“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

martes, 3 de diciembre de 2013

La renovación de proyectos

Cuando en una organización cualquiera,  todos sus miembros piensan lo mismo y lo repiten una y otra vez, nos encontramos ante una iglesia, una secta, o el PSOE de Teruel, que bien mirado, es todo lo mismo. ¡La tabarra que están dando con la dichosa Conferencia política de las narices! Si no eran suficientes las soflamas de Vicente Guillén, José Luis Pineda, Mayte Pérez y María José Izquierdo, ahora se les une Raquel Valenzuela con un artículo titulado Recuperando el Estado de Bienestar, publicado en el Diario de Teruel del pasado día 27 de noviembre.
Nunca algo tan insignificante como la dichosa Conferencia ha producido tal reacción en la tropa socialista de Teruel. En el PSOE, como en todas las sectas, no importa tanto lo que opine la ciudadanía como lo que piensen los propios feligreses. A Raquel Valenzuela no le importa hacer el ridículo en el las páginas del Diario, con tal de que sus compañeros de partido vean que ella es la que más fuerte canta en misa y la que con más ahínco  defiende las sagradas escrituras de la secta. Dice lo mismo que sus compañeros, solo que con más rasmia y más devoción. Nos  cuenta que “en la Conferencia se mostró la firme, valiente, sincera y democrática voluntad de renovar el proyecto socialista”. Por adjetivos que no sea.  Más adelante,  nos vuelve a hablar de “renovar el proyecto socialista y de reencontrarse con una ciudadanía que está a la espera, a la expectativa y en la esperanza de que otra política es posible”.  Y así el resto de la perorata.
Habría que decirle a doña Raquel que la ciudadanía está harta de proyectos, sean renovados o sin renovar, porque un proyecto—designio o pensamiento de ejecutar algo—sirve de muy poco si no se pasa del pensamiento a la acción. Obras son amores, que no buenas razones, nos dice el refranero. Y en cuestión de obras, las del PSOE de Teruel no han pasado de la fase de proyecto, promesas o mentiras como la A-40, el museo zapateril de etnografía, y otros más. Y cuando los proyectos se han ejecutado, como el edifico de la plaza de Domingo Gascón o las luces del Torico, más valdría que nunca hubieran pasado de la fase de pensamiento. Para que doña Raquel no piense que lo mío es inquina y mala baba, tal vez  convendría recordarle lo que el exministro socialista Jordi Sevilla ha dicho de los suyos: "No podemos decir una cosa en la oposición, y luego no hacerla en el Gobierno. Cuando gobernamos no podemos convertirnos en el hermano pequeño del PP". Pues eso.

Evaristo Torres Olivas
Este también era un proyecto renovado, de miembros y miembras

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La autovía, que tanta falta hacía. la empezó el PP, y al PSOE, que se pegó años y años prometiéndola y sin hacer nada, no le quedó más cojones que continuarla. ¡Que hablen de lo que ha hecho el PSOE por Teruel, aparte de desmantelar la minería !

Anónimo dijo...

¡Joder! Si parecen vaquilleros.

Anónimo dijo...

La minería no la nombres que sale Yolanda y vamos. .te hace subir la boina.http://yolandacasaus.blogspot.com.es/

Ver para creer

Evaristo Torres dijo...

Sí, o vaquilleros o gritando viva san Fermín en Pamplona.

Anónimo dijo...

Lo que son es unos cínicos. ¿Qué hacían, hacen y harán estas personas levantando el puño izquierdo?

¿Qué hacen?, me refiero, además de insultar a tantas y tantas otras personas que, verdaderemente, quieren luchar a favor de mejorar las libertades y condiciones de vida de la mayoría de la población.

Es repugnante ver a los lacayos de la troika cantando una internacional (la que sea) o levantando el puño.