“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

viernes, 8 de junio de 2018

El spin doctor Redondo, charlatán de la feria política

Publicado en Heraldo de Aragón 11/06/2018
Mucho y bien, en general, se ha hablado de las ministras y ministros del Gobierno de Pedro Sánchez. Por varios motivos: por su elevada competencia técnica, con alguna excepción; porque de los 17 miembros, 11 son mujeres; porque dos ministros son gais y uno de ellos, Fernando Grande-Marlaska, en su toma de posesión como titular de Interior ha recordado a su marido con toda naturalidad sin que lo detenga un policía o un guardia civil; porque la ministra de Defensa sigue siendo una mujer que dirigirá unas Fuerzas Armadas que, aunque han cambiado mucho, todavía tienen a muchos machitos y novios de la muerte. En definitiva, un Gobierno que da una buena imagen de competencia, equilibrio y modernidad. Tanto que ha sido elogiado por medios de comunicación  de todo el mundo.
Pero ha habido otro nombramiento, el de Iván Redondo, que merece ser destacado. Será el jefe del Gabinete del presidente. Redondo se presenta a sí mismo como consultor político, o mejor, como Chief Executive Officer (CEO) and Political Consultant. Redondo & Asociados Public Affairs Firm. También conocido como spin doctor. Su cometido consiste en hacer que las ideas y acciones de sus clientes parezcan mejor de lo que son. Presenta las cosas de tal manera que favorezcan a su cliente y dañen al adversario. Redondo, que ahora está con Sánchez, antes tuvo el mismo cometido en el Gobierno del PP de Monago en Extremadura; también asesoró a García Albiol en Cataluña y seguramente fue el autor del famoso eslogan xenófobo Limpiando Badalona. Pero no pasa nada, porque ahora que trabaja para el PSOE pagado con dinero público puede perfectamente recomendarle este otro: Acoge un refugiado en tu casa. A Pablo Iglesias también le gusta el spin doctor Redondo; lo presentó en su programa de la tele como un hombre “culto, rápido, sensible” y seguro que no le importaría contratarlo de jefe de Gabinete para que le preparara eslóganes ganadores y así perpetuarse en el poder. Creo que a estos asesores políticos y spin doctors habría que llamarlos por su verdadero nombre: mercenarios, embaucadores, vendedores de crecepelo, engañabobos, charlatanes, trileros, manipuladores. Gente amante de los juegos de estrategia, del ajedrez, en los que las piezas no son de madera ni plástico sino personas a las que sacrifican si es necesario para ganar la partida. Gente sin otra ética que la del dinero, capaces de recomendar un equipo de ministras y ministros que luzca bonito pero también de colocar a Trump en la presidencia de Estados Unidos, traficando con Facebook, Cambridge Analytica o con su madre si fuera necesario.

Evaristo Torres Olivas

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