En mi anterior columna pronosticaba lo que iba a suceder en las Bodas de Isabel: que los políticos nos iban a inundar de fotos ridículas en los medios y las redes sociales. No soy adivino, pero hay cosas que son tan evidentes como acertar el color de la yema antes de cascar un huevo. De las docenas de imágenes, he elegido tres. En la primera, vemos a Tomás Guitarte, de Teruel Existe, junto a sus secuaces. La expresión de la cara no puede ser más ridícula; mano sobre mano, luciendo capiello del siglo XII, el de las clases acomodadas, con las orejas tapadas para hacerse los oídos sordos. En la segunda instantánea, la alcaldesa Buj, del Partido Popular, aparece con una cornamenta recubierta de flores. En la tercera, vemos a los socialistas formando. Es la foto que más información no da. Es cierto que una imagen vale por mil palabras. Vemos a Guía, Polo y Herminio Sancho con una sonrisa de satisfacción: sus puestos y su salario están asegurados. Sin embargo, la senadora Mayte Pérez, en segunda fila, ella que estaba acostumbrada a ocupar el lugar de honor, no sonríe. Labios apretados, expresión cariacontecida, mirada perdida. Cualquier tiempo pasado fue mejor, pensará. Su puesto de senadora a dedo está en peligro. Y encima la han colocado junto a Herminio con quien no hace buenas migas. En mi predicción también contaba que no aparecería por ningún lado Alberto Izquierdo. Y así ha sido. Él que decía que “Aragón va de cojón” ha tenido que tragarse que los electores de Aragón se han descojonado de él y del PAR.
Evaristo Torres Olivas
