Que en un periódico los periodistas de plantilla y los colaboradores se documenten y escriban bien debería ser una exigencia mínima. El Diario de Teruel tiene a buenos profesionales. Miguel Ángel Artigas o Francisco J. Millán, por citar a dos de los que me gustan. Atenerse a los hechos, consultar y citar correctamente las fuentes, no tener faltas de ortografía y escribir con una sintaxis correcta da credibilidad a la publicación y demuestra respeto al lector. Un coche con los retrovisores mal colocados, el volante desplazado o sin cinturones de seguridad no lo compraría nadie y ningún fabricante se atrevería a ponerlo en el mercado. Sin embargo, en la prensa no es infrecuente encontrarse con piezas defectuosas y mal colocadas. No me refiero a los escritos de ciudadanos que envían cartas al director. A esos se les pueden perdonar los pequeños errores e incorrecciones. Hablo de los colaboradores habituales y de los profesionales de la información. Por poner dos ejemplos recientes en el Diario de Teruel. El pasado sábado, José Miguel Gracia, o Gràcia, como lo escribe él, publicaba una columna en catalán que comienza diciendo que “el prestigioso diario norteamericano The New Yorker publicaba la información sobre el llamado Catalangate…”. The New Yorker no es un diario, sino una publicación semanal. El New Yorker no publicó la información; lo hizo el New York Times en su suplemento dominical, The New York Times Magazine. Después de ese error, todo lo que viene a continuación siembra la duda en el lector. El segundo ejemplo corresponde a doña Camino Ibarz en su columna del lunes, 9 de mayo. Sin entrar en el contenido, que a mí me parece flojo y mal escrito, es imperdonable que en una breve columna haya al menos cinco errores: (1. El adjetivo esencial utilizado como sustantivo. 2. Escribe si no en lugar de sino. 3. Como en lugar de cómo. 4. Simón Keller en vez de Simon Keller, puesto que se trata de un autor que no es español ni de un país de habla hispana. 5. Algo se tambalea profundo, expresión incorrecta). En este caso se trata, a mi entender, de algo muy grave puesto que la señora Ibarz es licenciada en Ciencias de la Información y con muchos años de experiencia en los medios de comunicación.
Evaristo Torres Olivas

1 comentario:
Siempre se les puede recomendar un libro cuyo título es El dardo en la palabra. Habla exactamente de este tema
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