“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 21 de marzo de 2019

El jefe siempre tiene razón

A los políticos se les llena la boca hablando del Estado de derecho, de democracia y del imperio de la ley. Pero predicar no es dar trigo. De ahí que, tras el desempleo, sea la clase política el problema que más preocupa a los ciudadanos, por delante de la corrupción y el fraude (lo que tiene su lógica, porque con buenos políticos no habría ni tanta corrupción ni tanto fraude). Seguramente, nuestros mediocres políticos, muchos de ellos sin oficio y con el beneficio de la política, entienden por imperio de la ley hacer todo por el artículo 33, es decir lo que les dé la gana a los que mandan en el partido. Y en caso necesario, recurren a esta otra ley que en su artículo primero dice que el secretario general siempre tiene razón y en el segundo, que en caso de que los militantes piensen lo contrario, se ha de aplicar el artículo primero. Todo esto se ha podido comprobar en estos días en el PSOE en el que Pedro Sánchez ha impuesto su santa voluntad en las listas al Congreso y al Senado y ha sido el ministro Ábalos quien se ha encargado de decirnos que “hay que conjugar liderar un equipo con la capacidad también de las bases para elegir ese equipo. Y todo eso se llama democracia interna”. Sánchez ha hecho en el ámbito nacional lo mismo que Lambán en Aragón, Mayte Pérez en el provincial de Teruel o Samuel Morón en el local de la capital. Todos han aducido el mismo argumento: que las bases proponen y ellos disponen a su antojo. Y esa imposición la disfraza Samuel Morón con palabrería vacua como que “el objetivo ha sido plantear una lista ganadora, con personas de distintos perfiles profesionales, y que se abre a la ciudadanía de Teruel”. No se puede decir menos en tantas palabras. A su vez, Mayte Pérez, que lleva muchas legislaturas figurando en los primeros puestos en todas las listas, tampoco se ha sonrojado al sentenciar que el suyo es "el único partido que realmente hace unas primarias, que da voz a la militancia". Ese tipo de afirmaciones, lejos de constituir un elogio a los militantes, los toma por imbéciles. En un partido que presume de tener muchos militantes y muy cualificados, siempre ha elegido para todo a media docena: Gerardo Torres, Javier Velasco, Vicente Guillén, Mayte Pérez, Antonio Arrufat. Es el imperio de la ley del dedo.
Evaristo Torres Olivas

viernes, 15 de marzo de 2019

Las promesas de los políticos

Publicado en Heraldo de Aragón 19/03/2019
El lenguaje de los políticos produce risa en muchas ocasiones. Aprenden a no decir nada en muchas palabras; a salirse por la tangente o por peteneras. Les preguntas por peras y te contestan con manzanas. Pero en otras ocasiones, cuando se trata de asuntos importantes, como la salud, esa forma de chamullar maldita la gracia que nos hace. A los políticos les elegimos y les pagamos para que gestionen y administren lo público y no para que nos contesten con obviedades. Ante el la grave situación de la falta de médicos en el Hospital de Teruel, la consejera de Sanidad, Pilar Ventura, no puede contestar que el problema está en que “han confluido una serie de circunstancias imprevisibles que han provocado un grave déficit” o que "se está buscando y confiamos  en tener una solución pronto". Decir eso y no decir nada es exactamente lo mismo. Siempre que hay un problema es que han confluido una serie de circunstancias y siempre que hay inundaciones es porque ha llovido. No necesitamos respuestas de Perogrullo sino soluciones. El “estamos trabajando en ello”, aunque sea con el acento tejano de José María Aznar, no soluciona nada ni tampoco el “every day bonsáis” de Zapatero. Los políticos pueden prometer y prometen, como hacía Suárez, y de lo prometido se olvidan hasta las siguientes elecciones que vuelven a prometer lo que no tienen intención de cumplir. En Teruel, legislatura tras legislatura nos prometen hospitales, museos, autovías, trenes y no me extrañaría que en las próximas elecciones de abril y mayo añadan a todo lo anterior un puente desde Teruel hasta Mallorca. Y dos huevos duros, que dirían Groucho Marx y Felipe González. Los turolenses estamos tan contentos que el próximo 31 de marzo, junto con ciudadanos de otras provincias de la España vaciada, iremos en peregrinación  a Madrid, aunque sea descalzos a campo través, para agradecer a nuestros queridos políticos, tanto locales como autonómicos y nacionales, la ingente cantidad de horas y esfuerzo que invierten en tomarnos el pelo. Yo, por mi parte, quiero recomendarles, con el mismo estilo que la consejera de Sanidad, que han confluido una serie de circunstancias que han provocado que en las próximas elecciones no vuelvan a votar a los predicadores que lo que prometen un día no lo cumplen al siguiente.
Evaristo Torres Olivas

jueves, 14 de marzo de 2019

Perder Teruel

Cualquier excusa es buena para salir en las fotos de los periódicos, piensan algunas. Aunque se haga el ridículo y se consiga el efecto contrario al deseado. Es lo que ha hecho la concejala de Ganar Teruel, Anabel Gimeno. Después de cuatro años en el Ayuntamiento de Teruel no se había enterado del deterioro de la iluminación del Viaducto y es justo ahora, a poco más de dos meses para las elecciones municipales cuando les pide responsabilidades a la alcaldesa y al equipo de gobierno. Si no hubiera sido porque lo han publicado los periódicos, no se habría enterado. El mundo al revés: en lugar de que los medios recojan las deficiencias que detectan los políticos, son los políticos los que leen en los periódicos qué no funciona y le echan la culpa a todos menos a ellos mismos. En la nota de prensa que Ganar/IU  envió a Diario de Teruel el pasado lunes, se dice que el Ayuntamiento de Teruel “debe empezar a asumir responsabilidades por su falta de acción y por la dejadez en sus funciones y obligaciones atribuidas como gobierno de la ciudad”. ¡A buenas horas mangas verdes! Acusa a la alcaldesa de “dejadez, unido a su afán de protagonismo”.  ¡Mira quién habla! La señora Gimeno seguro que habrá cruzado decenas de veces el Viaducto por la noche y solo ahora se da cuenta de que las luces no funcionan. ¡Qué casualidad! Claro que si no hubieran sido las luces, habría consultado el periódico para ver qué otras noticias podía utilizar para enviar más notas de prensa y salir de nuevo retratada. En las próximas semanas, seguramente pedirá más responsabilidades a todos los partidos, menos al suyo, IU, porque ha leído en los medios que hay una papelera rota en el Arrabal, los adoquines de basalto del Óvalo se están levantando y los perros siembran las calles de excrementos. Por ese motivo hay que votar a la señora Gimeno, para que ocupe de nuevo un sillón en el Ayuntamiento, la Diputación y el Parlamento aragonés. Para que dos meses antes de las elecciones de 2023 vuelva a encabezar todas las listas y emule a Vicente Guillén, Mayte Pérez, Manuel Blasco, Carmen Pobo y otros ilustres políticos profesionales que consideran la política como un magnífico medio de vida, mucho más lucrativo que presentarse a oposiciones o ejercer su profesión, si es que la tienen. Ellos ganan. Teruel pierde.
Evaristo Torres Olivas