Mira que me jode, pero cada vez que escucho a Zapatero me pongo nervioso, me remuevo en la butaca. A veces es tal la desazón que me produce que le quito el sonido al televisor y miro para otro lado. Me produce vergüenza ajena. Siento que en cualquier momento la va a cagar. Y así es con mucha frecuencia. No me pasa con otros políticos. Disfruto con el verbo de Rubalcaba. Es listo, astuto y sabe salir airoso de las situaciones más jodidas. Incluso Rajoy, que representa unas ideas en el polo opuesto a las mías, es un parlamentario hábil. Zapatero habla a trompicones y sus gestos son torpes, descoordinados, algo así como si en una orquesta los músicos fueran por un lado y el que lleva la batuta fuera también a su bola. Mal la entonación, mal los gestos. Pero además, pésimo el contenido, la partitura. En una reciente intervención en el Congreso, Zapatero justificaba que sus cambios constantes de rumbo obedecían a que “la economía no permanece quieta”. La economía, los mercados, la mano invisible. Entes abstractos cuyos rostros no se conocen y que nos joden la vida. Entidades que nadie elige y nadie vota y que someten a los que elegimos y votamos. La política a las órdenes de la economía. Pero a lo mejor la economía y los mercados sí tienen rostro: cuando el consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Rodríguez formulaba que “hay que desmantelar el estado de bienestar”, sí podemos ponerle rostro, orejas y ojos a los mercados. Puede que la economía cambie pero los principios y los ideales, no deberían. Si las oligarquías financieras han provocado la crisis, han incrementado sus beneficios y han sumido a la sociedad en la miseria, aumentando su poder, tal vez los principios y los ideales, que no cambian, podían conseguir que tampoco cambiara la economía en el sentido que lo hace. Pero no, Zapatero prefiere traicionar a sus bases y a sus principios y arrodillarse frente a los poderosos que nadie ha elegido. Los bancos y los especuladores han generado la crisis y las consecuencias las pagamos los ciudadanos. Zapatero ha actuado a lo Marx, Groucho. Nos viene a decir que si no nos gustan sus principios, tiene otros. Al igual que la economía, los principios de Zapatero no permanecen quietos; cada día tiene unos distintos.
Evaristo Torres Olivas
sábado, 26 de febrero de 2011
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2 comentarios:
A mí me pasa lo que a ti con Zapatero, pero con Esteban González Pons. Y eso que se las da de gracioso...
Pues a mí me pasa con los dos. Pero oir hablar a ZP dando lecciones de economía roza el insulto; bueno, pienso que no entiende de nada. Este fulano no ha sido ni presidente de su comunidad de propietarios y va por el mundo de salvador.Es lo que se llama un cantamañanas.
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