¿Qué pensarían ustedes si alguien les arreglara un grifo y lo dejara con goteras? Si es un amigo que lo hace por ayudar, sin cobrar, pensarán que ha puesto su mejor intención y no se lo tendrán en cuenta. Pero si es un fontanero, que cobra por el trabajo, el enfado será la reacción más probable. ¿Por qué no sucede lo mismo en otras actividades? Por ejemplo, el periodismo.
Javier
Hernández-Gracia lleva mucho tiempo escribiendo en el Diario de Teruel y
cobrando por sus colaboraciones. Pero deja goteras en cada una de sus
intervenciones. En la última, Victor
Soler, cuando el silencio es poesía, del pasado 14 de octubre, he detectado
más de veinte errores ortográficos y sintácticos. Aquí van algunos. En el título
escribe “Victor”, sin tilde; en el texto, unas veces lo escribe con tilde y
otras sin ella, al tuntún. Lo mismo le ocurre con nubes en catalán, que tan
pronto escribe “núvols” como “nubols”. Además de no dominar las tildes, tampoco
controla la puntuación ni la concordancia entre sujeto y verbo.
Podría ser tolerable
si lo hiciera un aficionado, pero el señor Hernández se presenta como
historiador del arte, y en las redes sociales escribe que, además de Historia
del Arte en Valencia, estudió Periodismo en la Complutense de Madrid.
El buen periodismo
debe informar con objetividad y rigor, pero también cumple una función pedagógica:
muchos lectores confían en los expertos para aprender las reglas gramaticales
leyendo los periódicos. Si leen la siguiente frase del mencionado artículo de
don Javier, “historiador del arte y periodista”, creerán que es correcta: “Sin
embargo cada destello de color, me recordarán…”. Pero contiene tres errores: no
poner una coma después de “sin embargo”, ponerla después de “destello de color,
y conjugar el verbo en plural cuando el sujeto está en singular.
Espero y deseo que
esta carta al director se publique en el Diario de Teruel. Por el bien de los
lectores y del periodismo.
Evaristo Torres Olivas


