Publicado en Diario de Teruel 03/06/2026
Me gustan las conversaciones de bar mientras nos comemos un bocadillo y una cerveza. Hace unos días, me junté con dos forofos de un partido político pequeño. Hablamos de política en general y de su partido en particular. Apenas me dejaban hablar, me interrumpían constantemente. Yo intentaba decirles que los partidos pequeños deben tener al frente a personas excepcionales, superiores a las de los partidos grandes y que deberían ser ejemplo de honestidad, coherencia y ética. Si un dirigente de un partido grande la pifia, tiene a su disposición a docenas de asesores, spin doctors, periodistas, forofos e influencers para diluir la metedura de pata. Un partido pequeño, no. De ahí que necesite a excelentes oradores, que no se atasquen, que no lean sus textos sin levantar la vista del papel, que no enchufen a sus parientes más cercanos en puestos de responsabilidad. ¿Y si valen, por qué no los pueden enchufar?, me contestaron mis interlocutores. Otra de las contestaciones que me dio otro forofo del mismo partido es la siguiente: “Muy poca gente quiere figurar en las listas y los dirigentes han de recurrir a lo que tienen a mano”. A dedo, diría yo. Conozco muy bien el funcionamiento de estas organizaciones, grandes o pequeñas, y casi todas se distinguen por su falta de democracia interna. Quien discrepa con el jefe es vetado o cancelado, como se dice ahora. Se le acusa de infiltrado, de trol o de lo que haga falta para que deje de molestar al líder supremo, al “puto amo”. El resultado es que los grandes se las arreglan para sobrevivir. Los pequeños, desaparecen. Ese es el motivo por el que los líderes de los pequeños deberían ser ejemplares en todos los aspectos. Para que un producto triunfe en el mercado, ha de ser muy superior, tanto por dentro como por fuera, a lo ya existente; de lo contrario, los grandes, con su propaganda y sus mentiras, los hacen desaparecer para siempre. Da lo mismo que sea un refresco, un libro, una bolsa de patatas fritas. O un partido político.
Evaristo Torres Olivas
3 comentarios:
¿En serio crees que siendo ejemplar en todos los aspectos es suficiente para ser elegido? ¿En que mundo vives Evaristo? Hasta que los pobres no sean aún más pobres, sin vivienda, sin sanidad pública con sueldos de miseria y sobre todo con una educación política, olvídate, seguirán votando a los mediocres, sean o no corruptos, sean o no competentes. Solo hay que ver al presidente del Pp, de Vox ¿Esos son los dirigentes que quieren? Pues claro que sí, la ignorancia es muy atrevida. Las ayudas que se dan a los más desfavorecidos por parte del Estado, no es porque tengan piedad de ellos, lo hacen para evitar revoluciones y delincuencia. Un ejemplo, un preso le cuesta al Estado 2000 euros mensuales, mejor les damos 400 euros.
De acuerdo. Me apunto al tópico: cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Con todo lo que ha pasado y está pasando en la Comunidad Valenciana. Si mañana se convocasen elecciones autonómicas y Mazón fuera el candidato del PP y si en lugar de Mazón fuera un mocho, estoy convencido que las ganarían. Ese es el nivel de nuestro país.
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