El PSOE y el PP rechazaron una propuesta de IU-ICV para que la entrega de la vivienda al banco salde la deuda de la hipoteca. Si la rechazaron el PSOE y el PP, también la rechazaron nuestros diputados por Teruel Vicente Guillén Izquierdo y Yolanda Casaus Rodríguez, por los socialistas, y Santiago Lanzuela Marina, por los conservadores. De los conservadores no se podía esperar otra cosa; defienden lo que siempre han defendido: a los poderosos. Pero ahí tienen a Guillén y a Casaus, los “progres” de boquilla, los “defensores” de la clase trabajadora, los “abanderados” de los derechos sociales, de los mineros y de las mujeres, los Robin Hood de Teruel. Veamos qué han decidido que no cambie. Marcelino y la Miguela decidieron comprarse un piso hace unos años. Cien mil euros les pidieron por el chabolo. Pidieron una hipoteca al banco. Para ahorrarse unas perricas, el piso se escrituró por veinte mil euros menos, entregando al vendedor la diferencia en negro delante de las narices del señor notario, ese que dicen que da fe y vela por la legalidad. Con el sueldo de camionero de Marcelino y el de cajera de supermercado de Miguela pudieron a duras penas pagar los recibos mensuales de la hipoteca. Pero llegó la crisis y Marcelino vio reducido su trabajo y sus ingresos un cincuenta por ciento y a Miguela la echaron del supermercado. Imposible seguir pagando la hipoteca. Lo hablaron y decidieron irse a vivir con la madre de Miguela. Fueron al banco y le dijeron: quédese con el piso y estamos en paz. Quieto parao, exclama el encorbatado director de la sucursal. Y se pone a leer la letra pequeña, la de la primera parte que firmó la parte contratante: “si no se puede pagar la hipoteca, YO, banco, me quedo con el piso por el precio de la mitad del valor fijado en la escritura”. El encorbatado calcula mentalmente y repite en voz alta: cien mil euros menos veinte mil que entregaron son ochenta mil, dividido por dos son cuarenta. Ochenta que les di menos cuarenta que me entregan, me deben otros cuarenta. Y Marcelino y la Miguela siguen pagando todos los meses por un piso que ahora ocupan, no se sabe por cuánto tiempo, Leandro y Asunción, tras comprárselo al banco por ciento veinte mil euros. Por la radio se escucha la voz de Yolanda y Vicente, en un mitin de campaña electoral, vociferando que el PSOE es el partido de los trabajadores y de la defensa de los derechos sociales.
Evaristo Torres Olivas
viernes, 25 de febrero de 2011
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2 comentarios:
Y como este ejemplo... hay mil.
¿Tan difícil es darse cuenta de quien le hace daño a uno?, ¿de verdad?
Hay veces que por mucha propaganda, cortinas de humo y todas las múltiples bajezas que emplean para desorientarnos, no me cabe en la cabeza como se puede ir a votar, y menos a ciertos partidos.
Saludos
¡Hay que joderse!
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