“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 7 de agosto de 2017

CERRADO POR VACACIONES HASTA SEPTIEMBRE

viernes, 4 de agosto de 2017

El hombre/la mujer y el lobo/la loba

El hombre es un lobo para el hombre, dijeron Plauto y más tarde Hobbes.  Y se quedaron tan panchos. Hoy serían “políticamente incorrectos”. Por cierto, qué horrorosa es esa expresión de políticamente correcto/incorrecto. La lucha de las mujeres por la igualdad y por no ser marginadas ha conseguido que expresiones no ha mucho aceptadas, hoy produzcan rechazo. Por otra parte, la creciente sensibilización de la sociedad contra el maltrato animal también tiene su repercusión en el lenguaje. No es fácil acertar para no ser tachado de payaso o de machista incorregible. Veamos la sentencia de Plauto y Hobbes. ¿Cómo habría que enunciarla hoy? El hombre es un lobo para el hombre y la mujer es una loba para la mujer. O para abreviar un poco, el hombre/mujer es un lobo/a para el hombre/mujer. Pero si está comprobado que el lobo/a ha hecho daño al hombre/mujer, no es menos cierto que el hombre ha sido muy cruel con el lobo y lo ha llevado prácticamente a la extinción en muchos lugares. De ahí que también habría que admitir la expresión el lobo es un hombre para el lobo o mejor aún, el lobo/a es un hombre/mujer para el lobo/loba, en el supuesto de que el lobo/a se porte con el lobo/a como el hombre/mujer con el hombre/mujer. Pero igualar a todos también puede ser tremendamente injusto. Lo mismo que suavizarlo de tal manera que pierda su significado. Decir que no hay que hacerse pupa entre personas y animales suena a consejo infantil. Pero igualar a hombres y mujeres en la maldad es también muy injusto. Solamente hay que fijarse en el número de mujeres asesinadas por sus parejas-hombre cada año. No  sería justo sentenciar que el hombre es un lobo para la mujer, porque seguramente los lobos se comportan mucho mejor con las lobas que los hombres con las mujeres. En conclusión, que es difícil resumir en pocas palabras la complejidad de las sociedades humanas y animales. En este caso, y a la vista de los que ha sucedido a lo largo de la historia, habría que decir que el hombre es un asesino de mujeres. Aunque también sería injusto con muchos hombres que jamás han agredido a una persona, un animal o una planta.

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 2 de agosto de 2017

Ni sé ni sabo

Urdangarin pide su absolución al Supremo alegando que no sabe Derecho Administrativo para delinquir. Ese es el titular de varios periódicos. Don Iñaki, de profesión jugador de balonmano y licenciado en Administración y Dirección de Empresas, quiere que su otrora socio, amigo y profesor, Diego Torres,  se coma el marrón. Diego Torres, por lo visto tampoco sabe Derecho Administrativo y culpa a la Casa Real de las fechorías. Sólo falta que la Casa Real alegue que tampoco sabe Derecho Administrativo y le eche el muerto a su superior jerárquico: Dios. Porque las monarquías solo responden ante Él. Y Él sabe Derecho Administrativo por un tubo. Más que García de Enterría y los Martín-Retortillo, que fueron verdaderos maestros en la disciplina. No puede alegar ignorancia porque Él, Dios, sabe de todo y en grado sumo; es catedrático de cualquier rama del saber, desde la carcinología hasta la otorrinolaringología.   Resulta curioso el comportamiento del duque consorte: para tener casas grandes en Madrid, Barcelona, Ginebra o Washington sí tiene formación; lo mismo que para desempeñar altos cargos en Telefónica. Sabe hasta latín. Para afrontar la responsabilidad por sus desmanes alega que no sabe hacer la o ni con un canuto ni con una moneda con la cara de su suegro. Si absuelven al balonmanista por ser lego en derecho, deberían soltar a muchos miles de presos que no solamente no saben derecho sino que apenas saben leer y escribir. Ni siquiera saben que si están hambrientos y no tienen dinero, no se puede morder una barra de pan en un supermercado. Al igual que Urdangarín, los presos españoles podrían ir pasando la patata caliente hacia arriba. Al final, la estrategia infantil de decir yo no he sido,  ha sido Dieguito no era tan absurda como parece. O tal vez sea que los duques voleibolistas, con el paso de los años no solamente se convierten en ignorantes sino que regresan a los siete años de edad. A la más tierna infancia. A los tiempos del ni sé ni sabo.

Evaristo Torres Olivas
SOLO SABO QUE NO SEPO NADA