Cuando se utilizan argumentos falsos, exagerados y desproporcionados o se hacen comparaciones inapropiadas para intentar convencer y persuadir, quien lo hace o bien pretende manipular, o es muy torpe en el uso de la dialéctica o simplemente tiene un mal día. El pasado uno de mayo, don José Luis Melero Rivas, reconocido escritor aragonés, escribía una columna periodística titulada Himnos en la que criticaba que, en el Día de Aragón, en el acto de la Aljafería, sonara el himno de España al final. Omite decir que justo antes había sonado el himno de Aragón, mientras cuatro niños, dos aragoneses y dos ucranios, izaban la bandera de Aragón. Olvida decir también que, durante todo el acto, todos los discursos oficiales hablaban de Aragón. Es lo que correspondía. El himno de España duró menos de un minuto en una ceremonia de hora y media en la que no se dejó de hablar de Aragón, de aragoneses, y donde sonó música aragonesa. Pero de todo eso, don José Luis no hace ninguna mención. Que no le gustara que sonara el himno de España es entendible y respetable. Lo que no lo es tanto es que en su artículo da la impresión de que de Aragón no se dijo nada y que tampoco se oyó el himno. Y para ello recurre a argumentos y comparaciones muy desafortunadas, en mi opinión. En primer lugar, pone el ejemplo de que a nadie se le ocurriría anunciar el Día de la Mujer Trabajadora con un cartel con cuatro señoros [sic] jugando al guiñote. ¿Acaso el cartel oficial del Día de Aragón contenía alguna imagen o alusión extraña que no fuera a Aragón y San Jorge? El segundo ejemplo que pone es todavía más absurdo: afirma que no nos parecería apropiado que el Día Universal del Niño se ilustrara con una residencia de ancianos. ¿Qué relación tiene eso con el acto de la Aljafería? El tercer ejemplo roza el esperpento: no nos parecería razonable, dice, que se celebrara el Día Mundial de la Poesía leyendo teoría política en los actos públicos organizados. En el acto institucional del Día de Aragón hubo de todo: mujeres, hombres, niños, ancianos, música, poesía, teoría política, banderas aragonesas, españolas y europeas. Se habló sobre todo de Aragón. Solo sobraron los brazos cruzados del consejero Soro.
Evaristo Torres Olivas

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