“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

martes, 19 de abril de 2022

Nicanor toca el tambor y Enriqueta la trompeta

 Seguramente las formalidades del protocolo son útiles en los actos políticos y diplomáticos. Menos comprensible es que los políticos invoquen el protocolo y hagan el ridículo en otros actos que nada tienen que ver ni con la política ni la diplomacia. Según publica el Diario de Teruel del pasado domingo, en la “rompida de la hora” de Calanda, el alcalde del PP de la localidad se saltó el protocolo, la costumbre o lo que sea e invitó al presidente de su partido y alcalde de Zaragoza a dar el toque de comienzo del acto, cuando ese honor le correspondía a Mayte Pérez, consejera del Gobierno y representante política de mayor rango. El PSOE se quejó por que se saltara el protocolo. El PP lo justificó con argumentos absurdos. En un acto popular como ese, sobra el protagonismo de los políticos. Si quieren asistir, que lo hagan, pero que dejen de acaparar las cámaras y los micrófonos. El protagonismo le corresponde al pueblo, a los calandinos, y si se quiere conceder el honor de iniciar el acto a alguien, que sea a una personalidad del municipio, a los niños y adolescentes, a la gente corriente del pueblo. Nunca a los políticos, y menos a los de fuera, que lo único que buscan es darse una importancia que no se merecen. Que el alcalde de Calanda quiera adular a su jefe para que le vuelva a poner en las listas para el Congreso es repugnante. Que el Partido Socialista se queje porque el protagonismo le correspondiera a su consejera es igualmente desagradable y repulsivo. Y que la prensa haga fotos a Azcón, Juste, Rando y Sancho también merece nuestra repulsa. No tengo pruebas, pero no me extrañaría que todos estos políticos que acuden a los actos populares, ya sea los tambores, las fiestas de la Vaquilla o las Bodas de Isabel, cobren dietas y coman y beban con cargo a nuestros impuestos. Y que se desplacen a esos lugares en coche oficial, con lo cara que se ha puesto la gasolina. Si el político Nicanor quiere tocar el tambor y la política Enriqueta, la trompeta, que lo hagan en su casa y con su dinero. Y si han de venir a mi pueblo, que sea para anunciar inversiones, inaugurar escuelas públicas, residencias y centros turísticos y no para ponerse hasta las cejas de comida y bebida gratis total, a cuenta de nuestros impuestos.

Evaristo Torres Olivas