Me he hartado en estas columnas de poner en evidencia lo que hacen muchos políticos: repetir como los loros lo que les dictan desde el cuartel general del partido. Son unos cansinos. Unos pelmas. Unos pesados. Siempre la misma monserga: se apuntan éxitos ajenos y endiñan a los demás sus propios fracasos. Algunos nos castigan con lo que ellos llaman reflexiones en voz alta. Pues yo también quiero hacer una reflexión en voz alta.
Estoy harto de que políticos ignaros engañen al ciudadano. Que se pongan a dar lecciones de Economía personas cuyos conocimientos sobre esa materia no alcanzan los mínimos exigidos para aprobar las oposiciones de cajero del Monopoly. Harto de que se comporten como esas personas que recitan el catecismo sin saber lo que dicen; simplemente les han ordenado que eso es lo que hay que aprender y repetir y no se detienen ni un segundo a pensar ni a cuestionar el contenido. Un puro acto de fe. Y la fe no se discute. Pero lo peor no es que ellos se lo crean sino que intentan por todos los medios inculcárselo a los demás. Les han metido en la sesera que ellos son la única religión verdadera, que fuera de ella no hay salvación. Se parecen a esos pobres diablos de los Testigos de Jehová que, de vez en cuando, me visitan los domingos por la mañana. Al principio pegaba la hebra con ellos, hasta que me di cuenta de que no había manera de llevar una conversación mínimamente coherente. Esa gente no escucha, solamente adoctrina. Los he mandado a “escaparrar”, les he tirado sus catecismos¬-- ¡Despertad y La Atalaya-- a los morros, pero ellos, erre que erre, inmunes contra el desaliento, siguen dando la tabarra. La única diferencia entre los Testigos de Jehová y los políticos loro, es que los primeros no viven del cuento y su única recompensa está en lo que esperan alcanzar en la otra vida, mientras que los políticos cotorra quieren seguir saliendo en las fotos y vivir del cuento que les cuentan en el más acá. Los Testigos entregan su tiempo gratuitamente al servicio de la causa mientras que los políticos cacatúa, se desplazan en coche oficial con chófer y cobran dietas cada vez que traspasan la puerta de su casa.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 19/9/2010
2 comentarios:
Hay otra diferencia:es que los testigos de Jehová no deciden por nosotros pero estos analfabetos de políticos que tenemos hacen y deshacen a su antojo, sin ningún tipo de control sobre ellos.
Sobre Labordeta, para mi es de esos políticos loro, hablan, hablan, chistes malos y contestaciones groseras, pero ellos sabiendo que su aportación es nula, el sueldo de Diputado no lo dejan.
Supo aprovecharse de una situación y vivió de ella, fue listo o pito, pero no creo que fuese un estádista o un buen político, solo un aprovechado, que tambien tiene su mérito.
Pero, en la muerte se perdona todo, descansa en paz Labordeta.
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