El ministro Óscar Puente calificó a Pedro Sánchez como "el puto amo” en un congreso del PSOE. ¿Debemos esperar que en los próximos días nos hable de Zapatero como “el puto imputado”? Tiene suerte de que tanto el presidente Sánchez como el expresidente Zapatero sean hombres. Si fueran mujeres, llamarlas “la puta ama” o “la puta imputada” no tendría gran acogida entre los suyos y generaría todo tipo de carnaza para que la oposición nos llenara las redes de basura. El señor Puente se lo pondría a huevo (o tal vez habría que decir “a ovario) para despellejar al PSOE. La verdad es que el ministro Puente quiere hacerse el gracioso, pero no hace ni puta gracia ni puto caso a la corrección en el uso del idioma. El lugar de puto, podrá haber elegido otras expresiones: es la caña, un fuera de serie, un portento. O incluso, puesto que Sánchez domina el inglés, decir que es un “crack” o un GOAT (una cabra. Acrónimo de Greatest Of All Time, el mejor de todos los tiempos). Sé que es difícil, porque tal como reconoce el propio Puente en un video, él tiene una “pulsión juvenil irrefrenable” y es muy difícil escapar de la adolescencia. Por algo se dice que la cabra, the goat en inglés, siempre tira al monte. Isabel Díaz Ayuso, que también tiene una pulsión, no sé si infantil o juvenil, irrefrenable, supo corregir a tiempo, seguramente asesorada por su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez. Tras llamar “hijo de puta” a Sánchez, corrigió y dijo “me gusta la fruta”. Podría haber utilizado el acrónimo S.O.B (son of a bitch), pero al contrario de Sánchez, ni Ayuso ni Rodríguez dominan el inglés. Optaron por algo mucho más nuestro. Como cuando a mí me enseñaron de niño a decir me cachis en la mar para no meterme en berenjenales. ¿A quién no le gusta la fruta?
Evaristo Torres Olivas
1 comentario:
Ya sabes lo que dijo el primer presidente de la Primera Republica “Señores voy a serles franco, estoy hasta los cojones de todos nosotros” Y se largó a Francia. Eso debería hacer Sánchez. Aunque la alternativa es mucho peor. Ni en lo peor de la Segunda República se llegaron a insultar de esa forma y eso que acabó en Guerra Civil.
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