“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

miércoles, 15 de abril de 2026

La posverdad y el niño tonto

Publicado en Diario de Teruel 20/04/2026 

Recuerdo cuando, de niño, tuve que memorizar el catecismo, aprenderme los diez mandamientos y los pecados del alma. Algunas de estas leyes fundamentales las entendía, otras me confundían. Tenía claro lo de “no matarás” y también lo de “no darás falso testimonio ni mentirás”. De los tres enemigos del alma, dos me parecían lógicos, el mundo y el demonio, pero ¿por qué era mala la carne? Y si lo era, ¿Por qué en casa me obligaban a comerla? Con el paso de los años, y ahora tengo setenta, no he avanzado mucho en la comprensión de estas cosas. Si “abortar es matar a un bebé” y “la eutanasia es un crimen”, no entiendo por qué los mismos que tienen esas convicciones no piensan lo mismo cuando se bombardea un colegio o un hospital y mueren decenas de personas. A estas dos últimas salvajadas no las llaman ni crimen ni matanza sino “daño colateral”, “error de precisión” o “desviación de objetivo”. La utilización de estos eufemismos también me confunde: no tengo claro si son falsos testimonios, mentiras o “verdades alternativas”.  Está claro que el problema no está en los demás, sino que yo, solamente yo y nadie más que yo es el culpable. Muchos pensaréis que soy tonto, aunque preferiría que creyeseis que soy corto, simplón, ingenuo, que tengo pocas luces o que me falta un hervor. Tendré que comprarme luces halógenas y meterme en la bañera con agua hirviendo.  Espero no desviarme del objetivo.

Evaristo Torres Olivas

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Parafraseando a Molière: “La democracia, a palos”. Y, sinceramente, cada día que pasa me importa menos la democracia. Si tengo garantizada una vivienda, una sanidad universal, un salario digno, una educación pública de calidad y unos servicios sociales que protejan a quienes más lo necesitan, ¿qué más da que el país se llame democrático?
¿De qué sirve votar si se elige a quienes no van a asegurar nada de eso? ¿En qué momento la democracia se convirtió en un fetiche que debemos venerar, aunque no cumpla lo que promete y se subordina a los dictados del capitalismo? Al final, todo se reduce a lo mismo: dame pan y llámame tonto.

Anónimo dijo...

Evaristo, supongo que irás esta noche a ver la nueva iluminación de la plaza San Juan. 800 mil euros de los fondos europeos gastados en bombillas. Vamos “sobraos”

Anónimo dijo...

El Ayuntamiento asegura que con la nueva iluminación de la Plaza San Juan supondrá un ahorro de un 40% en electricidad, pero lo que no dice es cuantos años son necesarios para la amortización de esos 800 mil euros, supongo que muchos.