A cualquiera de nosotros, ciudadanos de infantería, sin cargo público ni carné de partido, si nos sorprenden en malas compañías, con ladrones, matones, terroristas o mafiosos de todo pelaje, nos borran del mapa o nos aplican el código penal, artículo tal, apartado pascual, como inductor, colaborador necesario, agente encubierto o el que daba el queo. Pero si los que lo hacen son nuestros reyes, politicastros tontos del culo y tontas de la cula, entonces es que tienen sentido de estado, visión de futuro y son unos patriotas de cojones. Miren si no lo que ha pasado, pasa y pasará con todos los chorizos, dictadores, matones y déspotas del norte de África y de Oriente Próximo. Gadafi estuvo aquí de visita oficial en el 2007, recibido por el padre de todas las alianzas, Rodriguez Zapatero. Y Aznar y Botella, amigos del dictador libio, fueron invitados a la jaima que montó en Sevilla. Mubarak y Ben Alí, hasta hace dos días también pertenecían a la jaima de la Internacional Socialista. Y si no fuera porque en estos meses han estado ocupados sacudiéndoles estopa a sus esclavos en Egipto, Túnez y Libia, seguramente Guillén, Arrufat y Mayte Pérez, los habrían agasajado gustosos en su jaima con motivo de las bodas de Diego e Isabel. Nuestro rey, gran amante de la libertad y la democracia, en todos los bodorrios de su prole, invita a sus primos de Marruecos y de Jordania. Y los gilipuertas del papel cuché llenan las páginas de colorines con fotos y textos nauseabundos para mostrarnos la belleza, elegancia a la par que sencillez de la reina Rania (perdonen la rebuznancia). O de Suzanne Mubarak, la pobrecica que ha tenido que salir pitando de Egipto con 97 maletas para refugiarse en Londres, en una lúgubre pensión de seis pisos valorada en diez millones de euros, después de que su hijo Gamal, gerifalte del Bank of América, sacara del país los 30.000 milllones de euros para que su madre pudiera hacer frente al pago de la luz y de la recogida de basuras. Y también de Leila Trabelsi, la esposa peluquera de dictador Ben Alí, que ha saqueado el país antes de que el desagradecido pueblo tunecino la enviara injustamente al exilio. Eso sí, hasta ayer, para muchos de nuestros políticos y para la mayoría de medios de comunicación, los únicos cabrones que estaban jodiendo a sus súbditos eran Fidel Castro y el bocazas de Chávez en Venezuela.
Evaristo Torres Olivas
domingo, 27 de febrero de 2011
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