“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 30 de marzo de 2026

La letra pequeña

  Antes de seguir leyendo, les recomiendo que miren durante un par de minutos la fotografía al final de esta columna. Ahora, sigan con la lectura. Ese cartel aparecía en un supermercado de Madrid, donde he estado hace unos días. A primera vista, se ve un chollo: un artículo que de 29,30 euros pasa a 4,50. “Super Precio” anuncian en letras grandes. Un ahorro de 25 euros. Pero hay que leer la letra pequeña. El primer precio es por cinco litros y el segundo, por un litro. Mayor estafa, imposible. Es marketing, dirán los expertos. Es engaño y manipulación, digo yo. Y todo muy legal. El mercado es el mercado. Dentro de poco, no sería de extrañar que los poderes públicos nos envíen una carta para decirnos en grandes letras que nuestra pensión se ha revalorizado y pasa de 1 000 euros a 14 000, para añadir a continuación, en letras ilegibles, que la primera cifra es mensual y la segunda anual. Yo hablé con el encargado del supermercado y le dije que esa oferta me parecía un engaño y de malas maneras me mandó a la mierda. No sería de extrañar que la próxima promoción sea de 30 euros a 2 céntimos y nos aclaren en letras minúsculas ilegibles que en el primer caso se trata de una botella de dos litros de whisky escocés y en el segundo de dos gotas. Calidad al mejor precio, siempre pensando en el cliente.

Evaristo Torres Olivas

lunes, 9 de marzo de 2026

Soy un bubuto

 Publicado en Heraldo de Aragón 15/03/2026

Llevamos unas semanas en las que aparecen noticias todos los días sobre los therians, esas personas que se identifican como animales. Como si eso fuera algo nuevo. Quizás la diferencia está ahora en que han salido de la jaula o del nido y ya no son solo cuatro gatos, sino que hay de todo, perros, cerdos, cabras, etc. Solo hay que repasar nuestra historia y las expresiones populares para darse cuenta de que la cosa viene de largo. Hace unos años, una cantante nos decía que se consideraba una potra salvaje. Incluso hay animales que han sido grandes jefes, como Toro Sentado. Yo tengo dos conocidos: uno es un rata y otro, un ratón de biblioteca. Otras son linces, burros o borregos, según su grado de inteligencia. ¡Menudo pájaro está hecho!, decimos de alguien que no es de fiar. Y si hace tonterías, que es un ganso o que hace el pavo. Quienes cuidan poco su higiene son cerdos, gorrinos o puercos. No tener escrúpulos para amasar dinero es ser un buitre y no estar bien de la cabeza es estar como una cabra. En el mundo del deporte, especialmente en las carreras a pie, hay hombres y mujeres que son liebres y gacelas. En el tráfico de drogas abundan los topos y los camellos. Una profesión muy digna y mal remunerada es la de canguro. Los cobardes son gallinas y los chulitos, gallos o gallitos. Los hay también que no se identifican con un animal en concreto y utilizan el genérico de bicho o bicharraco.  De las personas atractivas se dice que son muy monas. Incluso hay personas que se llaman Delfín, Paloma o León. Y apodos con nombre de animal, los hay en abundancia. No cito ninguno para que no se molesten mis amigos.  A mí me gusta hacer el oso, pero el animal con el que más me identifico es con el bubuto (abubilla; en mi pueblo es sinónimo de ababol, bobo, tonto o atontado). Soy un therian. ¡Guau!

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 4 de marzo de 2026

Yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo

 Se anuncian como una empresa de “distribución de bebidas, alimentación y menaje” por la “provincia de Teruel y limítrofes” y tiene su centro logístico en el polígono industrial de Santa Eulalia del Campo. Como todos sabemos, tanto en Santa Eulalia como en el resto de Teruel y provincias limítrofes la población es mayoritariamente de habla inglesa. Por ese motivo, no debe extrañarnos que en sus vehículos de reparto aparezcan rótulos como el de la foto: YUS FROZEN FOOD. Para que nadie se lleve a engaño. Ejemplo deberían tomar otros empresarios como los dueños de granjas de cerdos o los propietarios de camiones que transportan cochinos vivos que una vez sacrificados acaban en China. Los primeros deberían rotular sus negocios como PIG FARM y los segundos colocar un cartel grande con este mensaje: LIVE ANIMAL TRANSPORT; y debajo, en chino, lo siguiente: 活体动物运输 (huótǐ dòngwù yùnshū). Quiero contribuir a la iniciativa de Yus, y les sugiero que en todos sus vehículos obliguen a los conductores a cambiar la música que escuchan mientras conducen. Basta ya de jotas, pasodobles, copla y corridos mexicanos. A partir del uno de abril, deberán abrir las ventanas de sus furgonetas y camiones y poner a todo volumen canciones con letras en francés, inglés y alemán, idiomas de los miles de visitantes que pasan por Santa Eulalia, camino de las playas del Levante. Propongo canciones tirolesas en las que el nombre del pueblo aparece con frecuencia: yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo.Espero que Yus me invite a un wine and soda cuando venga a repartir a mi pueblo, Villarquemado, Burned Village, Verbranntes Dorf y Village Brûlé.

Evaristo Torres Olivas