“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 9 de marzo de 2026

Soy un bubuto

 Llevamos unas semanas en las que aparecen noticias todos los días sobre los therians, esas personas que se identifican como animales. Como si eso fuera algo nuevo. Quizás la diferencia está ahora en que han salido de la jaula o del nido y ya no son solo cuatro gatos, sino que hay de todo, perros, cerdos, cabras, etc. Solo hay que repasar nuestra historia y las expresiones populares para darse cuenta de que la cosa viene de largo. Hace unos años, una cantante nos decía que se consideraba una potra salvaje. Incluso hay animales que han sido grandes jefes, como Toro Sentado. Yo tengo dos conocidos: uno es un rata y otro, un ratón de biblioteca. Otras son linces, burros o borregos, según su grado de inteligencia. ¡Menudo pájaro está hecho!, decimos de alguien que no es de fiar. Y si hace tonterías, que es un ganso o que hace el pavo. Quienes cuidan poco su higiene son cerdos, gorrinos o puercos. No tener escrúpulos para amasar dinero es ser un buitre y no estar bien de la cabeza es estar como una cabra. En el mundo del deporte, especialmente en las carreras a pie, hay hombres y mujeres que son liebres y gacelas. En el tráfico de drogas abundan los topos y los camellos. Una profesión muy digna y mal remunerada es la de canguro. Los cobardes son gallinas y los chulitos, gallos o gallitos. Los hay también que no se identifican con un animal en concreto y utilizan el genérico de bicho o bicharraco.  De las personas atractivas se dice que son muy monas. Incluso hay personas que se llaman Delfín, Paloma o León. Y apodos con nombre de animal, los hay en abundancia. No cito ninguno para que no se molesten mis amigos.  A mí me gusta hacer el oso, pero el animal con el que más me identifico es con el bubuto (abubilla; en mi pueblo es sinónimo de ababol, bobo, tonto o atontado). Soy un therian. ¡Guau!

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 4 de marzo de 2026

Yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo

 Se anuncian como una empresa de “distribución de bebidas, alimentación y menaje” por la “provincia de Teruel y limítrofes” y tiene su centro logístico en el polígono industrial de Santa Eulalia del Campo. Como todos sabemos, tanto en Santa Eulalia como en el resto de Teruel y provincias limítrofes la población es mayoritariamente de habla inglesa. Por ese motivo, no debe de extrañarnos que en sus vehículos de reparto aparezcan rótulos como el de la foto: YUS FROZEN FOOD. Para que nadie se lleve a engaño. Ejemplo deberían tomar otros empresarios como los dueños de granjas de cerdos o los propietarios de camiones que transportan cochinos vivos que una vez sacrificados acaban en China. Los primeros deberían rotular sus negocios como PIG FARM y los segundos colocar un cartel grande con este mensaje: LIVE ANIMAL TRANSPORT; y debajo, en chino, lo siguiente: 活体动物运输 (huótǐ dòngwù yùnshū). Quiero contribuir a la iniciativa de Yus, y les sugiero que en todos sus vehículos obliguen a los conductores a cambiar la música que escuchan mientras conducen. Basta ya de jotas, pasodobles, copla y corridos mexicanos. A partir del uno de abril, deberán abrir las ventanas de sus furgonetas y camiones y poner a todo volumen canciones con letras en francés, inglés y alemán, idiomas de los miles de visitantes que pasan por Santa Eulalia, camino de las playas del Levante. Propongo canciones tirolesas en las que el nombre del pueblo aparece con frecuencia: yo-de-la-iii-a, San-ta Eu-la-li-aaa, oo-la-di-ii-hoo.Espero que Yus me invite a un wine and soda cuando venga a repartir a mi pueblo, Villarquemado, Burned Village, Verbranntes Dorf y Village Brûlé.

Evaristo Torres Olivas




domingo, 1 de marzo de 2026

CACA, PEDO, PIS

 No me gusta ver negros por los pueblos y ciudades de España. Tampoco moros. Se me revuelven las tripas al pasar por algunos barrios abarrotados de extranjeros que hablan idiomas que no entiendo. Me sublevo cuando veo a mujeres de otros países, Kellys, limpiando en hoteles y casas particulares. Se me hace un nudo en la garganta cuando compruebo que muchas, muchas mujeres que cuidan a nuestros ancianos son rumanas y magrebíes.   Lo primero que pensarán es que soy racista, sexista y xenófobo. Se equivocan. Yo no fui un MENA (Menor Extranjero No Acompañado), pero sí un MEA (Menor Extranjero Acompañado) en el París de los años sesenta. Mi mejor amigo era un moro, el morico Amid como lo llamaba mi madre. Vivíamos en un sórdido callejón abarrotado de extranjeros que hablaban idiomas que no entendíamos. Solo había un niño francés: el hijo del dueño de las minúsculas e inhóspitas habitaciones que alquilaba a los inmigrantes. Mi padre y mi madre, al igual que el resto de los vecinos venidos de otros países, desempeñaban trabajos que no querían los franceses: limpiar casas, barrer calles, la sección de fundición en fábricas de automóviles. Formaban parte del grupo de los PIS (Persona Injustamente Sometida) y los PEDO (Persona Explotada Dominada por Ogros). Cinco años más tarde me convertí en un CACA (Crío Acompañado Camino de América). Nos trasladamos a Montreal, Canadá. Allí me enamoré por primera vez, a los once años, de Nancy, la hermana negra de mi amigo negro, Michael, el negrico como lo llamaba mi madre. Pero seguí siendo un MIERDA (Menor Inmigrante Español que Recuerda a Aragón). Nadie abandona su tierra por capricho sino por necesidad, porque en su país hay dictadores y dirigentes sin escrúpulos o potencias extranjeras que esquilman los recursos naturales y someten a los habitantes al hambre y la miseria. Los obligan a abandonar sus raíces y los convierten en MENAS, MEAS, PEDOS, PIS, CACAS Y MIERDAS.  

Evaristo Torres Olivas