Escribe Juan Manuel de Prada un artículo en un magazín, magacín o magazine semanal que “la razón de fondo para que cada vez haya más gente que se suicida o solicita la eutanasia en los países “avanzados” es el apagamiento de la fe religiosa, que genera en las gentes desesperación”. Para que quede claro, esa cita se destaca en letras bien grandes para resaltar que se trata de la idea principal. El señor de Prada es considerado por muchos un intelectual. Es doctor en Filología Hispánica, licenciado en Derecho, autor de más de una docena de libros y de miles de artículos de opinión. El ethos de la retórica (autoridad y confianza que proyecta un orador o escritor para persuadir a su audiencia). Tampoco descuida en su escrito las emociones, el pathos. Pero donde falla es en el logos (razón, lógica y evidencia). En primer lugar, recurre a la exageración cuando dice que en los “países “avanzados” crece exponencialmente la querencia suicida”. Debería revisar el significado de “exponencialmente”. En segundo lugar, debería indicar de dónde saca las cifras porque en determinadas épocas, supuestamente muy religiosas, las tasas de suicidio no recogían muchos casos por valoraciones religiosas; el suicidio se consideraba una desviación patológica y tabú. Se ocultaban muchos casos bajo otras causas: muerte súbita, accidental, enfermedad prolongada, accidente doméstico, etc. Se pueden entender los errores que comete una persona con poca formación, pero no los de un licenciado en Derecho y doctor en Filología. El señor de Prada sabe muy bien el significado de las palabras y cómo contrastar las fuentes. Si exagera, miente y engaña no es por ignorancia sino con intención de manipular (intervenir en la información con distorsión de la verdad y al servicio de intereses particulares). “Vender la moto, “vender la burra”, “dársela a uno con queso”.
Evaristo Torres Olivas
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