“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

miércoles, 4 de marzo de 2026

Yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo

 Se anuncian como una empresa de “distribución de bebidas, alimentación y menaje” por la “provincia de Teruel y limítrofes” y tiene su centro logístico en el polígono industrial de Santa Eulalia del Campo. Como todos sabemos, tanto en Santa Eulalia como en el resto de Teruel y provincias limítrofes la población es mayoritariamente de habla inglesa. Por ese motivo, no debe de extrañarnos que en sus vehículos de reparto aparezcan rótulos como el de la foto: YUS FROZEN FOOD. Para que nadie se lleve a engaño. Ejemplo deberían tomar otros empresarios como los dueños de granjas de cerdos o los propietarios de camiones que transportan cochinos vivos que una vez sacrificados acaban en China. Los primeros deberían rotular sus negocios como PIG FARM y los segundos colocar un cartel grande con este mensaje: LIVE ANIMAL TRANSPORT; y debajo, en chino, lo siguiente: 活体动物运输 (huótǐ dòngwù yùnshū). Quiero contribuir a la iniciativa de Yus, y les sugiero que en todos sus vehículos obliguen a los conductores a cambiar la música que escuchan mientras conducen. Basta ya de jotas, pasodobles, copla y corridos mexicanos. A partir del uno de abril, deberán abrir las ventanas de sus furgonetas y camiones y poner a todo volumen canciones con letras en francés, inglés y alemán, idiomas de los miles de visitantes que pasan por Santa Eulalia, camino de las playas del Levante. Propongo canciones tirolesas en las que el nombre del pueblo aparece con frecuencia: yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo.Espero que Yus me invite a un wine and soda cuando venga a repartir a mi pueblo, Villarquemado, Burned Village, verbranntes Dorf y Village Brûlé.

Evaristo Torres Olivas




domingo, 1 de marzo de 2026

CACA, PEDO, PIS

 No me gusta ver negros por los pueblos y ciudades de España. Tampoco moros. Se me revuelven las tripas al pasar por algunos barrios abarrotados de extranjeros que hablan idiomas que no entiendo. Me sublevo cuando veo a mujeres de otros países, Kellys, limpiando en hoteles y casas particulares. Se me hace un nudo en la garganta cuando compruebo que muchas, muchas mujeres que cuidan a nuestros ancianos son rumanas y magrebíes.   Lo primero que pensarán es que soy racista, sexista y xenófobo. Se equivocan. Yo no fui un MENA (Menor Extranjero No Acompañado), pero sí un MEA (Menor Extranjero Acompañado) en el París de los años sesenta. Mi mejor amigo era un moro, el morico Amid como lo llamaba mi madre. Vivíamos en un sórdido callejón abarrotado de extranjeros que hablaban idiomas que no entendíamos. Solo había un niño francés: el hijo del dueño de las minúsculas e inhóspitas habitaciones que alquilaba a los inmigrantes. Mi padre y mi madre, al igual que el resto de los vecinos venidos de otros países, desempeñaban trabajos que no querían los franceses: limpiar casas, barrer calles, la sección de fundición en fábricas de automóviles. Formaban parte del grupo de los PIS (Persona Injustamente Sometida) y los PEDO (Persona Explotada Dominada por Ogros). Cinco años más tarde me convertí en un CACA (Crío Acompañado Camino de América). Nos trasladamos a Montreal, Canadá. Allí me enamoré por primera vez, a los once años, de Nancy, la hermana negra de mi amigo negro, Michael, el negrico como lo llamaba mi madre. Pero seguí siendo un MIERDA (Menor Inmigrante Español que Recuerda a Aragón). Nadie abandona su tierra por capricho sino por necesidad, porque en su país hay dictadores y dirigentes sin escrúpulos o potencias extranjeras que esquilman los recursos naturales y someten a los habitantes al hambre y la miseria. Los obligan a abandonar sus raíces y los convierten en MENAS, MEAS, PEDOS, PIS, CACAS Y MIERDAS.  

Evaristo Torres Olivas

sábado, 28 de febrero de 2026

Por sus dichos los conoceréis

 Nuestros políticos, de todos los partidos, son atacados constantemente. E injustamente. Por un mísero salario se exponen a que los pongan como chupa de dómine. Ya es hora de que se haga justicia. Propongo que se les recuerde para la posteridad y nada mejor que poner calles con nombre de sus acciones, citas y expresiones más famosas. Recomiendo que en todos los ayuntamientos de España se celebre un pleno extraordinario para zanjar este asunto. Para ayudarles, he aquí algunas propuestas para honrar a presidentes, ministros, diputados y concejales. La avenida Manda Huevos para recordar al gran Federico Trillo. Si en esa calle hay un colegio, habría que cambiarle el nombre por Los Chuches, en honor a don Mariano. La plaza del Puto Amo tampoco debería faltar en ninguna ciudad, pueblo o pedanía. Pedro Sánchez y Óscar Puente son demasiado importantes para caer en el olvido. Que los amigos de ETA se lo recuerden a los de la fachosfera.  El camino A Tomar Por Culo debería reservarse para alguna vía alejada del centro. En Aragón deberíamos cuidar a políticos como Alberto Izquierdo y Pilar Alegría dejando constancia de su inteligencia en sus pueblos de nacimiento. Sugiero la calle Aragón Va de Cojón para Gúdar y el barrio Ambos Dos para La Zaida. Alejandro Nolasco se merece la calle Menos Menas. No quiero olvidarme de Tomás Guitarte y me gustaría que a la entrada de Cutanda se colocara un cartel con su nombre boca abajo. Para finalizar, a la gran ministra de Podemos, Irene Montero, no hay que cancelarla. En su honor, el sorteo de la lotería de cada seis de enero debería cambiar su nombre por Sorteo Extraordinario del Niño, Niña y Niñe.

Evaristo Torres Olivas