“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 16 de mayo de 2011

Malo, feo y caro

Lo malo de los loros y las loras, cantamañanos y cantamañanas,  charlatanes y charlatanas, es que repiten machaconamente las palabras sin saber qué significan. Más o menos como cuando yo aprendí a la fuerza el catecismo y repetía lo de mundo, demonio y carne sin tener ni repajolera idea de qué cojones quería decir eso. O más tarde, en el colegio, en las clases de Formación del espíritu nacional, vomitaba que España es una unidad de destino en lo universal. La que quiere ser alcaldesa del PSOE por Teruel, Mayte Pérez, en todas sus intervenciones, recita el mismo mantra o la misma matraca: eficacia, eficiencia, calidad, excelencia. En las siguientes líneas voy a demostrar que es imposible conseguir la eficiencia, la calidad y la excelencia si los partidos políticos no cambian los métodos de selección de candidatos. Algo o alguien son eficaces si sirven para un propósito. Si se quiere cortar un chorizo, se puede utilizar una motosierra, un hacha o un cuchillo bien afiliado. Los tres son eficaces porque consiguen trocear el chorizo. Una linterna o un sello de correos no lo conseguirían. De las tres herramientas eficaces, será más eficiente aquella que logre el propósito de la manera más rápida, económica y con menor esfuerzo. El cuchillo afilado. Si se trata de ir al Aldi de Teruel, desde mi pueblo, es más eficiente hacerlo en un coche que en una apisonadora. En cuanto a la calidad, simplificando y dejando aparte los factores subjetivos, diremos que en un sistema  complejo la calidad del conjunto no es la media de las calidades de cada uno de sus componentes sino la que tenga el componente de menor puntuación. Un coche con un motor 10, unos frenos 9 y una dirección 2, no tiene una calidad media de 7 sino de 2. Y si el motor no se pone en marcha, el resto podrá ser una maravilla pero el auto además de ineficaz será ineficiente y una mierda. Si todas las piezas tienen una puntuación de diez, el vehículo será eficaz, eficiente y habremos alcanzado la excelencia. Una empresa con buenos ingenieros, buenos mecánicos y un mal director será una caca. Si el director es bueno y los trabajadores malos, una porquería. Sirva el símil de aquel pobre hombre que murió electrocutado y su esposa e hijos le escribieron en la lápida: buen marido, buen padre y mal electricista. Las buenas empresas eligen a los mejores directores y a los mejores trabajadores, a los más cualificados. Nunca elegirán  a un mecánico para llevar la contabilidad ni a un economista para conducir una carretilla en el almacén. Los partidos políticos sí eligen a mediocres para dirigir las instituciones. No importa que pueda haber buenos funcionarios: Funcionarios 10 y políticos 0 no da una media de 5 sino de 0. Por ese motivo es imposible lograr la eficiencia, la calidad y la excelencia. Mientras no se cambien los métodos de selección de los partidos, en los ayuntamientos, las diputaciones y los parlamentos seguiremos cortando los chorizos con motosierra y cavando zanjas con cucharillas de café.
Evaristo Torres Olivas

En busca de la excelencia

4 comentarios:

Evaristo Torres Olivas dijo...

No he publicado un comentario de un anónimo que decía: pido el voto para XXXX de XXXXX. Este blog no es el lugar para pedir el voto para ningún partido y menos sin argumentar los motivos y sin identificarse. Además, quien ha hecho el comentario ha incurrido en un error, grave a mi entender: en estas elecciones, no se trata de pedir el voto para fulanito o menganita. Se vota a una lista, no a una persona. Ojalá en un futuro no muy lejano, podamos elegir a las personas dentro de la lista, pero de momento no es posible.

Anónimo dijo...

Cuánta razón tienes con lo referente a la calidad en las administraciones!

Cuando se sufre como jefe/a a una persona mediocre en una pequeña administración,se consigue poco, por mucho que trabajen los funcionarios. Algúnos dejan hacer, y si los empleados/as son buenos, aún va la cosa, pero por mi experiencia, y ante nuevos retos, nuevas competencias... no se implican, les da igual si no ven clara rentabilidad política.

En muchas pequeñas administraciones ( y no tan pequeñas) se ve claramente si las han dirigido gente válida o no.

Pablo dijo...

Hoy has dado totalmente en el blanco.
¡Qué bueno sería que los políticos leyeran tu blog y tomaran nota! Y el que no sea eficiente, que se retire.
De todas formas, dentro de una semana tenemos la oportunidad de hacernos oir.
Pena que el 80% de la gente esté aborregada, indiferente o "apesebrada".

Anónimo dijo...

¿Hacernos oir?, ¡pero si esto es mero trámite!
¿O acaso no saben ya, de manera bastante precisa, cuál va a ser el resultado?

El grueso de los votos para los que manejan el cotarro.
Está claro, pues, que cualquier solución pasa por el cambio personal de la persona que vota.
Mientras nuestras mentes sigan recibiendo impactos diarios sobre qué y cómo hay que ser, desde pequeños, la gente seguirá votando mayoritariamente a aquellos partidos que entran dentro de esos parámetros.
Votar es legitimar el atropello.