“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 22 de junio de 2017

La aritmética y los tiempos

Lo decía la nueva presidenta del PSOE, Cristina Narbona. A partir de ahora, afirmaba, “hay que tener una aritmética distinta y manejar los tiempos". Por lo visto, la aritmética y los tiempos son algo muy importante en la política del PSOE. Y en Teruel no los manejan muy bien. Si manejaran bien la aritmética habrían echado cuentas y no habrían colocado todas las manzanas en el mismo cesto. Por si acaso. Vino Pedro Sánchez a Teruel para recabar apoyos en las primarias y aquí no lo recibió ni el Tato. Bueno, sí, Simón Casas, uno de los pocos dirigentes conocidos que le apoyaron. El resto, Guillén, Mayte Pérez, Morro, Arrufat y Urquizu, apostó (la política para alguno es una apuesta, una actividad de casino o de garito de juego)  por Susana Díaz, seguramente porque echarían cuentas después de escuchar a Lambán proclamar desde el púlpito que "Susana es una trianera tocada por los dioses del socialismo y la política. Vas a ser requerida para parar, templar y mandar. Vas a acabar mandando". Si los dioses tocan a alguien, el tocado es un fijo en la quiniela. Pero los dioses del socialismo deben de ser unos dioses de chichinabo porque no acertaron y a Susana, según sus propias palabras, le dieron una “hostia en las primarias” y ganó Pedro Sánchez. Y los dirigentes de Teruel, salvo Simón Casas,  se quedaron con dos palmos de narices, compuestos y sin novia. Algo tendrán que hacer para enderezar el rumbo, regalarle a Pedro Sánchez azafrán del Jiloca, melocotones de Calanda o aceite de oliva de Calaceite si quieren aparecer en las listas de las próximas elecciones.  Pero que no se les ocurra invitarle a visitar los Pozos de Caudé el próximo Primero de Mayo para escucharles, como todos los años,  desgañitarse puño en alto con los acordes de la Internacional y los vivas a la próxima Tercera  República. Pedro Sánchez  acaba de frenar en seco una iniciativa de sus Juventudes que pedía instaurar la República. Claro que  doña Susana tampoco es muy republicana que digamos; es más partidaria de las procesiones del Cristo de la Legión. En fin, que a los socialistas de Teruel no les salen las cuentas en estos tiempos que cambian que es una barbaridad.

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 21 de junio de 2017

Heidelberg

Hubo un tiempo en el que seguía a Juan Carlos Monedero. Me parecía un personaje interesante: un profesor con gafitas, un intelectual que había estudiado en Alemania, nada menos que en Heidelberg,  en la universidad de Hegel, Jaspers, Weber, Habermas y otros muchos. Pero poco a poco me ha ido decepcionando el personaje. Se mete en berenjenales de los que luego no sabe salir o dice simplezas y obviedades que nos hacen pensar que las enseñanzas recibidas en la universidad alemana hace tiempo que se le olvidaron. Su última tontada la ha colgado en las redes sociales, con este tweet: “Ojalá que cada vez que mueran trabajadores en el tajo, como Iván Fandiño, les escriban los Reyes, abran los telediarios y sean homenajeados”. Que a Monedero no le gusten los toros no se le puede poner reparos. A mí tampoco me entusiasman, pero que cuestione que la muerte de un torero abra un telediario no se entiende. Supongo que habría dicho lo mismo si hubiera muerto un boxeador, o un cazador. Y si el muerto hubiera sido un jugador de tenis, o un jugador de fútbol, ¿estaría bien que apareciera en los telediarios y que los reyes enviaran un telegrama? Muchos trabajadores sufren a diario accidentes de trabajo y algunos mueren y solamente aparecen en unas estadísticas, pero si mañana le pasara cualquier cosa a Monedero o a Pablo Iglesias, a Rajoy o a Susana Díaz, aunque fuera algo sin mucha trascendencia, como sufrir una caída o recibir un huevazo, aparecería en todos los medios de comunicación, en las redes sociales y hasta en la hoja parroquial. Y lo mismo pasaría con personajes tan poco ejemplares como el pequeño Nicolás, los chorizos de la Gürtel o cualquier famosillo que aparece en los programas de telechorra y telemierda. Pero a don Juan Carlos solo le molesta que se comente la muerte de un torero. Todos los días mueren de hambre o por las guerras miles de niños y adultos  sin que se diga nada. Yo sufrí un infarto hace seis años exactamente, el 22 de junio de 2011 y solamente se enteraron mis familiares y amigos.; pero si le pasara lo mismo a Monedero (no se lo deseo, es una simple suposición) estoy seguro de que se enteraría todo dios y tendríamos información al minuto sobre la evolución de la enfermedad, más o menos como cuando murió Franco y el “equipo médico habitual” informaba al país cada cinco minutos. Para pensar como Monedero no hace falta estudiar en  Heidelberg. Muchas personas sin estudios son capaces de razonar mucho mejor y no se dedican a contar sandeces en las redes sociales.

Evaristo Torres Olivas 

martes, 20 de junio de 2017

El color del cristal

Hace veinte años, el portavoz del Gobierno de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, soltó una de sus muchas frases consideradas ya entonces muy machistas: “Mañana la Constitución cumple dieciocho años. Si fuera niña, se vestiría de largo; si fuera ciudadano,  mañana podría votar”. Hace unos días, el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Ángel Garrido, siguiendo la tradición machista tan querida en su partido, soltaba la siguiente sarta de sandeces: Hoy es “la puesta de largo de la señora Ruiz-Huerta García de Viedma. Es un evento muy especial para las jóvenes pues significa la entrada en sociedad y la consagración como señorita”. Lorena Ruiz-Huerta tildó esas declaraciones como “un rosario de prejuicios machistas”. Pero es que unos días antes, Ramón Espinar secretario general de Podemos de  Madrid y compañero de escaño de la señora Ruiz-Huerta declaraba con toda normalidad que las mociones de censura son una "puesta de largo" para demostrar que tienen un "proyecto aplicable". Y nadie en Podemos, su partido, ni siquiera su compañera Lorena,  le ha llamado la atención. Pero eso no es todo: en la moción de censura del pasado martes, Rafael Hernando, el portavoz del PP, con un tono de chulito de pandilla juvenil le soltó a Pablo Iglesias que "hay quien dice que estuvo mejor la señora Montero que usted, pero no diré yo esto porque si no, no sé que voy a provocar en esa relación". No faltaron las críticas en la redes de todos los dirigentes de Unidos Podemos: Echenique: “Cuando esta basura machista es lo único que pueden decir, está claro que han perdido los papeles y también el debate”; Rita Maestre: “Un Hernando zafio frente a una Irene Montero brillante que les saca los colores. Todas contigo, hasta dejar la política libre de machismo”; Errejón: “Enorme Pablo Iglesias frente a los insultos machistas de Rafa Hernando: "España es un gran país y lo sería más aún sin ustedes"; Ada Colau: “El machismo casposo de Rafa Hernando es proporcional al nivel de podredumbre de su partido. Gran debate Irene Montero y Pablo Iglesias”. En 2014, Pablo Iglesias declaró en un debate en la Sexta que Ana Botella, alcaldesa de Madrid  era “esposa de, nombrada por, sin preparación, relaxing cup of café con leche. Una mujer cuya única fuerza proviene de ser esposa de su marido y de los amigos de su marido”. Y todos en Podemos le aplaudieron. Ya ven, “en este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”. Y ser machista o no serlo depende de si el cristal es azul o morado.

Evaristo Torres Olivas