Engreídos, oportunistas, veletas, chaqueteros, golfos y sinvergüenzas; de todo ha habido con motivo de las muerte de José Antonio Labordeta. Algunos vivos, en el sentido de jetas que se aprovechan de cualquier circunstancia para sacar tajada en beneficio propio, han querido ser más protagonistas que el difunto, pero sin tener que pasar por el trance mortal de que enfunden su cuerpo en el definitivo traje de madera. Otros que hace nada ponían a Labordeta a caer de un burro, ahora nos lo pintan como poeta de los pobres y de los oprimidos. Le han brotado amigos como hongos en otoño. Pero era una amistad oculta, que los propios interesados guardaban en secreto, como esos amantes clandestinos que durante años mantienen encuentros furtivos. O también puede ser que esa amistad nunca existiera pero que una vez que el muerto se ha ido al hoyo y no hay manera de contrastar la veracidad de los hechos, entre otras cosas porque los muertos no suelen hablar, el o la del bollo, aprovecha para darse un chute de importancia llamando al difunto su amiguito del alma. Entre estos últimos, destaca una política que se dirige a José Antonio Labordeta con las siguientes palabras que pretenden decir muchas cosas y no aclaran ninguna: “Ha sido un lujo para mí haberte conocido y compartir muchas experiencias, vivencias y proyectos contigo”. Enigmáticas palabras que dan que pensar, considerando que don José Antonio, cuando podía hablar y escribir, en sus Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, le dedica a esa política exactamente tres líneas de la edición de bolsillo que tengo en mis manos. Son palabras ambiguas, socarronas, de mero trámite, el mismo recurso que utilizaba Labordeta para no hablar mal de sus antiguos alumnos Manuel Pizarro y Federico Jiménez Losantos, dos representantes de la derecha a la que Labordeta mandó a la mierda. No las reproduzco para no desvelar la identidad de la política en cuestión y despertar la curiosidad de los lectores que todavía no hayan leído el libro y animarles a que lo hagan. Una excusa para echarse unas risas y recordar a nuestro paisano don José Antonio Labordeta Subías.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 25/9/2010
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6 comentarios:
Evaristo dada la situacion actual de crisis no pretendas que la gente se compre el libro, o igual es que te llevas comision?
Existen las nuevas tecnologias y en 3 segundos sale la persona.
no perdais los 3 segundo este es el blog.
http://yolandacasaus.blogspot.com/2010/09/hasta-siempre-labordeta.html
hasta pronto Evaristo.
No, no me llevo comisión. Además, como ese libro se publicó hace un par de años, se puede encontar en cualquier parte a precio muy asequible: 6 euros me parece que costaba en el Aldi; lo mismo que un bocadillo y dos cañas. Podías haber esperado un tiempo en dar la respuesta correcta. Algún lector que tenía curiosidad, ahora se gastará los seis euros en la máquina tragaperras.
Estuve en el colegio San Pablo desde 1971 hata 1977. Labordeta que había estado allí se marchó a Zaragoza el año anterior. No coincidimos. Pero un día sería el año 1972 o 73 salía yo del colegio y un coche que entraba paró a mi altura, bajó la ventanilla y me preguntó: "está por ahí don Florencio". Yo le conteste que no lo había visto. Era Labordeta.
¿Tu crees que yo debería presumir de ser amigo suyo? Al fin y al cabo estuvimos hablando. Poco pero más que algunos de esos que nombras.
También te puedo decir que compañeros que llegaron al colegio el mismo año que yo o posteriores presumen ahora de haber vivido aquel grupo progre que cuenta Jimenez Losantos, cuando yo lo que vi es a gente que, como yo, llevaba la boina a rosca.
¿También puede decir mi mujer que es amiga de Labordeta porque le suspendió el examen final de 1º de bachillerato elemental en la asignatura de geografía? La señora diputada es el reflejo de los votantes.
Yo entiendo que Yolanda no es muy inteligente, pero vosotros le tenéis una envidia enfermiza. Ella tuvo la suerte de conocerle en vida, y en su inocencia un poco pueril no puede reprimir que lo tuvo durante años en el congreso al lado, como paisana y rocera que es, seguro que pasó muy buenos ratos con él. Hay tanta gente a la que acribillar antes que a Yolanda, como todos esos que se sientan enfrente de ella en el Congreso.
Me gustaría saber a quién se refiere al decir "vosotros le tenéis una envidia enfermiza". Y también quisiera saber quién es usted, señor o señora anónimo o anónima. Me cuesta entender cómo se puede tener envidia de una persona a la que usted califica de poco inteligente. En cuanto a lo de criticar a los que tiene enfrente,que supongo que se refiere usted a los parlamentarios del PP, si se molesta en leer los textos de este blog, podrá comprobar que también se llevan su parte alícuota de crítica.
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