“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

viernes, 4 de noviembre de 2022

El metaverso y la sinergia de las “rindicaciones"

 Tengo un conocido, muy aficionado a la política y muy forofo del PSOE que, con su escaso talento y limitado vocabulario, no deja pasar ocasión para calentarle la cabeza a quien se le ponga por delante. Para demostrar que sabe de lo que habla, se engancha a palabras, que a él le deben parecer de un elevado valor intelectual, y las suelta una docena de veces en cada mitin. Recuerdo  dos de esas palabras: reivindicaciones y sinergias. La etapa de la palabra reivindicaciones fue hilarante, porque además de soltarla cada diez segundos, la pronunciaba mal y decía “rindicaciones”. La etapa de sinergia, aunque en este caso la pronunciaba bien, fue igualmente desternillante. Por culpa de la pandemia, he viajado menos a Madrid durante los pasados dos años y apenas lo he visto. No sé con qué nueva palabra andará ahora. Me he acordado de él cuando hoy he leído el artículo de opinión de Samuel Morón en el Diario de Teruel. En otro de sus insustanciales escritos, mal escritos, nos castiga con la palabra metaverso, no una ni dos sino media docena de veces. Le ha debido de parecer una palabra muy de moda y la mejor manera de decirnos que está al día, que es un hombre leído e informado, consiste en colocarla en su discurso hasta que la aborrezcamos. Morón, desgraciadamente, no es el único político analfabeto en la mayoría de los asuntos de los que habla. En su partido, y en otros, abundan los malos cuentacuentos, sin vergüenza, que viven muy bien de la política y no les importa hacer el ridículo mientras les ingresen en su cuenta todos los meses un salario que no se merecen. Les basta con poner en valor los recursos endógenos y aprovechar las sinergias para solucionar los problemas reales de los ciudadanos y encauzar sus justas “rincidaciones”, en el marco de las instituciones, como no podría ser de otra manera.

Evaristo Torres Olivas

1 comentario:

Luis Antonio dijo...

Sería deseable que algunos periodistas leyesen tu entrada. Aprenderían...
Saludos cordiales