“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 11 de diciembre de 2017

Los y las incompetentes

(Publicado en Diario de Teruel el 8 de diciembre y en Heraldo de Aragón el 12 de diciembre)
Vi y escuché íntegro el debate entre Inés Arrimadas, de Ciudadanos y Marta Rovira, de ERC, en el programa Salvados, de Jordi Évole. Dos mujeres jóvenes que aspiran a ser presidentas de Cataluña. Una de derechas y otra de izquierdas. Está bien que las mujeres ocupen puestos de responsabilidad desempeñados hasta ahora por hombres. Por justicia. Porque si son más de la mitad de la población también deberían ser mayoría en las instituciones y en los gobiernos. Pero también sería deseable que tanto los hombres como las mujeres que se dedican a la política sean personas cualificadas y competentes, como en cualquier otra profesión. Arrimadas y Rovira son mujeres que se dedican a la política pero son incompetentes. Al igual que muchos hombres. En el comienzo del debate, Évole les hizo cuatro preguntas sencillas que cualquier aspirante a dirigir un gobierno debería saber: la tasa de paro en Cataluña, el número de refugiados que acoge Cataluña, el número de mujeres asesinadas por sus parejas en Cataluña en lo que va de año y cuántos barracones hay en las escuelas catalanas. Ninguna de las dos supo contestar. Ni siquiera aproximarse. En la única que se arriesgaron a dar un dato, la tasa de paro, Arrimadas afirmó que un 19 o 20 por ciento y Rovira dijo que estaba de acuerdo con esa cifra. El dato de paro de Cataluña del tercer trimestre de 2017, según la EPA (Encuesta de Población Activa) es del 12,5%. Siete puntos por debajo de lo que las dos aspirantes se aventuraron a responder. Los retos más importantes que tenemos en estos momentos son el desempleo, la violencia machista, la educación y los refugiados y quienes están llamados a aportar ideas y adoptar medidas para superarlos, los políticos, no tienen ni idea de su magnitud. Difícilmente se puede solucionar aquello que se desconoce. El resto del debate tampoco fue mucho mejor: que si Rovira había llamado fascista a Arrimadas y esta a Rovira, golpista; que si el procés esto y el procés lo otro. Simplezas, generalidades. Sería deseable, por justicia, que las mujeres ocuparan los puestos de responsabilidad en los porcentajes que les corresponden. Pero también sería deseable, por el bien de la sociedad, que nuestros políticos y políticas fueran personas mejor preparadas. ¿Qué diríamos si el director de un hospital con trescientas camas dijera que tiene novecientas o que desconociese si había suficientes radiólogos o si sobraban? ¿Cuánto duraría una consejera delegada de una empresa que fabrica coches si ignorase el número de vehículos que salen de la cadena de ensamblaje o cuánto se invierte en investigación? La política es de las pocas actividades en las que un inútil o una incompetente puede permanecer legislatura tras legislatura sin aportar nada.

Evaristo Torres Olivas

lunes, 4 de diciembre de 2017

Con trampa y con cartón

Asaltar los cielos, gente corriente haciendo cosas extraordinarias, mandar obedeciendo, unidad, unidad. Todo lo anterior son consignas con las que Podemos ha ido posicionándose en el difícil mercado de los partidos políticos. Nada diferente a lo que se hace para vender cualquier otro producto, ya sea un refresco que pretende ser la chispa de la vida, un detergente que se anuncia como el milagro anti manchas, el turrón para que vuelvas a casa por Navidad, una cuchilla de afeitar que es lo mejor para el hombre o un diamante que es para siempre. Palabrería vacua, mentiras, exageraciones. El único objetivo es vender más unidades de producto, ya sea un lavavajillas o papeletas con la cara de un señor con coleta. Pero además de los eslóganes,  también se recurre a otras técnicas y trucos (¿engaño, manipulación?) para que elijamos un artículo determinado. En los supermercados, los productos situados a la altura de los ojos se venden mucho mejor que los situados en el suelo o en los estantes más altos. En una lista de candidatos, los situados en los primeros puestos y en las primeras filas tienen mayor probabilidad de ser elegidos que los colocados en las últimas posiciones o en las últimas filas. De ahí que las empresas paguen a los supermercados por situar sus productos en los lugares más estratégicos. Y también que los que mandan en los partidos coloquen a los candidatos en un orden determinado. Eso sí, tanto empresas como partidos, los muy cínicos, se apresuran a decir que el consumidor o el votante puede elegir libremente, y que puede agacharse para coger el producto colocado a la altura de los pies o elegir a los candidatos que aparecen los últimos en la lista del partido. La diferencia estriba en que las empresas consideran que recurrir a la publicidad o a las estrategias de mercadotecnia es algo lícito en una economía capitalista de mercado, mientras que Podemos pretende crear un sistema mucho más justo, más igualitario, en el que los ciudadanos tomen decisiones basadas en hechos, en información veraz y verificable, en la democracia de las bases, en la participación y en el cumplimiento de lo que se promete. Sin trampa ni cartón.  Y hasta la fecha, ni han asaltado los cielos, a la gente corriente los dirigentes no les dejan hacer cosas extraordinarias, en lugar de mandar obedeciendo han conseguido mandar y que callemos y obedezcamos y la cacareada unidad, unidad consiste en que los tres fundadores de Podemos, Iglesias, Errejón y Bescansa, y sus seguidores,  se hayan enzarzado en una lucha fratricida por el poder.

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Todo por la ciencia

“Una farmacéutica paga a un grupo de parlamentarios de PP, Ciudadanos y PNV una visita a su fábrica en Dublín”. Ese es el titular de un periódico. Seis senadores del PP, tres diputados regionales de Ciudadanos y una senadora vasca han viajado a Irlanda con todos los gastos pagados. Al leerlo, he retrocedido quince años, a los tiempos en los que yo me ganaba el sustento en una multinacional que vendía sus productos en farmacias y hospitales. Mi empresa invitaba a médicos, farmacéuticos y a políticos a unos viajes maravillosos, gratis total. Por ejemplo, a Brasil, a Estados Unidos, a la República Dominicana. En las invitaciones oficiales se decía que se trataba de unas jornadas científicas para conocer las nuevas investigaciones, los desarrollos más recientes y los productos de inminente lanzamiento. Y era verdad: de la semana que duraba el viaje, se dedicaban cuatro horas a esos menesteres. El resto del tiempo, los restantes seis días y medio, se aprovechaban para visitar lugares maravillosos, asistir a espectáculos de primera, comer en restaurantes de muchos tenedores. Gratis total. Por el morro. A cambio, se esperaba que los médicos, los farmacéuticos, los políticos recomendaran, recetaran, compraran los productos de mi empresa. El departamento de márquetin y ventas hacía un estrecho seguimiento de los clientes y si después del “viaje científico” no se producía un incremento significativo de las ventas, al año siguiente ese cliente no era invitado al viaje. A nadie le gusta tirar el dinero, y menos a las empresas multinacionales que tienen por objetivo único ganar dinero para sus accionistas para que los directivos cobren unos suculentos bonus a final de año. Los mismos argumentos que utilizaba mi empresa son los que esgrimen PP y Ciudadanos para justificar su asistencia: que se trata de “un seminario científico”, que “no se trata de un viaje oficial de la Cámara” y de que  "estamos convencidos de que su asistencia resultará de gran utilidad y lamentamos el habitual desinterés de otros partidos por conocer el trabajo y la experiencia de profesionales de categoría internacional que, ante los retos que en materia económica o sociales debemos afrontar unidos, consideramos imprescindible conocer".

Evaristo Torres Olivas