares básicos de la democracia y del estado de Derecho: la libertad de prensa y la libertad de expresión. Cualquier ciudadano, ya sea representante de una institución, un periodista o un corredor de cien metros lisos, puede opinar lo que quiera, de acuerdo con el artículo 20 de nuestra Constitución, sin censura previa. Esa misma Constitución, en su artículo 18, garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen, por lo que el ciudadano que considere que esos derechos han sido conculcados, puede recurrir a los órganos jurisdiccionales, que juzgarán y harán ejecutar lo juzgado. En los “tortazos” que nos hemos propinado don Manuel y yo, algunos lectores se habrán alineado en su bando, otros en el mío y un tercer grupo, en ninguno de los dos. En eso precisamente consiste la democracia. Y espero que continúe siendo así durante mucho tiempo. Estoy seguro de que don Manuel comparte estas palabras, aunque las pronuncie un mindungui “acostumbrado a disparar todo tipo de descalificaciones desde su columna en Diario de Teruel, sin que nadie le replique”.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
No publicado

sábado, 24 de julio de 2010

Adhesión inquebrantable

Lo que nos pilla lejos nos afecta menos que lo que tenemos delante de las narices. Es triste pero es así. Si Berlusconi hace una de las suyas, incluso nos puede producir risa. Buscamos excusas para justificar nuestra indiferencia: ya se sabe, Italia corrompida por la mafia, siempre ha sido un país ingobernable que ha sabido sobrevivir en medio del caos. Lo mismo nos pasa con los discursos y la bravuconadas de Chávez en Venezuela. La cosa cambia cuando nos afecta directamente y se llega a la indignación y al cabreo si los protagonistas de la demagogia, la manipulación y el engaño son gente que tenemos cerca, que nos representa en las instituciones.

Nunca me ha gustado Yolanda Casaus, la diputada socialista por Teruel en el Congreso. No conozco a doña Yolanda y nunca he hablado con ella. Mis críticas están basadas en las intervenciones públicas de la diputada, fundamentalmente en las tribunas que publica en el Diario de Teruel y en la lectura de vez en cuando de su blog, Redoblando por Teruel. La verdad es que, en mi opinión, no difieren mucho. Tal vez en el blog se manifiesta más la personalidad inmadura, con frecuencia pueril, de nuestra representante. Y es que en el blog, además de hablarnos de política, incluye aspectos personales, aficiones, etc.

Lo primero que salta a la vista, leyendo sus tribunas en el Diario, es la escasa preparación intelectual de doña Yolanda. No tiene criterio propio; se limita a reproducir las consignas del partido. Practica lo que Felipe González recordaba hace unos días: la militancia pura y dura. No hay en su discurso ni una sola idea propia, ni una sola aportación original y bien argumentada. Se limita a repetir torpemente la voz de su amo, el partido. Eso me lleva a suponer que los escritos de doña Yolanda no van dirigidos a los ciudadanos que leen el Diario de Teruel, sino a los mandos de su partido. Son cartas de adhesión inquebrantable y fidelidad perruna, destinadas a preservar sus privilegios y su status dentro del partido más que a informar a los lectores con claridad y sencillez. Practica lo que un columnista calificaba como “la defensa servil y envilecedora de cualquier causa por defender una nómina”. Utiliza el lenguaje ampuloso, vacuo, incomprensible, de los políticos ignaros. Modernidad, progreso, coyuntura, futuro, sostenibilidad, son palabras que utiliza alegremente, sin explicar en qué consisten. Es pura retórica que sirve para hablar sin decir nada.

Para no divagar y explicar mejor a lector lo que quiero decir, voy a analizar la última tribuna de doña Yolanda, La reforma laboral en marcha, publicada en estas páginas el pasado día 24 de junio. Lo primero que salta a la vista es que nuestra diputada no tiene ni idea de lo que habla. Y lo digo con la autoridad que confiere haberme dedicado durante más de veinticinco años a la dirección de relaciones laborales en empresas de todo tipo, familiares, pequeñas, medianas, grandes y gigantescas. La primera frase de su escrito, es ya una declaración de ignorancia: “El modelo de Reforma Laboral que plantea el Gobierno, responde sin duda hacia un nuevo mercado de trabajo adaptado a los nuevos tiempos: más eficaz y más productivo”. ¿Qué significa responder hacia? ¿En qué consiste la novedad del mercado de trabajo? Es una frase tan vacía que no significa nada. Lo mismo que si yo dijera que la adecuación de las medidas favorece la solución del problema. Son palabras puestas una a continuación de otra que no expresan absolutamente nada. La siguiente tampoco aclara mucho las cosas: “Sin perder la principal seña de identidad de todo el proceso, el Gobierno continúa trabajando con intensidad para contar con el acuerdo de empresarios, trabajadores; también de los grupos políticos, y dar respuesta a una necesidad social”. ¿Cuál es la principal seña de identidad de todo el proceso? ¿De qué acuerdo con los trabajadores habla cuando los sindicatos se han opuesto a esa reforma laboral y un diputado del PSOE, Antonio Gutiérrez no la ha apoyado? La diputada se hace preguntas y se las contesta: “¿Por qué garantiza los derechos de los trabajadores? Porque sobre todo atiende a todos los sectores que intervienen en el complejo entramado de las relaciones laborales”. Hubiera sido preferible que nos contestara que la solución es la raíz cuadrada de cuatro o tres catorce dieciséis. Lo de complejo entramado de las relaciones laborales es tan general y tan carente de sentido como hablar de la rica flora ibérica o de los suculentos manjares de la tierra. Se trata de ese recurso que utilizamos cuando no tenemos ni idea sobre un tema y, en lugar de mantener el pico cerrado, soltamos la primera gilipollez que se nos ocurre. Una prueba adicional de que no sabe lo que dice es cuando afirma que “la propuesta presentada […] supone avanzar en la recuperación de la crisis”. Lo que menos queremos es recuperar la crisis, como no queremos la recuperación de la enfermedad sino de la salud. Nos llena la cabeza con que las propuestas del Gobierno aumentarán la “competitividad y la productividad, que reduce costes laborales sin mermar los derechos de los trabajadores”. Una afirmación de ese tipo es hacer un brindis al sol. Para mejorar la productividad y la competitividad se pueden hacer muchas cosas: mejorar los procesos productivos, mejorar la calidad de la enseñanza, ayudar a los jóvenes emprendedores, etc. Ser más competitivos reduciendo el coste del “factor trabajo”, facilitando y abaratando los despidos, es la peor solución que cabría esperar de un gobierno socialista. Así lo han entendido los sindicatos, incluido UGT, al que pertenece o perteneció la señora Casaus. Claro, que a la hora de elegir a quién se le rinde pleitesía y adhesión inquebrantable, nuestra diputada no tiene duda: quiere más a papá que a mamá. ¿Por qué será?

Evaristo Torres Olivas

La vuvuzela

Hay que respetar las tradiciones. Las tradiciones se acatan y no se discuten. Como las órdenes de los sargentos chusqueros. Tenemos las rosquillas tradicionales y el tradicional desfile. Tradicionales son los toros y por tradición se tiran cabras desde los campanarios. El problema con la tradición es que no se sabe bien qué es. Por una parte alude a lo heredado de nuestros ancestros, y aquí caben desde las deudas hasta la pertinaz sequía. Y por otra, en un mismo saco, se meten valores, costumbres, creencias, cultura, folclore, salvajadas, memeces e intereses. Tradicionales en España, además de los toros y las cabras arrojadas desde la torre de la iglesia, son la paga de Navidad y la corrupción política. Tradicional es en África la vuvuzela, la corneta de los cojones que revienta los oídos de los asistentes a los partidos de fútbol en el mundial y a los espectadores que los escuchan por la tele. Mkhondo Rico, portavoz del comité organizador del Mundial, lo ha dejado bien claro: "Pedimos al mundo que respete nuestra cultura. Las vuvuzelas seguirán durante todo el Mundial. Punto". En la mili, en lugar de punto, se decía ar, pero el mensaje es el mismo: las reclamaciones al maestro armero. Me temo que detrás de muchas tradiciones se esconden motivos económicos. La mierda de trompeta de plástico se vende entre ocho y veinticinco euros y el coste de producción debe rondar los 40 céntimos. Pero es que, además, se ha hecho una extensión de gama y los mismos que venden la vuvuzela recomiendan los vuvu stop, unos tapones que reducen el ruido. Es lo mismo que hacen algunos laboratorios, según cuentan los malpensados: primero crean una enfermedad y a continuación te venden el medicamento para curar la enfermedad que ellos han creado. También se cuenta algo parecido de los fabricantes de armas que encabronan a la gente para que se líen a hostias y después les venden metralletas y bombas para que se despedacen y se despanzurren. No sería de extrañar que, en los próximos meses, nuestras autoridades eclécticas tomaran medidas para aunar tradición y bienestar y nos vendan gafas oscuras y pinzas para la nariz. Para no ver ni oler la fetidez de la tradicional corrupción de los políticos.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Despilfarro

Las Diputaciones provinciales aparecen por primera vez en 1812, con la Constitución de Cádiz. Tenían su razón de ser: entes intermedios entre el Estado y los municipios. Llegó la Constitución de 78, llegaron las Autonomías y las Diputaciones seguían allí. Se crearon las Subdelegaciones del Gobierno central y las Delegaciones territoriales de los gobiernos autonómicos y las Diputaciones seguían ahí. Se crearon Mancomunidades, Comarcas y seguimos con las Diputaciones. Las Diputaciones se fueron vaciando de contenido: hoy se limitan a tareas de asesoramiento a los pequeños municipios y a los planes de gestión de obras. Y para ello necesitan un Presidente, un Vicepresidente primero, un Vicepresidente segundo y un Vicepresidente tercero y un montón de diputados provinciales, todos ellos retribuidos magníficamente con dinero público. Y esto no es una opinión sino un dato objetivo y comprobable. Entre los diez políticos mejor pagados de este país hay cuatro presidentes de Diputaciones provinciales. Las Diputaciones son un claro ejemplo de los absurdos con los que nos encontramos en la Administración pública. En cualquier organismo, privado o público, una empresa, un club de fútbol o un criadero de gambas, lo lógico, lo razonable es que si disminuyen las responsabilidades de sus gerentes, haya un aligeramiento de la estructura y una revisión salarial ajustada a la nueva situación. En el caso de las Diputaciones ha sucedido lo contrario: conforme perdían competencias, aumentaba el salario de los responsables políticos. Que un presidente de Diputación cobre más que un consejero Autonómico o que un Ministro es irracional. Lo que encabrona al personal es ver que las leyes de la lógica no se aplican en la Administración. No hay ningún tipo de criterio uniforme para asignar salarios, coches, casas, planes de pensiones o lo que sea que decidan asignarse. Lo hacen al tuntún o a la buena de Dios. Y lo más absurdo del asunto es que todas las instituciones tienen un responsable de Modernización. Con dos cojones. Tenemos despilfarro para rato porque para eliminar las Diputaciones habría que reformar la Constitución y con la tropa política que tenemos eso no ocurrirá en los próximos diez siglos, como mínimo. Hay que colocar como sea a los del partido y a sus familiares y adeptos. Clientelismo y caciquismo. Por los siglos de los siglos. España.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Homilía

Me trago en la página web del PSOE la homilía de Zapatero en Elche frente a miles de fieles y algunos forofos. Hay curas que tienen labia y aunque no convencen, entretienen con las florituras de su discurso, con una magnífica modulación de la voz. Pero Zapatero ni convence ni entretiene. Habla a trompicones, con un discurso anodino, plagado de repeticiones y lugares comunes. Sus gestos, descoordinados. Seguramente porque cuando era niño, en los colegios no se impartía ni psicomotricidad ni expresión corporal. Aburre, salvo a los abducidos, a pesar del decorado, el atrezo y la clac. Siempre la misma película: banderas, unos cuantos exaltados gritando ¡guapo! y el “gingle” machacón, el chunda chunda de la música para vendernos la burra. Cualquier vendedor de crecepelo tiene más poder de convicción. El mismo discurso, sin cambiar una coma, sólo los nombres de personas y de partido, lo podría haber pronunciado Rajoy o el presidente de Gorras El Pirulo en la asamblea anual de su empresa. Sin embargo, viendo la cara de Zapatero, se nota que cree que lo que está diciendo es importante, que él es importante y que está convencido de que tiene una misión en la vida: salvar a España. Creo que padece algún tipo de síndrome, no sé si el de la Moncloa o el del PSOE. Si uno está todo el día rodeado de aduladores y de palmeros, llega a creerse lo que no es. Cómo no van a aplaudir los que le circundan si su trabajo o su inclusión en las listas dependen de la permanencia de Zapatero. El presidente necesitaría un poco de aire fresco, escuchar el runrún de la calle, directamente, sin pasar por el filtro de los pelotas y lameculos. Para evitar problemas de seguridad, debería disfrazarse, como los reyes de los cuentos, y frecuentar, solo, bares y talleres, parques y jardines, polígonos industriales y residencias de ancianos. Así llegarían a sus oídos otras melodías, muy diferentes de las que le susurran todos los días. Tal vez se daría cuenta, al igual que en el cuento del rey desnudo, de que aunque hasta entonces todos han alabado la hermosura de su traje, la realidad es que va en pelota picada. Enarcaría las cejas al darse cuenta de lo engañado que lo han tenido durante tanto tiempo.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Porqueros, poceros y peluqueros

Todos los políticos del PSOE nos interpretan estos días la misma solfa, enviada desde Ferraz para atontar al personal. Como todos los periódicos, incluido este, hablan de lo mismo, no voy a insistir. El repertorio se limita a unas cuantas frases superficiales, sin sustancia: “España no es Grecia. La crisis es coyuntural. No nos importan los votos, nos importa España; y el PP no aporta alternativas serias”. Pero si Zapatero ha dicho en el Consejo de ministros que “hoy no toca hablar de subirle los impuestos a los ricos”, yo les digo a ustedes que hoy no toca hablar del asunto principal sino de los daños colaterales. Hoy quiero hablarles de Leire Pajín y de las tontadas que dice. En una arenga en Alicante ha asegurado que el problema no son los regalos que un político pueda recibir sino "de quién los reciba, cómo y a cambio de qué". Puro blablablá. Yo afirmo que el problema sí son los regalos. No importa de quién los reciba ni a cambio de qué. En la vida pública, los regalos nunca son gratuitos. Cuando el banco te regala unas sartenes o dos platos, te lo sisa de los intereses. Cuando el PSOE te obsequia con camisetas, bolígrafos o un viaje a Zaragoza para aplaudir a Zapatero, es porque quiere comprarte el voto. Como ven, incluso los regalos de poco valor tienen una intencionalidad perversa. Imagínense aquellos de más valor como son las cestas de Navidad llenas de botellas y de jamones con denominación de origen Teruel, trajes de Milano, relojes de doce mil euros o un Jaguar que le “prestaban” a un portavoz socialista para ir a “trabajar” al Congreso. O esas cosas raras que hace José Bono: El Pocero le hace unas obras en su hípica. Las obras las paga Porcelanosa. Y Bono dice que son una contraprestación por publicidad. No me digan que no es enrevesada la cosa. La transparencia de la que tanto presumen los socialistas. Así que yo sostengo que el simple hecho de recibir un regalo es una indecencia en un cargo público. Me da igual qué político lo reciba, cómo y a cambio de qué publicidad. Afirmar lo contrario o adornarlo con florituras, es marear la perdiz, la que por el pico se pierde, lo diga Agamenón o su porquero, Bono o su pocero, Leire Pajín o su peluquero.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Mal cuerpo jurídico

Hace dos meses, don Vicente Guillén, diputado del PSOE por Teruel, escribía lo siguiente en su blog: “La vicepresidenta 1ª del Gobierno compareció el martes pasado en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. Una comparecencia en la que quedó en evidencia la solidez, el sentido de Estado y la fiabilidad del Gobierno frente a la demagogia”. Más adelante añade: “Se acordaron en el ámbito de la Función Pública cincuenta medidas. Así se acordó el pacto retributivo que incrementaba los salarios de los funcionarios públicos un 0,3% en 2010. Y ese compromiso se va a cumplir porque los pactos están para ser cumplidos, como siempre ha sido según el cuerpo jurídico español y la costumbre de nuestro país”. No sé muy bien a qué o a quién se refiere por el cuerpo jurídico español, pero eso es lo de menos, aunque el señor Guillén es licenciado en Derecho y debería ser más preciso en sus expresiones. Lo que realmente importa es lo que dice de la demagogia y de que los pactos deben ser cumplidos—pacta sunt servanda—, según los principios del Derecho. Han sido suficientes dos meses para que el señor diputado se haya quedado con el culo al aire. Eso le pasa por prometer algo que no depende de su voluntad. Ahora deberá pedir explicaciones a Zapatero y al Gobierno y renunciar a sus escaño si no rectifican las medidas económicas que acaban de tomar. Y no cabe que le den por respuesta que al principio de que los pactos deben cumplirse, hay que añadirle la cláusula “mientras estén así las cosas”—rebus sic stantibus—porque en tan poco tiempo no han podido cambiar tanto las circunstancias. Y si en el momento de celebrarse el pacto, una de las partes, el Gobierno, ocultó información que impedía el cumplimiento de lo pactado, nos encontramos en un supuesto mucho más grave: que una de las partes ha obrado de mala fe. Cabe una tercera posibilidad: que el Gobierno no se entera de nada, no sabe ni lo que firma. Menudo marrón le han endiñado a nuestro paisano don Vicente Guillén. Si se une a las manifestaciones que han convocado los sindicatos, tal vez podamos entre todos conseguir que el Gobierno cumpla lo pactado.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado

Descontrol y corrupción

Hace unos días escribí un faldón comentando las palabras del consejero de la Presidencia y del diputado y alcalde de Teruel en el pleno de las Cortes de Aragón. El primero dijo que el Gobierno no tenía ninguna responsabilidad sobre los mangoneos de La Muela porque “no tiene ningún mecanismo para controlar a ningún alcalde que quiera cometer un delito”; y el segundo afirmó que en todos los partidos hay garbanzos negros. Quizás, sin ellos pretenderlo, nos dieron la clave de por qué estamos donde estamos, con unas tasa de desempleo a la cola de toda la UE y siendo de los últimos en recuperarnos de la crisis. Descontrol y corrupción. Esas son las dos causas principales. ¿Cómo hemos funcionado hasta que llegó la crisis? Por encima de nuestras posibilidades. ¿Somos una potencia industrial? No. Aquí ensamblamos coches pero los diseñan los franceses, los alemanes y los japoneses. Ellos ponen el talento y nosotros los brazos. También hemos construido muchas casas, que igualmente requieren poca cabeza y muchos riñones. ¿Y por qué se han construido tantas casas? Pues porque era muy rentable para los especuladores, los bancos y los políticos. Y para las mafias: no es casualidad que las organizaciones mafiosas abunden precisamente allí donde la construcción ha hecho mayores estragos. Marbella por ejemplo. Gracias a la construcción descontrolada, los ayuntamientos se han financiado, muchos alcaldes se han enriquecido y los partidos políticos se han forrado. Los bancos concedían créditos sin ton ni son, la ciudadanos se compraban casas con dinero que no tenían, con la convicción de que con la subida sin fin de los pisos podrían venderlos en poco tiempo, devolver el dinero de la hipoteca, pagar los intereses al banco y sacarse un beneficio. Especulación. ¿Y qué han hecho los Gobiernos? En lugar de mejorar los sistemas de control, modificar las leyes de financiación de los partidos y de las administraciones locales, no han hecho nada. Porque les conviene para financiar sus campañas electorales. Cuando todo se ha ido al carajo y se les pide responsabilidades, lo único que pueden contestar es que ellos no tienen ningún control sobre lo que hacen los ayuntamientos, que en todos los partidos hay garbanzos negros o que “la corrupción es consustancial a las instituciones”, como dice la lideresa Aguirre, lo cual no deja de ser otra forma de corrupción, no la de echarse los dineros a los bolsillos, pero sí la de pudrir y viciar la esencia de la Democracia.

Otra de las excusas que utilizan los políticos para quitarse responsabilidad es que la crisis nos viene de fuera, que todo es culpa del sistema capitalista, de las subprime y de los cabrones de los americanos, como si los bancos europeos no hubieran comprado los bonos envenenados o no hubieran recurrido a endeudarse en los mercados internacionales de dinero barato. ¿Y qué hacían entonces los gobiernos? Mirar para otro lado. Y si la ortodoxia capitalista proclama que, en un sistema de libre mercado, los gobiernos no deben intervenir en los mercados, al menos que fijen las reglas de juego y pongan los controles necesarios. Si la economía es un coche que circula por donde el dueño quiere, al menos que los gobiernos pongan carreteras adecuadas, señales de tráfico y pruebas de alcoholemia para que viajar en coche no consista en jugarse la vida en el asfalto.

Finalmente hay otro aspecto a considerar y que para entenderlo solamente se necesitan las cuatro reglas. Si nos fijamos en la composición de la población de cualquier sociedad capitalista, veremos que se compone, grosso modo, de jubilados, parados, funcionarios y personas que trabajan en la empresa privada. Los dos primeros suponen un gasto para el estado. Lo ideal sería un estado con una población joven y sin paro. Pocos jubilados y pocos desempleados es igual a poco gasto. Lo de los funcionarios no es bueno ni malo. Depende, que dicen los gallegos y la canción de Jarabe de palo. ¿Y de qué depende? Del trabajo que realicen. Si producen o no producen. Si están siete para hacer el trabajo de uno, claramente son improductivos. Si se les paga por ocho horas y trabajan dos, son improductivos. Si trabajan mucho pero su tarea consiste en rellenar papeles innecesarios, lavar los coches oficiales de los políticos, esperar a los jefes sentados en el Audi mientras los señoritos y las señoritas dan cuenta de un asado, regado con vino gran reserva y contando chistes, también son improductivos. Y hablando de los políticos, a los que en España podríamos asimilar a los funcionarios, puesto que el origen laboral del setenta por ciento, aproximadamente, de nuestros parlamentarios es el sector público, cada vez que sus partidos los ponen a dirigir instituciones o a ocupar puestos para los que no tienen ni la formación ni la experiencias necesarias, también son improductivos. Como ven, en el caso de los funcionarios y políticos, estamos hablando de cosas concretas: productividad, eficiencia, optimización de recursos, transparencia. Pues bien, si nos fijamos de la distribución de la población española en las cuatro categorías, veremos que la de los que trabajan en la empresa privada es igual, aproximadamente, a la suma de las otras tres: es decir que jubilados, parados y funcionarios, el 50 por ciento de la población, depende de los ingresos que le proporciona la otra mitad. Y eso es insostenible. Las soluciones para modificar esas proporciones son varias. Y de hecho, en los últimos tiempos algunas ya ha sido motivo de polémica. Se puede retrasar la edad de jubilación. De esa manera, se aporta durante más tiempo a la caja del Estado y se tarda más en consumir recursos de esa caja. Es la solución más fácil y más injusta también. Otra posibilidad consiste en racionalizar el trabajo de los funcionarios para que sean más productivos y más eficientes. Por ejemplo, destinándolos a controlar el fraude: economía sumergida, profesionales que no emiten factura y no pagan impuestos, empresas que contratan trabajadores y no los dan de alta, inspecciones para verificar que se cumple la normativa sobre seguridad para prevenir accidentes y evitar muertes, eliminando burocracia innecesaria, simplificando procesos. Si nos fijamos en la multitud de administraciones estatales, autonómicas, comarcales y locales, veremos que hay redundancias, duplicidades, falta de contenido de algunas, que se llenan de funcionarios innecesarios y le complican la vida al ciudadano. Poner orden en todo eso es técnicamente sencillo. Sólo se necesita voluntad política pero hasta la fecha ningún gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, se ha atrevido a lidiar con ese toro. Si lográramos que menos funcionarios prestaran más y mejores servicios, el estado podría ahorrarse unos cuantos millones. Pero para eso, se necesitarían políticos capaces, con experiencia, con formación y visión de futuro, con menos ideología y más competencia técnica. Pero los que tenemos son unos mediocres e incompetentes, tanto en el Gobierno como en la oposición, incapaces de ponerse de acuerdo sobre un sistema educativo que forme a ciudadanos preparados para diseñar coches, investigar y desarrollar medicamentos, mejorar procesos que aumenten la productividad. Ciudadanos capaces de darse cuenta de que Fernando Alonso o Dani Pedrosa no son unos héroes sino que el mérito es de los que conciben, diseñan y fabrican los coches y las motos que venden en todo el mundo.

Lo que resulta incomprensible es que partidos y políticos que defienden la economía de mercado, cuando hay crisis echen la culpa a los mercados. La culpa es de los mercados y el pueblo siempre tiene razón suelen ser sus argumentos. Pues ni todos los mercados son iguales ni el pueblo tiene razón siempre. El pueblo es un concepto abstracto, en el que se quiere meter tanto a ciudadanos con criterio, formados e informados, como a los seguidores del Diario de Patricia o de Gran Hermano. Y a cien mil personas llamando hijo de puta a un árbitro o mono a un jugador negro, también los meten en el paquete de pueblo aunque debería llamarse chusma. Y esa chusma no tiene razón. Tal vez sea cierto que España no es Grecia ni Portugal. Pero nos falta mucho para ser como Alemania o como Suecia. Y en tasas de desempleo no solamente superamos a toda Europa, sino también a Túnez y a Marruecos; pero estamos por debajo de Zambia y de Zimbabue, las cosas como son.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado