“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 13 de enero de 2022

Objetivos realistas, alcanzables y medibles

 Cuando yo trabajaba y era responsable de recursos humanos, personal o como se quiera llamar, de empresas multinacionales en España, una vez al año, en enero, me desplazaba a los Estados Unidos o a Alemania para contarles a los responsables de personal de la central cómo había sido el año. Número de contrataciones, despidos, accidentes de trabajo, conflictos con los sindicatos, etc. Pero no bastaba con dar unas cifras, sino que era necesario explicar los porqués y, sobre todo, qué medidas se iban a tomar para reducir las cifras más negativas para la empresa. Además, había que dar explicaciones detalladas de los objetivos marcados el año anterior y el grado de cumplimiento. Todos igual, de todos los países en los que le empresa estaba presente. Europeos, americanos, africanos y asiáticos.  Si a cualquiera de nosotros, hombres y mujeres, se nos hubiera ocurrido recurrir a frases hechas, a encadenar gerundios para no decir nada del tipo “renovando, reforzando, mejorando e invirtiendo en nuestras potencialidades, en las que creemos profundamente”, habríamos durado en la empresa muy poco tiempo. Sin embargo, esas expresiones y otra similares son las que emplea el presidente de la Diputación de Teruel, Manuel Rando, en su extenso artículo de opinión, El 2022, también en positivo, publicado en el Diario de Teruel del pasado día 10 de enero. Frases y más frases que nada dicen y que a nada comprometen. Si algo positivo se podría decir de sus palabras es que a diferencia de Mayte Pérez o Samuel Móron, no insulta a nadie ni echa las culpa de todo al PP o a cualquier otro partido de la oposición. Recurrir al buenismo, como hace don Manuel, tampoco resuelve nada. Concluye su artículo con estas palabras totalmente vacías, que lo mismo sirven para una diputación provincial, una fábrica de gaseosas, un secadero de jamón o de bicicletas eléctricas: “Nada es fácil, que nadie se engañe. Pero creer en nosotros mismos, tener visión de futuro, trabajar en proyectos a corto y largo plazo, seguir abriendo nuevas fronteras, nuevos sectores económicos y aprovechar las oportunidades, las nuestras propias y las externas, seguro que nos darán los frutos deseados por todos”. Necesitamos otros políticos, mejor preparados y que se comprometan con objetivos realistas, alcanzables y medibles y si no los cumplen, que vuelvan a las aulas, al taller, o al parque de bomberos. A su profesión, si es que la tienen.

Evaristo Torres Olivas

miércoles, 12 de enero de 2022

Las mentiras de García Egea y la verdad de Joaquín Juste

 En el excelente artículo de M. Cruz Aguilar del pasado día 10 de enero en el Diario de Teruel, pude comprobar, una vez más, la falta de escrúpulos de muchos políticos, de su carencia de ética para manipular, distorsionar los hechos y mentir. Todo vale para cubrir de porquería al adversario. Teodoro García Egea, secretario general de PP nacional visitó Guadalaviar para hacerse la foto y contar mentiras. Quería atacar las palabras del ministro Garzón al periódico británico The Guardian, y la mejor manera que encontró fue distorsionarlas. El responsable de Consumo, habló de la mala calidad de la carne de las macrogranjas y defendió la ganadería extensiva. Teodoro García manipula las palabras del ministro y dice que “ataca al sector primario, ganadero, ovino y porcino”. Más o menos sería como si yo digo que no me gusta la obra del Centro de Ocio de la plaza de Domingo Gastón, y alguien me acusa de despreciar todos los monumentos de Teruel, toda la arquitectura mudéjar, modernista, el viaducto y el acueducto. Y la mejor manera de mezclarlo todo con todo la encuentra García Egea haciéndose una foto en el campo con unas vacas sueltas de fondo, en lugar de hacerlo en una granja intensiva para desmentir a Garzón. Pero una vez lanzado y puesta en marcha la trituradora, no hay quien pare al campeón de lanzamiento de hueso de oliva. Las palabras de Garzón, “atacan a la ganadería de raíz, sea en extensivo o en granjas”, se inventa. Pero, además, la culpa es del partido socialista y de Teruel Existe que votaron al PSOE. Quien ha demostrado un gran sentido del humor y una honestidad y adhesión inquebrantable a la verdad ha sido Joaquín Juste, presidente del Partido Popular de Teruel, que acompañó a García Egea en Guadalaviar. Ataca Juste al PSOE diciendo que todos los proyectos que ahora proponen los socialistas “ya los tenía el PP encima de la mesa cuando gobernaba”. Efectivamente, una gran verdad es esa: que el PP tiene los proyectos encima de la mesa, en un rincón cubiertos de telarañas. Los proyectos no sirven para ejecutarse sino para presentarlos en los programas electorales y después arrinconarlos encima de la mesa hasta desempolvarlos en las próximas elecciones.

Evaristo Torres Olivas

martes, 11 de enero de 2022

Si yo fuera ministro de Consumo

Si a mí me nombraran ministro de Consumo tomaría una serie de medidas que a continuación expongo. Además de eliminar la ganadería intensiva de las macrogranjas, prohibiría a los fabricantes de coches producir autos pequeños: se ha demostrado que los coches de alta gama son más seguros en caso de accidente y contaminan menos porque incorporan la última tecnología. En cuanto a las frutas y verduras, todas serían de huertos y campos ecológicos, nada de invernaderos de plásticos cuyos residuos se acumulan y van a dar al mar, que es el morir. También prohibiría por ley las franquicias de hamburguesas de menos calidad y las cambiaría por otras en las que solo se sirviera carne Wagyu criada en España. Acabaría con la aberración de regalar juguetes de plástico que tanto contaminan porque a los cuatro días los niños se cansan y acaban los juguetes en la basura o en el trastero. Igualmente, prohibiría las casas pequeñas. Está demostrado que meter a una familia de cuatro miembros en un piso de cuarenta metros es perjudicial para la convivencia y la salud. A partir de ahora, todos los pisos para un matrimonio y dos hijos tendrán como mínimo 160 metros cuadrados. Está comprobado que los desplazamientos para ir a trabajar, ya sea en coche propio o en transporte público, nos roban tiempo y contaminan. Para evitarlo, obligaré a que la gente se busque un trabajo cerca de su casa, al que puede ir caminando. Se impondrá una multa al empresario que contrate a trabajadores que vivan a más de cinco kilómetros del lugar de trabajo y al trabajador se le castigará con cinco puntos adicionales en el impuesto sobre la renta. Propondré también que no se modifique el salario mínimo interprofesional y que se controlen las subidas salariales anuales para seguir siendo competitivos, por una parte, y para asegurar que comemos menos carne, que es lo que recomiendan los expertos en nutrición. Si una hamburguesa de una franquicia americana cuesta cuatro euros, la de Waigu constará veinte, con lo que los pobres reducirán su consumo y los ricos seguirán superando los límites de ingesta de carne,  enfermarán más y se morirán antes. Un paso más en camino de la igualdad y la eliminación de las clases sociales. Todo lo anterior pienso contárselo a The Guardian.

Evaristo Torres Olivas

El pan es de masa madre