Hace unos días, coincidí en un supermercado con un conocido a quien no veía desde hace mucho tiempo. Nos saludamos y me dijo que “había ido a comprar comida para comer en las comidas”. Inmediatamente recordé unas palabras que tengo pegadas en letras grandes en la puerta de acceso a la cochera de mi casa: “Invertir en trabajadores que trabajen y realicen bien su trabajo es invertir en inversión”. Las pronunció Carmen Pobo Sánchez, entonces presidenta de la Diputación de Teruel por el PP. Hoy, además de alcaldesa que alcaldea en el Ayuntamiento de Cella, es senadora en el Madrid madrileño. Está muy bien que se diferencie a quienes trabajan trabajando en su trabajo e invierten en inversiones de los vagos que vaguean vagueando e invierten en diversiones. Lo mismo que hay que distinguir a los cantantes que cantan canciones de los raperos que rapean rap. No me cansaré de repetir varias veces que un político que quiere subir arriba y no convertirse en un cadáver sin vida, ha de ser redundante, valga la redundancia. Hay que aplaudirles con las manos. Sirva este breve resumen de mi opinión personal para desechar las mentiras falsas que se vierten contra los funcionarios públicos y los servidores que sirven. Todo lo que cuento lo he visto con mis propios ojos y lo he oído con mis oídos. Personalmente, para mí es de una importancia importante proteger a los representantes que nos representan y darles lo que merecidamente se merecen. Ambos dos. Ese es mi veredicto final. Para cerrar el círculo redondo.
Evaristo Torres Olivas