“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 14 de noviembre de 2022

Javier Arnal, un pésimo periodista

 Leo los artículos de opinión de Javier Arnal en el Diario de Teruel. No coincido con él en prácticamente nada. Él es de derechas, yo no. Él es del Opus Dei, yo no. Lo normal en una sociedad democrática plural es que cada uno tenga sus ideas y nadie puede pretender tener la exclusiva de la verdad. Se puede criticar, discrepar y eso es sano, siempre que se haga con argumentos sólidos y datos contrastados, no inventados. El señor Arnal, que presume de periodista, se salta todas las reglas del periodismo y recurre a las generalizaciones, el insulto y la mentira. El pasado 8 de noviembre publicó un artículo titulado Bebés en el cementerio de Teruel. Un artículo diferente, me dije, respetuoso. Nos habla de un monolito en el cementerio de la ciudad “en recuerdo a todos los bebés que fallecieron durante la gestación, el parto o a los pocos días de nacer”. También habla de “respeto a las convicciones religiosas y políticas”. Todo perfecto hasta que se le cruzan los cables y vuelve a las andadas. Habla de las madres que han perdido a sus hijos en la gestación o al poco tiempo de nacer y escribe que “son sus hijos concebidos, no un trozo de carne que no ha llegado a dar a luz, como sostienen los abortistas, en contra de los datos científicos. No es cuestión de creencias ni de fe, sino de que la razón reconozca una realidad”. Pura palabrería, algo que nunca debería hacer un periodista. Según él, todas las mujeres que han abortado voluntariamente creen que solo era un trozo de carne. Pero, además, sostiene el “periodista” que los datos científicos, sin citar ninguno, confirman su tesis. Eso es periodismo basura, sesgado, con datos inventados, falsos. Sería exactamente lo mismo que si yo dijera que la Iglesia Católica, de la que don Javier es tan devoto, está infestada de curas pederastas que abusan de niños a los que consideran trozos de carne con ojos. Y añadiera, como hace don Javier, que no es cuestión de creencias ni de fe, sino de que la razón reconozca una realidad. No hay nada peor que las generalizaciones que nos hacen decir que todos los alemanes son unas cabezas cuadradas y todos los españoles uno vagos. Hay que individualizar y demostrar caso por caso. Por eso digo y demuestro que Javier Arnal es un pésimo periodista.

Evaristo Torres Olivas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya te echaba de menos

Anónimo dijo...

Estimado Evaristo, (aunque no nos conocemos personalmente, siento una simpatía y mucha confluencias por tus grandes exposiciones) reales como la misma vida ( verás que digo lo contrario que la vida misma) pero hoy no has estado afortunado con el remate de la viñeta, con el resto totalmente de acuerdo, cada uno que haga su voluntad, porque Dios en su divinabondad a mi kodidome tiene, pues hagasesu vilumtad