“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

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lunes, 25 de octubre de 2010

Bajo la etiqueta de Publicado, se encuentran todos los A palo seco que durante tres años fueron apareciendo en el Diario de Teruel. Acabada la colaboración por “decisión gubernativa”, el abajo firmante seguirá dando la tabarra en este blog. Para no mezclar unas cosas con otras, los nuevos textos aparecerán bajo la etiqueta de A estacazo limpio.


Evaristo Torres Olivas

sábado, 23 de octubre de 2010

Allá va la despedida

Cuando yo me dedicaba a los recursos humanos, nunca despedí a ningún colaborador directo. Pero despedí a muchas personas. Es la parte fea del trabajo de un jefe de personal: dar la cara por las decisiones que han tomado otros. Ser el brazo de la ley, en algunos casos, y el brazo tonto de la arbitrariedad en la mayoría. Dicen que a todo se acostumbra uno, pero yo nunca lo hice. Incluso en los casos más justificados, en los que el trabajador o la trabajadora incumplían las obligaciones contractuales. Un despido le jode la vida a una persona o a una familia, que depende de los ingresos del despedido. Nunca se sabe, además, cómo va a reaccionar la persona a la que le comunicas que, debido a un “redimensionamiento” de la plantilla, a un “congelación” de las ventas, a una pérdida de “competitividad“, o a una “reorientación” del negocio, se ha decidido arrojarle por la borda del barco para que el resto del pasaje pueda salvarse (los éxitos siempre tienen nombre y apellidos pero endilgamos los marrones a un impersonal se). Recuerdo a una mujer menuda, bajita, Ana, que cuando le comuniqué lo del barco y la borda, me aventó las gafas de un sopapo. Y a Jordi, un grandullón de metro noventa, que se echó a llorar desconsoladamente. No, no es un curro agradable. Los hay peores: el del médico que comunica a unos padres que su hija de veinte años ha fallecido en el quirófano o el del policía o juez que acompaña a los familiares para identificar el cadáver de un ser querido.

¿Y por qué les hablo del despido? Sencillamente porque después de 450 colaboraciones publicadas, cien sin publicar, ochenta escritas y no enviadas, y una docena que no ha dado tiempo a publicar, me despido de los lectores del Diario de Teruel. En mi caso no se produce ninguna situación dramática porque ninguna familia dependía de mis ingresos en el periódico, ya que no percibía ninguno. Peor lo tienen Fernández de la Vega, Moratinos, Aído y compañía, que también se han despedido el mismo día que yo. Espero que tengan derecho a una indemnización decente y a la prestación por desempleo. Con lo listos que son, estoy seguro de que pronto encontrarán otro trabajo.

Teruel existe, y también algunos comportamientos de despotismo iletrado que me gustaría que no existieran. Adiós.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 23/10/2010

domingo, 17 de octubre de 2010

El síndrome de Hubris

"El poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes". Esto lo dice David Owen , un neurólogo y ex ministro británico, en un libro que ha titulado, acertadamente, a mi juicio, In Sickness and in Power (En la enfermedad y en el poder). Porque algo de rito religioso tiene la política, cuya fórmula de adhesión se basa en las siguientes palabras del Libro: el político dejará a su padre y a su madre, y se unirá con su partido, y serán los dos uno sólo. De manera que ya no son dos sino uno sólo. Lo que el partido ha unido no lo separa ni dios. La culpa de esta intoxicación la tiene, según Owen, el síndrome de Hubris, un trastorno que sufren los que llevan mucho tiempo en el poder. El psiquiatra español, Manuel Franco, explica con claridad las etapas de este trastorno. En una primera fase, dice, una persona más o menos normal se mete en política y de repente alcanza el poder o un cargo importante; puede que internamente tenga un principio de duda sobre su capacidad. Pero poco a poco le va surgiendo una legión de pelotas y aduladores que le dicen lo listo que es y el tipo que tiene. Las dudas desaparecen y empieza a pensar que está ahí por méritos propios. La segunda fase comienza cuando al político, los aduladores que le rodean “ya no se le dicen lo que hace bien, sino que menos mal que estaba allí para solucionarlo y es entonces cuando se entra en la ideación megalomaniaca, cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible". Más o menos como cuando el Papa habla ex cathedra. Esta etapa es peligrosa porque al político le da por construir pirámides, Grandes Scalas, soterrar todo el tráfico de una gran ciudad o recorrer el mundo para dictar conferencias sobre asuntos de los que no tiene ni repajolera idea. En la tercera etapa, los afectados por el síndrome de Hubris padecen lo que se conoce como desarrollo paranoide: "todos los que se oponen a él o a sus ideas son enemigos personales, que responden a envidias” ¿Y por qué este síndrome es más frecuente en la política que en otras actividades”? El doctor Franco lo tiene claro: "en otros ámbitos es más frecuente que el que esté arriba sea el más capaz, pero en política no es así, porque los ascensos van más ligados a fidelidades. El poder no está en manos del más capaz, pero quien lo ostenta cree que sí y empieza a comportarse de forma narcisista". La gran putada, concluyen los expertos, es que es muy difícil tratar el Hubris porque los que lo padecen no son conscientes de que no se encuentran bien.

Tanto los doctores Owen como Franco ponen algunos ejemplos de políticos que, a su juicio, sufren o han sufrido este trastorno: Margaret Thatcher, Bush o Tony Blair. Aznar y Mariano Fernández Bermejo. Pero no es necesario apuntar tan alto. Cualquier alcalde de pueblo pequeño, consejero comarcal, jefecillo de lo que sea, coordinador, secretario provincial de partido, diputado o senador de una provincia como Teruel, puede verse metido hasta el cuello en el Hubris. En el Diario de Teruel vemos ejemplos todos los días. El escenario y el ritual son siempre los mismos: sede del partido; se avisa a los medios y se aseguran de que haya un fotógrafo. Seis alcachofas delante de los morros del celebrante: Aragón Televisión, Aragón Radio, Radio Nacional de España, La Ser y Onda Cero. Cartelón del partido a la espalda. Concelebrante, sin micrófonos, para hacer bulto y mover la cabeza de arriba abajo para asentir a todo lo que diga el líder o lideresa. Por supuesto, al final del acto no se pueden hacer preguntas, por los mismos motivos que después de la misa los asistentes no levantan la mano para opinar sobre lo que ha sermoneado el sacerdote. La misión de la prensa consiste únicamente en recoger las palabras y difundirlas urbi et orbi. Y de esa manera, la prensa se somete al poder del poder y contribuye a agravar el síndrome de Hubris del político. Por poco perspicaz que se sea, uno se da cuenta de que lo que se predica en esas misas es siempre lo mismo: que ellos tienen la verdad y que las otras religiones están en el error. Da lo mismo que hablen del carbón, de los presupuestos o de un camino de cabras en un pueblo perdido. El político ignaro arremeterá contra los demás partidos, los acusara de querer hundir el país y de mentir. Dará dos o tres datos que le han escrito en un papel, pero sobre todo insultará: ingenieros de la manipulación, catedráticos de la improvisación, arquitectos de la demolición, cirujanos de la muerte, pintores del caos, vendedores de humo, economistas de la corrupción, tironeros de abuelas y “asustadores” de niños. Pero si uno se molesta en indagar sobre la trayectoria profesional de estos sabelotodo, entrando en las páginas del la Diputación, del Senado, del Congreso, de las Cortes de Aragón, o preguntando a los vecinos de su pueblo, descubrirá que, o bien ocultan su formación y experiencia anterior a su etapa política, o bien se atribuyen profesiones o méritos que no tienen: si son auxiliares de farmacia, se dirán farmacéuticos, si de puericultura, puericultores y si cultivan un huerto de tomates, ingenieros agrónomos.

Este año, y hasta mayo del año que viene, es un mal momento para los afectados por el síndrome de Hubris: tenemos elecciones locales y autonómicas. Los partidos obligarán a sus pastores a celebrar misa a diario, a sentarse delante de las siglas y de las alcachofas de los micrófonos, a contarnos que, sin ellos, en Aragón reinará el caos, el desorden, babel, el desgobierno y la confusión. Una hecatombe. Y verán sus fotos en todas partes: periódicos, revistas, vallas y farolas. Con unos eslóganes que nada dicen: Nosotros queremos y podemos. Aragón nos necesita. Para un mañana mejor. Manos limpias y bolsillos cosidos. Corren malos tiempos para los “hubrísticos”.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 17/10/2010

sábado, 16 de octubre de 2010

Papá o mamá

El mismo día de la huelga general, aparece un artículo firmado por Jesús Membrado y Yolanda Casaus, dos diputados socialistas, con un único propósito: contar obviedades y confundir a la ciudadanía. Titulan su panfleto La derecha contra el movimiento sindical. No tienen ni pies ni cabeza, tanto el escrito como sus autores, a no ser que consideren que su partido, el PSOE, forma parte de esa derecha, lo cual, sea dicho de paso, no está muy alejado de la realidad. Por lo visto, don Jesús, doña Yolanda y los dieciséis firmantes más, han olvidado que la Huelga General ha sido convocada para protestar contra las medidas impuestas por el gobierno de Zapatero al que tanto apoyan los autores, y al que sostienen con su voto en el Congreso. Que dos antiguos dirigentes de UGT, nos vengan ahora a contar que la derecha intenta desprestigiar a los sindicatos es como si nos descubrieran que los Reyes Magos son los padres. ¿Ha habido algún momento en la historia del movimiento sindical en que la derecha, los empresarios, la burguesía, los poderosos, la banca, hayan estado a favor del movimiento obrero? ¿Conocen sus “señorías” a algún matador de toros que sea miembro de la sociedad protectora de animales? ¿Esperan que el dueño de un puticlub encabece una manifestación contra el maltrato a la mujer? ¿Pretenden que Rouco Varela case en La Almudena a parejas homosexuales? En lugar de contarnos lo obvio en su artículo, como si la cosa no fuera con ellos, como si el lema de las manifestaciones, Así, no ¡Rectificación, ya!, estuviera dirigido al un gobierno que no es el de Zapatero. Si los dos diputados y los 16 firmantes, a los que supongo de la misma cuerda, tuvieran un poco de vergüenza, no se habrían atrevido a escribir semejantes obviedades y publicarlas el mismo día de la huelga. Lo que deberían haber hecho es apoyar la llamada al paro de su sindicato y encabezar las manifestaciones. Pero han preferido ponerse a contar tontadas y no apoyar la huelga. Entre traicionar al partido y traicionar al sindicato, no han tenido duda. Así, con un poco de suerte, tal vez puedan volver a calentar el escaño del Congreso en las próximas elecciones y asegurarse un salario y una jubilación muy superior al salario y a la jubilación que su gobierno no dudará en recortar a los trabajadores. Cuando han tenido que elegir si querían más a papá o a mamá, han optado claramente por aquel que les suelta más propina.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 16/10/2010

viernes, 15 de octubre de 2010

¡Qué cosas tiene el señorito!

No me voy a poner a defender a Alfonso Guerra. Entre otros motivos porque no es un político ejemplar. En lugar de haber dejado la política y dedicarse a escribir sus libros, a gestionar su librería de Sevilla o a conformarse con presidir la fundación Pablo Iglesias, este hombre se ha apoltronado en el Congreso y de ahí no se va ni con rasqueta. Y se las ha apañado para que su hijo, al que llamaban Pincho, al igual que la ex mujer de Felipe González o la mujer del comisario Almunia, esté currando en la UE, en un puesto bien remunerado. No sé si a eso se le puede llamar nepotismo. Tal vez sea que al igual que se hereda una casa o el mantón de la abuela, también se heredan las colocaciones en los organismos públicos. Y que no se escandalicen los del PP, porque Vidal-Quadras y otros de su partido, también tienen a la parentela repartida por las instituciones.

Pero de lo que no se puede acusar al señor Guerra es de ser un ingenuo. Es uno de los parlamentarios más graciosos, ocurrentes e inteligentes. Llamar señorita Trinidad a la ministra Trinidad Jiménez no ha sido ni un ramalazo machista, ni una chochez de una persona senil. Creo que tanto las ministras como las organizaciones feministas que se han rebotado por las palabras del señor Guerra se han equivocado. Lo que pretendía Guerra era otra cosa, que nada tiene que ver con el machismo o el desprecio por tratarse de una mujer. Quería decir lo mismo que muchos socialistas han dicho del ex ministro y actual dirigente del PP, Javier Arenas, al que se han hartado en llamar señorito andaluz. El mismo sentido que en la película Los santos inocentes, Alfredo Landa, representando a un pobre jornalero, llamaba señorito Iván al cabronazo hijo de la marquesa, papel magistralmente interpretado por el gran actor Juan Diego. Y ya que hablamos de cine, los de mi edad recordarán a aquella actriz con voz de pito, Gracita Morales, que interpretó muchos papeles de criada y de quien, entre muchas de sus frases graciosas, yo recuerdo aquella de ¡ay, qué cosas tiene el señorito! Por mucho que les pese a las ministras y a las feministas, doña Trinidad Jiménez se ha labrado ella misma, con sus chupas de cuero incluidas, una imagen de pija. Como Ricardo Costa, o sea. Y eso, en mi opinión, nada tiene que ver con el machismo.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 15/10/2010

domingo, 10 de octubre de 2010

Hija no predilecta

Paula Guilló, Miss Teruel, ha sido proclamada Miss España. Pero resulta que Miss Teruel no es de Teruel, sino de Alicante, y que Teruel sólo lo ha pisado un par de veces que ha venido a jugar al balonmano con su equipo de no sé dónde. O sea, que Miss Teruel es tan de la tierra como las muñecas vestidas de baturras made in Hong Kong. Afortunadamente, el concurso ese no le importa un pimiento a casi nadie. Pero verán, somos tan gilipollas, que seguro que la traemos aquí y le regalamos una cesta de chorizos y unas tabletas de chocolate Muñoz; y, seguramente, a alguna de nuestras lumbreras se le ocurre asociar su imagen con alguno de nuestros productos, como el jamón o la trufa. Si Miss Teruel, que no es de Teruel, promocionara el jamón de Teruel, el mensaje que recibiría el personal es que el jamón es tan falso como la miss. A pesar de esta evidencia, verán como la cagamos una vez más. Yo no sé si será posible nombrar a alguien hijo no predilecto de una región o de una provincia, pero si fuera posible me gustaría que tanto el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Teruel, declararan por unanimidad a Paula Guilló hija no predilecta de una superficie que abarcara, de norte a sur, desde la Puebla de Híjar hasta Manzanera, y a lo ancho, desde Villar del Cobo hasta Beceite. Si las alfombras persas son de Taiwan, los relojes suizos de Japón, las mantas de Palencia las hacen en Marruecos y los mejores libros de la Historia de España los escriben los británicos, me voy a ciscar yo en todo esto de la globalización y de eso tan pedante que se llama deslocalización. Ya hemos tenido que tragar que la boina y el sombrero de paja, tan nuestros, se hayan sustituido por la gorra de béisbol, que las fiambreras de toda la vida sean de la marca Tupperware, que a la panceta se la llame beicon, y que el Ayuntamiento de Teruel se gaste las perras en EFMQ y DAFO. Yo ya sé cuáles son las debilidades y amenazas que saldrán en el DAFO: la incompetencia de muchos políticos que acceden a puestos de gestión creyendo que el EFMQ es una emisora de radio y el DAFO una marca de camiones. Algo habrá que hacer. Yo estoy dispuesto a presentarme al concurso del hombre más feo de España, representando a Alicante.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 10/10/2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Vargas Llosa

Con motivo de la muerte de José Antonio Labordeta, hemos podido leer y escuchar que casi todos los políticos se declaraban amigos íntimos de Labordeta y sabiendo que el difunto no les iba a desmentir, se han atrevido a inventarse historias y proyectos junto a él. Es una forma como otra cualquiera de darse importancia cuando no se tienen otros méritos para destacar.

Yo, que también soy insignificante, hoy quiero darme un baño de importancia a costa de Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura. Conozco a don Mario y sé dónde vive. Como lo oyen. Ya lo conté aquí hace un par de años, pero entonces el peruano no era premio Nobel y nadie se asombró ni me entrevistó cuando se enteró. Ahora va a ser diferente, lo sé. Al igual que ha sucedido con Labordeta, que daba la sensación de que el protagonista no era él sino los que se fotografiaban junto al ataúd, yo también quiero que piensen que el premio Nobel de Vargas Llosa es como si me lo hubieran dado a mí.

Conocí al autor de Conversación en La Catedral en el Café del Prado, situado a unos metros de la Plaza de Santa Ana de Madrid y del Teatro Español. Un antiguo café con mesas de mármol, sofás de terciopelo, piano y camareros con mandil. Ahora se ha convertido en un bar de esos de tapas y se jodió el encanto. Iba yo casi todos los días a tomar café y a leer la prensa. Y en algunas ocasiones coincidí con don Mario. También con Isabel Coixet; pero eso lo contaré otro día, cuando le den un Oscar de “Jolibú”. Nunca cruzamos una palabra, más que nada porque yo lo veía muy atareado en su rincón y a los genios no hay que molestarles cuando están creando. Un día, sin embargo, nos encontramos mirando los escaparates de una librería de viejo de la calle Espoz y Mina. Le saludé con un buenos días, don Mario, y él me contestó con unas palabras que me tienen intrigado desde entonces: ¡Qué pequeño es el mundo! Algo querría decirme con eso, aunque yo no lo haya descifrado todavía. Después lo seguí sigilosamente por la Puerta del Sol y la calle Arenal, hasta que atravesó el portón de su casa. Y fíjense adónde hemos llegado desde entonces: a que nos den el Nobel. ¡Quién nos lo iba a decir a nosotros!

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 9/10/2010

viernes, 8 de octubre de 2010

Resignación

Un lector anónimo (¿por qué casi todos los lectores que me hacen críticas siempre lo hacen anónimamente?) ha dejado un comentario en mi blog y entre otras cosas me dice: “Esa obsesión contra los políticos cansa. Si todos sabemos lo que son y a lo que se dedican, pero no vamos a estar toda nuestra vida hablando de ellos”. Si esa forma de pensar fuera única, no habría que preocuparse. Pero, desgraciadamente, son muchos los que comparten las ideas de ese lector. Afortunadamente, no todos. Porque de ser así, el mundo no habría progresado ni un milímetro. La resignación conduce a la parálisis y a que los sinvergüenzas sigan jodiendo la marrana. También denota cobardía y miedo. Y una injusticia. Vayamos por partes. Si todos sabemos lo que son y nos callamos, somos cómplices. Sabemos que mienten, que nos engañan, que roban, que son ineptos, pero lo aceptamos. Luego, somos como ellos. Franco era un dictador, un asesino, un déspota, ya lo sabemos, pero no era necesario estar todo el día hablando de ello, ni de manifestarse, turbando la paz de los ciudadanos de bien. Es la misma resignación que mostraba mi abuela: todas las desgracias que ocurrían era porque así lo quería Dios. Ya nos llegaría la recompensa en el otro mundo. Los que no se conforman con lo que ven a su alrededor y quieren cambiarlo, son unos impacientes y se creen que mejor que los demás. Ilusos. Hay que dejar que las cosas sigan su curso, y si las cosas son como son, por algo será. No nos corresponde a nosotros interferir en los designios del destino. Si lo hacemos, demostraremos una soberbia que debe ser censurada. Por eso, como proclama la publicidad de una colección de libros de voces críticas que regala un periódico, “el pensamiento crítico y la libertad de expresión siempre han sido perseguidos y reprimidos por el autoritarismo”. Por eso, ahora que se acercan las elecciones hay que dejar de hablar de los políticos. Y los que así piensan no se dan cuenta de que criticar a ciertos políticos, a los ineptos y a los chorizos, es la mejor forma de prestigiar la política, una actividad noble y necesaria y a muchos ciudadanos que la ejercen con honestidad, profesionalidad y sentido del deber.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 8/10/2010

domingo, 3 de octubre de 2010

Tontolculing

Un joven de 25 años se hace trizas al tirarse a la piscina desde la sexta planta del hotel donde se alojaba. Un joven piloto de 19 años, se cae de la moto. Lo golpea un “veterano” de 26 años y lo aplasta otro piloto de 17 años. Circulaban a 240 km/h. Muere un joven de 19 años corneado por un toro en un encierro. Frente a estas muertes inútiles y perfectamente evitables, uno puede tomar dos actitudes. La primera: que se jodan. Estos tontos del culo, ya sabían a qué se exponían y no merecen que derramemos una sola lágrima por ellos. Eso es precisamente lo que pienso del conductor suicida que se estampa contra otro coche y no solamente muere él sino que se lleva por delante la vida de unos ciudadanos que circulaban tranquilamente. Pero no es ese el caso de los tres chicos. Estos no buscaban hacer daño a nadie sino emociones fuertes. Las tres bes: “balor, boluntá y buebos”. El del bálconing, que así se llama a tirarse a la piscina desde las habitaciones de los hoteles, seguramente esperaba que lo fotografiasen con la cámara del móvil y colgasen su hazaña en Youtube. El joven piloto de motos buscaba la gloria en los circuitos del mundo. Y el corredor de toros, respondía a la llamada de una tradición arraigada en su pueblo desde el siglo XVI. El bálconing todavía no está subvencionado por nuestros ayuntamientos pero no tardará, como ocurre con el puénting y sus derivados: el góming, el pénduling y el parabóling. Las motos y los toros reciben desde hace tiempo ingentes cantidades de dinero público para que los ciudadanos podamos disfrutar de la muerte en directo. Y ante esto uno no puede sino lamentarse de que entre todos no hayamos sido capaces de hacer ver a nuestros jóvenes que estamparse contra el cemento de una piscina, reventarse la cabeza a doscientos cincuenta por hora o ser ensartado por el asta de un toro, sin otro objetivo que darse un chute de emoción, no constituyen ninguna proeza, que no los admiramos y que hacer eso es propio de imbéciles. Tal vez, una forma de evitar estas gilipolleces consistiría en obligar a alcaldes, concejales y demás tropa que aprueba tales barbaridades, a practicar el gilipolling, a tirarse a la piscina desde la ventana del ayuntamiento, a correr en una moto a toda hostia y chamuscarse los huevos con la tea del toro de fuego.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
 DdT 3/10/2010

sábado, 2 de octubre de 2010

La clase política

Publica el rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung un artículo frívolo sobre la vestimenta de las políticas y políticos del PSOE y la vicepresidenta de la Vega se rebota. Lo de siempre, que si a las personas se las juzga por lo que hacen y no por su aspecto físico y que si el hábito no hace al monje. Vale. Pero joder, que se apliquen el cuento. Todavía circula por la red un video de las Juventudes Socialistas en las que se hace una parodia del Busca palabra. Aparecen una chica pizpireta, del PSOE por supuesto, y un merluzo del PP al que le han colocado un niqui de Lacoste con un “ardacho” diez veces el tamaño normal para producir más descojone. ¡Ay, qué risa, Basilisa! Todos recordamos aquel video que se distribuyó hasta la saciedad, Amo a Laura, y que era una campaña publicitaria para promocionar una cadena de música. Los cuatro pijitos que cantaban “amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio”, iban vestidos con ropa que normalmente se asocia con las personas adineradas de ideología conservadora. Hace unos días, asistí a un curso en el que un profe de sociología nos habló de las clases sociales. Sostenía que las clases sociales se habían diluido y que era necesario volver a reclamar la identidad de clase, especialmente por los partidos de izquierda. A continuación intervino un conocido político que demostró no haber entendido nada de lo que contó el conferenciante. Dijo textualmente: la culpa de que no se hable de clases la tenemos la clase política. Con dos cojones. Y ese es el problema, que la descafeinada izquierda que nos gobierna cree que se puede ser de izquierdas y viajar en Audi, ponerse vaqueros de Boss de trescientos euros, gafas de Dolce&Gabanna y beberse una botella de vino de doscientos euros con cargo al erario. Tal vez los políticos entiendan que esos son los distintivos de su clase, la clase política. Pero que no se extrañen que los ciudadanos de izquierda no lo entendamos. No es comprensible que los políticos de los partidos que dicen representarnos y que llevan en sus siglas la palabra obrero, vistan y se comporten como señoritingos y señoritingas. Qué fuerte, o sea. “Amo a Laura, quisiera besarla pero no ensuciarla. No voy a arrancar esa flor que la destruya. No seré yo”.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 2/10/2010

viernes, 1 de octubre de 2010

Colón era negro

Hace unos días, escuchaba por Internet las intervenciones de cuatro sesudos profesores y periodistas en el Instituto Cervantes de Utrecht. La cosa iba del uso del español en los medios de comunicación. Uno de los ponentes, un profesor sudamericano muy brillante, comentaba que hoy muchos jóvenes no usan más de doscientas palabras en sus conversaciones. Contaba una anécdota muy graciosa de uno de sus alumnos. El chico escribió un día en un ejercicio que Colón era negro. El profesor le preguntó de dónde había sacado semejante conclusión. Colón, añadió el maestro, era un marino genovés y en ninguno de los libros de Historia se menciona que fuera negro. No es cierto, señor, respondió el chico; lo dice claramente nuestro libro de texto: “Cristóbal Colón, un oscuro navegante…..”. Se contaron muchas otras cosas interesantes en esa conferencia. Por ejemplo, que muchos mandatarios sudamericanos se mofaban de Evo Morales porque en sus intervenciones en español no utilizaba más de 150 palabras. Pero nadie se para a pensar en que el idioma materno del señor Morales no es el español sino el aimara o aymara y que seguramente en ese idioma se expresa mucho mejor. También se dijo que cuando miles de campesinos apoyaron con una marcha al líder boliviano, el periódico español El País, apenas le dedicó a la noticia un recuadro de tres centímetros por cinco pero cuando un puñado de terratenientes protestaron contra el gobierno de Morales, el mismo periódico le reservó media página. Pero lo que más me impresionó fue el comentario que se hizo sobre un libro de un periodista mexicano que investigó las manipulaciones de la prensa durante los gobiernos del PRI. Encontró el investigador, en los Archivos Generales de la Nación, en unas cajas abandonadas y sin clasificar, cuarenta folios con instrucciones para manipular al ciudadano. Por su interés, les cito un párrafo de lo que allí se dice: “El ciudadano debe tropezarse con la propaganda a cada paso de su vida privada y de su vida de relación cotidiana. Por la acción de la propaganda política podemos concebir un mundo dominado por una tiranía invisible que adopta la forma de un gobierno democrático”. Leyendo en los periódicos los escritos de muchos de nuestros políticos, o escuchándolos en la radio o la televisión, da la sensación de que siguen al pie de la letra esas instrucciones.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 1/10/2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

El retratico

Hay cosas que por muchas veces que las vea no logro  acostumbrarme y me molestan enormemente. Una de ellas es ver en los periódicos la foto de los políticos alineados en orden protocolario o como leches se llame a esa memez. Lo mismo aparecen detrás de la moto de un japonés que se estrelló en un circuito que en la inauguración de una granja de cochinos. La cosa es salir en la foto. El retratico, como en la canción que mi amigo y gran persona, Teodoro, canta con mucha emoción cuando la ocasión lo requiere. No respetan nada. También en la capilla ardiente de Labordeta han querido ser los protas y no ha faltado la foto de la basca política alineada en riguroso orden “portolculario”. Por la Aljafería han pasado cantantes, poetas, escritores, profesores. Nadie ha visto a los cantautores amigos de Labordeta hacerse una foto alineados por orden de antigüedad o por discos editados. Ni tampoco a los poetas, ni a los profes. Los únicos que dan siempre el cante son los políticos y su puta manía de salir en los retratos. Me parece bien que desde las instituciones se recuerde a Labordeta, que se guarde un minuto de silencio en el Parlamento, que se le rindan todos los homenajes que se merece; que los políticos que quieran se acerquen, desfilen delante de féretro como un ciudadano más. Pero me parece una falta de respeto que, estando el cadáver  del Labordeta presente, aparezca un grupo de políticos y  se pongan a darse codazos para acomodarse en el lugar que les indica el de protocolo. Seguro que a don José Antonio se le han removido los pelos del bigote y si en la vida real pasara lo mismo que en las películas en las que los muertos hablan, a más de uno de los que aparecen en esa foto los habría mandado a un sitio que yo me sé.  Y al mismo lugar habría enviado a muchos que ahora hacen declaraciones diciendo lo bueno y grande que ha sido Labordeta y en su día no hicieron nada por impedir que la kaleborroca del PP lo llamara paleto, mochilero y cantautor de las narices. Y entre esos incluyo a Mariano Rajoy y a Luisa Fernanda Rudi. La sargento Rudi como la llamaba Labordeta en una entrevista con la periodista Mara Torres. Y el soso de Rajoy, como lo definía en otro programa de la tele.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 26/9/2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

El muerto al hoyo...

Engreídos, oportunistas, veletas, chaqueteros, golfos y sinvergüenzas; de todo ha habido con motivo de las muerte de José Antonio Labordeta. Algunos vivos, en el sentido de jetas que se aprovechan de cualquier circunstancia para sacar tajada en beneficio propio, han querido ser más protagonistas que el difunto, pero sin tener que pasar por el trance mortal de que enfunden su cuerpo en el definitivo traje de madera. Otros que hace nada ponían a Labordeta a caer de un burro, ahora nos lo pintan como poeta de los pobres y de los oprimidos. Le han brotado amigos como hongos en otoño. Pero era una amistad oculta, que los propios interesados guardaban en secreto, como esos amantes clandestinos que durante años mantienen encuentros furtivos. O también puede ser que esa amistad nunca existiera pero que una vez que el muerto se ha ido al hoyo y no hay manera de contrastar la veracidad de los hechos, entre otras cosas porque los muertos no suelen hablar, el o la del bollo, aprovecha para darse un chute de importancia llamando al difunto su amiguito del alma. Entre estos últimos, destaca una política que se dirige a José Antonio Labordeta con las siguientes palabras que pretenden decir muchas cosas y no aclaran ninguna: “Ha sido un lujo para mí haberte conocido y compartir muchas experiencias, vivencias y proyectos contigo”. Enigmáticas palabras que dan que pensar, considerando que don José Antonio, cuando podía hablar y escribir, en sus Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, le dedica a esa política exactamente tres líneas de la edición de bolsillo que tengo en mis manos. Son palabras ambiguas, socarronas, de mero trámite, el mismo recurso que utilizaba Labordeta para no hablar mal de sus antiguos alumnos Manuel Pizarro y Federico Jiménez Losantos, dos representantes de la derecha a la que Labordeta mandó a la mierda. No las reproduzco para no desvelar la identidad de la política en cuestión y despertar la curiosidad de los lectores que todavía no hayan leído el libro y animarles a que lo hagan. Una excusa para echarse unas risas y recordar a nuestro paisano don José Antonio Labordeta Subías.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 25/9/2010

viernes, 24 de septiembre de 2010

La madrastra

Los sociólogos son gente aburrida. Especialmente los que se dedican a pergeñar e interpretar encuestas de opinión. Lo pude comprobar hace unos días en un curso de la Universidad de Verano de Teruel. Aguantar durante hora y media una ristra interminable de histogramas, cansa. Aburre a las ovejas y a los borregos como yo. Pero las encuestas son necesarias y si se hacen con rigor, aciertan. Son una herramienta útil para conocer qué piensa la ciudadanía en un momento determinado. Pero al igual que una foto no es la realidad sino una representación de la misma en un instante, y el rostro que aparece en esa foto, dos semanas después ha cambiado porque le ha crecido la barba, le ha salido un grano en la nariz o le han hinchado un ojo de un puñetazo, las barras de colorines que aparecen en las encuestas reflejan una imagen congelada de una sociedad en permanente movimiento. Aun así, hay algunos como Pepiño Blanco que se empecinan en gobernar a golpe de encuestas. En el curso que he mencionado, estaba prevista la intervención de doña Belén Barreiro, presidenta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) para hablarnos de Ideología y opinión pública. El día anterior a su intervención, escucho por la radio que la vicepresidenta de la Vega destituye a la señora Barreiro. Sin explicaciones. Faltando a uno de los principios más elementales de una democracia: la obligación de los gobernantes de dar cuenta del motivo de sus decisiones a los gobernados. Lógicamente, doña Belén Barreiro no vino a Teruel al día siguiente. Dicen los entendidos que a la vicepresidenta, esa especialista de la generalidad que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, no le gustó la imagen que reflejaba el espejo de la última encuesta del CIS, en la que su partido estaba seis puntos por debajo del PP en intención de voto y donde ella ya no aparecía como la más guapa. Y como hacían los gobernantes déspotas del pasado, que mataban al mensajero que les traía malas noticias, doña María Teresa se ha cargado a la presidenta del CIS. Y es que la madrastra no podía soportar que Blancanieves fuera más guapa que ella. Muchas veces, los cuentos se hacen realidad.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 24/9/2010

lunes, 20 de septiembre de 2010

A la mierda

Se ha muerto Labordeta. En sus crónicas y obituarios apresurados, todos los medios de comunicación hablan de lo mismo. Gruñón, cascarrabias, la mochila y sus dos famosos himnos: Canto a la libertad y A la mierda. Yo hablé una vez con Labordeta. Quince segundos. Hace muchos años. Actuaba en las fiestas de un pueblo de Madrid en el que yo vivía. Me acerqué a él. Soy de Teruel, le dije; de Villarquemado. El pueblo de las multas, contestó. Y ahí se acabó la conversación. Labordeta también es culpable de que en numerosas ocasiones, cuando digo que me llamo Evaristo, me contesten que Evaristo el cuchillero se ha comprado ahora un camión. Y de que el primer chorreo en este Diario de Teruel me llegara por defender a Labordeta. Un colaborador habitual del periódico, de cuyo nombre quiero olvidarme, además de saludarme con un “Evaristo que te han visto”, me dedicaba las siguientes palabras: “Bobo ocioso, que tiene intuiciones de genio y reflexiones de imbécil. Indiano pagado de sí mismo y ahíto de soberbia, militante fanático de esa infernal turba nutrida por peligrosos activistas, obsesionados con enseñar a los ciudadanos la libertad a golpe de latigazos”. Y si yo defendía a Labordeta es porque está unido a mis años de estudiante en Zaragoza. A las carreras delante de unos energúmenos vestidos de gris, a las manifestaciones que culminaban siempre con un concierto en alguna plaza o parque de la ciudad con las canciones de Labordeta, La Bullonera, Raimon y Quintín Cabrera. También está unido a los años que pasé solo en Hamburgo. Fines de semana lluviosos echando de menos a tu tierra y a los tuyos. Y uno que es un masoquista, se ponía a todo trapo a Labordeta para llorar a moco tendido. Tal vez Labordeta cantara mal, tocaba mal la guitarra y no tenía swing, pero  su voz y sus letras te llenaban las aurículas y los ventrículos, las venas y las arterias. Cuando pasen estos días en los que todos los políticos, desde el Rey para abajo se declaren consternados amigos de Labordeta y algún oportunista bautice la Casa de la cultura de su pueblo o el Pabellón de festejos con el nombre de José Antonio Labordeta, permanecerán las canciones y el recuerdo de una aragonés de bien. Polvo, niebla, viento y sol. A la mierda.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 20/9/2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Reflexión en voz alta


Me he hartado en estas columnas de poner en evidencia lo que hacen muchos políticos: repetir como los loros lo que les dictan desde el cuartel general del partido. Son unos cansinos. Unos pelmas. Unos pesados. Siempre la misma monserga: se apuntan éxitos ajenos y endiñan a los demás sus propios fracasos. Algunos nos castigan con lo que ellos llaman reflexiones en voz alta. Pues yo también quiero hacer una reflexión en voz alta.

Estoy harto de que políticos ignaros engañen al ciudadano. Que se pongan a dar lecciones de Economía personas cuyos conocimientos sobre esa materia no alcanzan los mínimos exigidos para aprobar las oposiciones de cajero del Monopoly. Harto de que se comporten como esas personas que recitan el catecismo sin saber lo que dicen; simplemente les han ordenado que eso es lo que hay que aprender y repetir y no se detienen ni un segundo a pensar ni a cuestionar el contenido. Un puro acto de fe. Y la fe no se discute. Pero lo peor no es que ellos se lo crean sino que intentan por todos los medios inculcárselo a los demás. Les han metido en la sesera que ellos son la única religión verdadera, que fuera de ella no hay salvación. Se parecen a esos pobres diablos de los Testigos de Jehová que, de vez en cuando, me visitan los domingos por la mañana. Al principio pegaba la hebra con ellos, hasta que me di cuenta de que no había manera de llevar una conversación mínimamente coherente. Esa gente no escucha, solamente adoctrina. Los he mandado a “escaparrar”, les he tirado sus catecismos¬-- ¡Despertad y La Atalaya-- a los morros, pero ellos, erre que erre, inmunes contra el desaliento, siguen dando la tabarra. La única diferencia entre los Testigos de Jehová y los políticos loro, es que los primeros no viven del cuento y su única recompensa está en lo que esperan alcanzar en la otra vida, mientras que los políticos cotorra quieren seguir saliendo en las fotos y vivir del cuento que les cuentan en el más acá. Los Testigos entregan su tiempo gratuitamente al servicio de la causa mientras que los políticos cacatúa, se desplazan en coche oficial con chófer y cobran dietas cada vez que traspasan la puerta de su casa.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 19/9/2010

sábado, 18 de septiembre de 2010

Porteras y carajillos de anís



Triste espectáculo el que nos están ofreciendo los dos candidatos del PSOE que compiten en las primarias para presidir la Comunidad de Madrid. Ni una sola idea y toneladas de mala leche. Un partido que presume de estar cohesionado, de ser una gran familia, se está comportando como los inquilinos de una corrala de vecindad en la que como te descuides, el vecino te roba las cartas del buzón o te pincha las ruedas de la bicicleta. Supuestamente, el proceso de primarias solamente debería interesar a los afiliados al PSM pero los dos candidatos se encargan de esparcir sus miserias a toda la ciudadanía. No hay día en que los periódicos no nos descubran una sucia maniobra de Jiménez o de Gómez. Cada uno le pide transparencia al otro, lo que demuestra que no la hay. Entre pillos anda el juego y el juego consiste en asestarse puñaladas traperas, descalificarse mutuamente y sacar a la luz toda la miseria, las ambiciones personales y el desprecio hacia los militantes y los votantes del PSOE. Un proceso que debería ser serio, con propuestas, ideas y argumentos, se convierte en un reality show, en discusiones de porteras o de consumidores de carajillo de anís del bar de la esquina. Se tiran a la cara los resultados de unas encuestas hechas hace meses. Los dirigentes destacados, ministros, alcaldes, en lugar de quedarse calladitos y permitir que los militantes decidan en función de su propio criterio, se han alineado con uno u otro candidato. Lo han hecho Zapatero, Blanco, Rubalcaba, Lissavetzky, Beatriz Corredor, y el metepatas de Pedro Castro, alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Si ya hace un tiempo llamó tontos de los cojones a los que votan a la derecha, ahora se ha puesto a vomitar que Tomás Gómez se está convirtiendo en el candidato de la derecha. Deben considerar que los afiliados son unos retrasados que no tienen criterio y que necesitan que las lumbreras del partido les orienten. Y además, no se conforman con eso; en lugar de arreglar los problemas de su corrala, quieren involucrar a todo el país en sus disputas. ¡Rediós, qué tropa!

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 18/9/2010

domingo, 12 de septiembre de 2010

Patriotas y radicales

Entre las muchas chorradas que se inventan unos espabilados para sacarte las perras por Internet, vía telefónica, destacan los tests de todo tipo, desde las medidas y rendimiento del colgajo, el tamaño de las tetas, las pruebas de inteligencia y si ellos las prefieren rubias y ellas, negros. Uno de los últimos que me han llamado la atención es el que te pregunta: ¿Eres radical o patriota? Por lo visto, el que no es radical es patriota y al revés. A continuación te sueltan una ristra de preguntas. Las preguntitas se las traen y son tan simplonas que no hace falta pagar para que te digan en qué lado estás. Si quieres aparecer como un patriota, merecedor de estatua en la plaza de tu pueblo, sólo debes decir que hay que ilegalizar las drogas, acatar la autoridad, decir que nosotros somos civilizados y el resto unos bárbaros, que los buenos padres deben dar un par de hostias a los hijos para que aprendan y que hay que prohibir el aborto. Si por lo contrario, contestas que los ricos pagan pocos impuestos, que el sector público presta mejores servicios sanitarios que el privado y que las multinacionales joden y contaminan el ambiente, saldrás retratado como un radical de mierda. Para que no haya dudas sobre el asunto, en un gráfico aclaran las cosas: los patriotas se identifican con la derecha y los radicales de mierda, con la izquierda. Para llegar a esa conclusión, seguro que se han utilizado las más modernas técnicas demoscópicas y se ha recurrido a los mayores expertos mundiales: la fundación FAES y el sector roucovarelista de la Conferencia Episcopal. Yo, con la libertad que me confiere ser un don nadie al servicio de ninguno, me voy a aventurar a colocar a nuestros políticos más conocidos en la categoría de patriotas y radicales. Aznar, Rajoy, Zapatero y Bono, estarían claramente en el apartado de patriotas autoritarios, tal vez con ligeros matices. Esperanza Aguirre se saldría de la tabla por la derecha. En cuanto a los radicales, estarían todos aquellos que no son ni del PSOE ni del PP, incluyendo en ese grupo al alcalde de Marinaleda. Entre los no políticos, estaríamos Juanjo Belvis y el que firma esta columna. Gentuza. Radicales de mierda.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 12/9/2010

sábado, 11 de septiembre de 2010

Rubalcaba

Casi todos los ministros del actual Gobierno de la nación han sido criticados; de muchos de ellos y del propio Presidente, se ha cuestionado incluso su capacidad intelectual y su experiencia. Blanco, Bibiana Aído. Pocos se han librado. Una excepción es Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior. Desde el PP se le ha llamado de todo: maquiavélico, y urdidor de la campaña que llevó a Zapatero a la Presidencia. De todo menos tonto. Don Alfredo es listo, más que los ratones colorados. Brillante parlamentario, convence con argumentos sólidos, y es autor de frases graciosas y que dan en la diana. La última, la referida a la visita de “Ansar”, el héroe de Perejil, el amigo de Bush, a Melilla: “Hay dos maneras de hacer política exterior: con la cabeza y a cabezazos”. Genial y certero. A Rubalcaba no es necesario que le hagan campañas de marketing, ni que lo llamen Rb, ni que se inventen nada con sus cejas ni con su barba. Es pequeño, calvo y no muy agraciado. ¡Qué Importa! Es inteligente, el condenado. Tiene credibilidad y uno se siente seguro con un tío como él al frente de un ministerio tan jodido. Y más si se lo compara con sus antecesores en el cargo: Alonso, Acebes Paniagua, Rajoy, Mayor Oreja, Belloch, el superministro aragonés al que ninguneó otro aragonés, de nombre Roldán, Corcuera, el de la patada en la puerta. Mientras que la mayoría de los políticos llenan titulares con chorradas y meteduras de pata, Rubalcaba suele hablar mucho y bien. Con fundamento. Y es muy hábil. De las primarias en su partido ha dicho: “Y es que en el PSOE no siempre se han hecho así las cosas, no siempre ha habido primarias. Entonces había ordeno y mando, ahora no, ahora hay este proceso". Pero a la vez que dice eso apuesta por Trinidad Jiménez y previene del peligro de llevarle la contraria al jefe Zapatero, como ha hecho Gómez. Qué astucia florentina. Veneno y daga. Sin pretenderlo, me ha salido uno de los pocos escritos que elogian a un político. No suelo hacerlo, por la sencilla razón de que ellos, que no tienen abuela, se encargan de decirnos los listos que son y el tipo que tienen. Tendré que hacérmelo mirar. Creo que me estoy reblandeciendo. O ablandando.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 11/9/2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

¡Viva Yo!

Me gustan mucho las crónicas de Miguel A. Artigas en el Diario de Teruel. Y también sus columnas, que desgraciadamente no aparecen con la frecuencia que a mí me gustaría. Miguel Ángel es un buen periodista. No soy un forofo del deporte y, como mucho, ojeo los titulares en las páginas de deporte de los diarios. Pero a Miguel Ángel lo leo siempre. Confieso que me he reído hasta revolcarme por la alfombra con la lectura de su crónica sobre la visita a las zarzuelas de los madriles de nuestros políticos y de los dirigentes y jugadores del CAI Balonvolea. Hay que ser muy bueno para llenar una página comentando un acto en el que no suele pasar nada y cuyo único propósito es hacer una foto que, seguramente, todos los que salen en ella, tendrán ya enmarcada para ponerla en su despacho; o guardada en su álbum de fotos para mostrársela a los nietos y así certificar lo importante que fue su abuelo--o abuela, en el caso de la única mujer, además de Letizia, que aparece en la foto--. Lo más gracioso del texto del señor Artigas es cuando comenta que el Príncipe les deseó mucha suerte en la Copa de su padre, que antes se llamaba copa del Generalísimo o Generalismo, que decían en mi pueblo. Eso de que tu padre tenga una copa, mola. Cuando en un acto castrense todos gritan ¡Viva el Rey!, tú puedes gritar ¡Viva mi Padre! Y el propio Rey exclamar ¡Viva Yo! En los juegos de cartas, también es un chollo ser Rey. Si ligas cuatro reyes puedes desplumar a la concurrencia diciendo que llevas póquer de ti mismo. En la foto que ilustra el texto, también se puede apreciar que el alcalde, sin estirar el cuello, mide lo mismo que doña Letizia y que Javier Velasco y que a Paco Martín lo han colocado en un extremo, que casi se sale de la foto, no se sabe si por cuestiones de protocolo o por sus inclinaciones republicanas. Y como siempre sucede con las fotos oficiales, los auténticos protagonistas, los jugadores, aparecen en la última fila, al fondo, en el gallinero. ¿Cuánto habrá costado desplazar a todos, los de la foto, y los que están detrás de la cámara, a los chóferes que esperan sentados en el coche oficial, a los escoltas? Un pastón. En fin, que me he ido por los cerros de Sierra Palomera. Lo único que quería era felicitar a Miguel A. Artigas.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 10/9/2010