Me gusta leer las páginas de opinión de los periódicos, especialmente a los y las columnistas. Eso no quiere decir que comparta sus opiniones, pero eso no es lo importante. Los buenos columnistas, al margen de su ideología, suelen escribir muy bien. Hay periodistas, escritores y expertos en otras materias que te enseñan muchas cosas que intentas imitar o rechazar. Pondré dos ejemplos muy diferentes para que se entienda mejor. Sigo a Arturo Pérez- Reverte y David Torres, dos polos opuestos. Me gusta cómo escriben, su sintaxis, el respeto a la ortografía, etc. En algo coinciden y que no comparto: el recurso al insulto grueso. Hay otros que escriben bien, pero que agotan porque siempre hablan de lo mismo. Es el caso de Juan Vicente Yago, que ya va por la entrega veintisiete de sus Memorias del escritor sin “éxito” en la página de opinión de Diario de Teruel. Otro caso en el mismo diario es el del doctor Joan Izquierdo y sus escritos que titula ¡DOCTOR, DOCTOR! La diferencia está en que Yago escribe bien e Izquierdo escribe muy mal. Tal vez la culpa de que sus escritos aburran no sea suya sino del periódico. Aparecen en la sección de opinión, ya de por sí reducida a un espacio muy limitado. Sugeriría que al igual que el diario tiene secciones dedicadas a la psicología, a los toros o a los colaboradores del Instituto de Estudios Turolenses, habilitara una sección o un suplemento de medicina y de escritura. Hay un tercer grupo de columnistas y opinantes que ni dominan el tema del que hablan ni escriben bien y además hacen del insulto su argumento principal. Es el caso de Luis del Val. Ni sabe de lo que habla y además escribe muy mal. En la última columna, PSOE: concurso de acreedores, además de sus repetidos insultos, incurre en una docena de errores ortográficos, sintácticos y de vocabulario. Algo que ningún periódico se atrevería a publicar en una carta al director, a Luis del Val, que se las da de periodista y escritor, se le permite una y otra vez.
Evaristo Torres Olivas