Triste espectáculo el que nos están ofreciendo los dos candidatos del PSOE que compiten en las primarias para presidir la Comunidad de Madrid. Ni una sola idea y toneladas de mala leche. Un partido que presume de estar cohesionado, de ser una gran familia, se está comportando como los inquilinos de una corrala de vecindad en la que como te descuides, el vecino te roba las cartas del buzón o te pincha las ruedas de la bicicleta. Supuestamente, el proceso de primarias solamente debería interesar a los afiliados al PSM pero los dos candidatos se encargan de esparcir sus miserias a toda la ciudadanía. No hay día en que los periódicos no nos descubran una sucia maniobra de Jiménez o de Gómez. Cada uno le pide transparencia al otro, lo que demuestra que no la hay. Entre pillos anda el juego y el juego consiste en asestarse puñaladas traperas, descalificarse mutuamente y sacar a la luz toda la miseria, las ambiciones personales y el desprecio hacia los militantes y los votantes del PSOE. Un proceso que debería ser serio, con propuestas, ideas y argumentos, se convierte en un reality show, en discusiones de porteras o de consumidores de carajillo de anís del bar de la esquina. Se tiran a la cara los resultados de unas encuestas hechas hace meses. Los dirigentes destacados, ministros, alcaldes, en lugar de quedarse calladitos y permitir que los militantes decidan en función de su propio criterio, se han alineado con uno u otro candidato. Lo han hecho Zapatero, Blanco, Rubalcaba, Lissavetzky, Beatriz Corredor, y el metepatas de Pedro Castro, alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Si ya hace un tiempo llamó tontos de los cojones a los que votan a la derecha, ahora se ha puesto a vomitar que Tomás Gómez se está convirtiendo en el candidato de la derecha. Deben considerar que los afiliados son unos retrasados que no tienen criterio y que necesitan que las lumbreras del partido les orienten. Y además, no se conforman con eso; en lugar de arreglar los problemas de su corrala, quieren involucrar a todo el país en sus disputas. ¡Rediós, qué tropa!
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 18/9/2010
1 comentario:
¿Qué tropa?, por favor, no insulte a la tropa.
Llamelos por su nombre ¿Qué banda? y no de música.
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