Leo en la prensa que va a salir a subasta el llamado “vestido de la venganza” que lució Lady Di para darle en los morros a Charles cuando se enteró de que estaba liado con Camilla. Pagarán por él muchos miles de euros. Quiero aprovechar la ocasión para decirles, especialmente a los jóvenes, que no tiren nada y que prohíban a sus padres donar ropa, objetos personales, arrojar a la basura dientes, uñas o partes del cuerpo amputadas. Hoy no eres conocido, pero dentro de poco puedes ser un influencer famoso, un rapero internacional o un político de renombre y todas esas cosas pueden valer una millonada que le resolverán la vida a tu descendencia. Lady Di sabía lo que hacía. Antes del vestido ya había subastado su jersey de ovejas. De Elvis Presley, subastaron unos calzoncillos sucios. También se han conservados brazos, prepucios y sábanas de santas y predicadores. Imaginen el precio de mercado que en el futuro pueden alcanzar unos pelos de la ceja de Zapatero o del bigote de Aznar. Si Ayuso conserva el collar con la bandera de España de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, con su subasta podría comprarse un ático libre de toda sospecha como está actualmente. Tengo pruebas, y esto no es una fake news, de que Donald Trump conserva una trompeta (Trump’s Trumpet) de cuando era niño. Su familia la tiene guardada en una caja fuerte, como la de las joyas de Zapatero, esperando el momento para sacarla al mercado. Aquí van unos sabios refranes que les convencerán de no tirar nada: “Lo que hoy no vale un higo, mañana vale un abrigo”, “quien guarda un cascajo, guarda un tesoro bajo el brazo”, “cada cosa tiene su tiempo, y los trastos su momento”.
Evaristo Torres Olivas