Hace unos días, escribí una columna en la que criticaba a
Monedero por sus últimas contribuciones al arte de contar chorradas. Se quejaba
el dirigente de Podemos de que la muerte de un torero abriera un telediario y
de que los reyes le enviasen un telegrama a la familia. A continuación se ponía
a desvariar diciendo que ojalá cuando
muriera cualquier trabajador en el tajo, también su muerte abriera noticiarios.
Opinaba yo que estaba seguro de que si le pasara cualquiera cosa a cualquiera
político de cualquier partido, aunque fuera algo sin importancia, también
saldría en los periódicos, en las redes sociales y hasta en la hoja parroquial.
Pues acaba de suceder y no he escuchado a Monedero quejarse ni en los
periódicos ni en las redes, como hizo con el torero. Carolina Bescansa, de
Podemos, correligionaria de de Monedero, ha sufrido un accidente de coche sin consecuencias, ni para ella ni para ninguno de los 23 pasajeros que viajaban en el autobús contra el que chocó su
coche. Todos los medios han recogido la noticia, El País, ABC, las agencias de
prensa, las radios, las redes sociales. El titular más repetido es este:
Bescansa sale ilesa de un accidente de tráfico. A los 23 ocupantes del autobús tampoco
les ha pasado nada pero eso no merece un titular y debería provocar la ira del
señor Monedero por darle más importancia informativa a una diputada que a 23
ciudadanos. Todos los días se producen accidentes sin consecuencias y no salen
en ninguna parte salvo que en los accidentes en los que no pasa nada participe
algún conocido, ya sea de Podemos, del PP o de la trama Gürtel, y entonces el
titular y la foto se la llevan los políticos o los chorizos famosos y a los
ciudadanos que les den dos duros. Recapitulando, podemos concluir que a don
Juan Carlos Monedero lo que le molesta es que muera un torero y se comente en
todos los medios y no suceda lo mismo si muere un albañil en una obra. Pero no
le parece mal que se comente que Bescansa choque con un autobús lleno de gente
y el titular sea que a Bescansa no le ha pasado nada. Tampoco le parecería mal,
supongo, si mañana los periódicos, las radios y las televisiones nos cuentan en
exclusiva que Pablo Iglesias se ha levantado y ha desayunado café y cereales
Kellogg’s. Y no se diga nada de miles de ciudadanos que también han hecho lo
mismo o, lo que es peor, que no han podido desayunar.
Evaristo Torres Olivas
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