“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

domingo, 20 de septiembre de 2026

Los opinadores

 Me gusta leer las páginas de opinión de los periódicos, especialmente a los y las columnistas. Eso no quiere decir que comparta sus opiniones, pero eso no es lo importante. Los buenos columnistas, al margen de su ideología, suelen escribir muy bien. Hay periodistas, escritores y expertos en otras materias que te enseñan muchas cosas que intentas imitar o rechazar. Pondré dos ejemplos muy diferentes para que se entienda mejor. Sigo a Arturo Pérez- Reverte y David Torres, dos polos opuestos. Me gusta cómo escriben, su sintaxis, el respeto a la ortografía, etc. En algo coinciden y que no comparto: el recurso al insulto grueso. Hay otros que escriben bien, pero que agotan porque siempre hablan de lo mismo. Es el caso de Juan Vicente Yago, que ya va por la entrega veintisiete de sus Memorias del escritor sin “éxito” en la página de opinión de Diario de Teruel. Otro caso en el mismo diario es el del doctor Joan Izquierdo y sus escritos que titula ¡DOCTOR, DOCTOR! La diferencia está en que Yago escribe bien e Izquierdo escribe muy mal. Tal vez la culpa de que sus escritos aburran no sea suya sino del periódico. Aparecen en la sección de opinión, ya de por sí reducida a un espacio muy limitado. Sugeriría que al igual que el diario tiene secciones dedicadas a la psicología, a los toros o a los colaboradores del Instituto de Estudios Turolenses, habilitara una sección o un suplemento de medicina y de escritura. Hay un tercer grupo de columnistas y opinantes que ni dominan el tema del que hablan ni escriben bien y además hacen del insulto su argumento principal. Es el caso de Luis del Val. Ni sabe de lo que habla y además escribe muy mal. En la última columna, PSOE: concurso de acreedores, además de sus repetidos insultos, incurre en una docena de errores ortográficos, sintácticos y de vocabulario. Algo que ningún periódico se atrevería a publicar en una carta al director, a Luis del Val, que se las da de periodista y escritor, se le permite una y otra vez.

Evaristo Torres Olivas

sábado, 19 de septiembre de 2026

El pito, perdón, pico, de los políticos

El último lapsus, gazapo o como se le quiera llamar de Ayuso: "Me pago un hotel con mi dinero público". Quería decir dinero privado y le ha salido dinero público. Qué malas pasadas nos juega el subconsciente. Yo no sé si estas confusiones son debidas a causas genéticas, socioculturales o a ambas. Para unos, las expresiones del inconsciente emergen debido a deseos o emociones no resueltos; para otros, son simples errores. He recordado algunos de las meteduras de pata de nuestros políticos para que ustedes las juzguen, según su leal saber y entender. Tras la de Ayuso, me he acordado de Cospedal cuando dijo que “hemos trabajado mucho [en el PP] para saquear a nuestro país”. De Pablo Iglesias, de Podemos, he rescatado esta: “… con lo que hemos visto en tantas mamadas”. Finalmente, para no abusar de su paciencia, citaré a Zapatero, “El Yoyas”, perdón, “El Joyas”: “Hemos hecho un acuerdo para estimular, para favorecer, para follar”. Mi interpretación es que las mujeres solo piensan en esquilmar al Estado y los hombres en el ñacañaca, perdón, tacataca. Y no quiero olvidarme de aquellos que sueñan con ambas cosas en algún parador de Teruel, por ejemplo.

Evaristo Torres Olivas


                 

viernes, 11 de septiembre de 2026

La trompeta de Trump (Trump´s Trumpet)

Leo en la prensa que va a salir a subasta el llamado “vestido de la venganza” que lució Lady Di para darle en los morros a Charles cuando se enteró de que estaba liado con Camilla. Pagarán por él muchos miles de euros. Quiero aprovechar la ocasión para decirles, especialmente a los jóvenes, que no tiren nada y que prohíban a sus padres donar ropa, objetos personales, arrojar a la basura dientes, uñas o partes del cuerpo amputadas. Hoy no eres conocido, pero dentro de poco puedes ser un influencer famoso, un rapero internacional o un político de renombre y todas esas cosas pueden valer una millonada que le resolverán la vida a tu descendencia. Lady Di sabía lo que hacía. Antes del vestido ya había subastado su jersey de ovejas. De Elvis Presley, subastaron unos calzoncillos sucios. También se han conservados brazos, prepucios y sábanas de santas y predicadores. Imaginen el precio de mercado que en el futuro pueden alcanzar unos pelos de la ceja de Zapatero o del bigote de Aznar. Si Ayuso conserva el collar con la bandera de España de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, con su subasta podría comprarse un ático libre de toda sospecha como está actualmente. Tengo pruebas, y esto no es una fake news, de que Donald Trump conserva una trompeta (Trump’s Trumpet) de cuando era niño. Su familia la tiene guardada en una caja fuerte, como la de las joyas de Zapatero, esperando el momento para sacarla al mercado. Aquí van unos sabios refranes que les convencerán de no tirar nada: “Lo que hoy no vale un higo, mañana vale un abrigo”, “quien guarda un cascajo, guarda un tesoro bajo el brazo”, “cada cosa tiene su tiempo, y los trastos su momento”.

Evaristo Torres Olivas