“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

domingo, 22 de agosto de 2010

Tú eres roja, tú eres gualda

Qué quieren que les diga, no me convence la exaltación de la bandera que hace don Joaquín Abril Pérez en su Tribuna del once de agosto. Y por muchas vueltas que le doy, no le veo yo ninguna ventaja a eso de airear un trapo de colorines, que en la mayoría de los casos está cubierto de sangre y de mierda. Las banderas, al igual que las fronteras, separan más que unen. En todo caso, estaría dispuesto a izar la bandera de la paz, de las naciones unidas, del amor, de la justicia o cualquier otra que agrupara a toda la humanidad. Y es que la bandera roja y gualda la asocio con los peores momentos de mi vida. Con el servicio militar, por ejemplo. Tras los sermones y la comedura de tarro de la Patria, el derrame de la última gota de sangre y otras chorradas, una pandilla de mangantes, los mandos militares ineptos (salvo dos o tres excepciones), se pasaban el día apoyados en la barra de la cantina y amorrados a la botella de Soberano, que era cosa de hombres. No es que la tropa hiciera otra cosa, pero teníamos la coartada de que nos habían llevado a la fuerza y sin sueldo. También asocio la bandera roja y gualda a las tediosas arengas de una baranda del diario Amanecer que ejercía el pluriempleo y un par de días a la semana nos llenaba el cerebro de mierda en sus “clases” de Formación del Espíritu Nacional. Y también me recuerda al ataúd de Franco, con el dictador luciendo una banda con los colores de la bandera. Como ve, don Joaquín, a mi la bandera me recuerda la mugre de otros tiempos, y con esos recuerdos, difícilmente puedo poner una bandera en el balcón y una mano en el corazón, como dice usted que hacen los americanos. Y si tan admirables cree que son los americanos, le recomiendo que haga un viaje por la América profunda, esa en la que el noventa por ciento de los autóctonos están a favor de la pena de muerte y de la invasión de cualquier país, aunque no sepan dónde se encuentra ni los motivos de la invasión. Yo tengo una teoría, que no pretendo que sea científica: cuánto más ignorante es un pueblo, más aficionados son sus habitantes a blandir estacas y a airear los trapos sucios. Las banderas.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 22/8/2010

5 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Algunos identifican el grado de patriotismo con el tamaño de la bandera que exhiben y hasta llegan al extremo - sobre todo los yanquis - de llevar unos calzoncillos con la enseña nacional. A eso se le debe llamar "patriotismo de los cojones", ¿no?

La bandera roja y gualda, por más que sea constitucional, tiene muchas connotaciones franquistas... y cuando algunos partidos la hacen suya en exclusiva como rasgo de identidad...todavía contribuyen más a que otros la sintamos más ajena...Digo

Anónimo dijo...

Esta claro: en este país puedes salir a la calle enarbolando cualquier estandarte ya sea bandera, pendón, pañuelo o directamente un zarrio que nadie te dirá nada, al revés, respetarán profundamente tu democrática decisión. Puedes llevar en el jersey los colores de la bandera de la Gran Bretaña, Argentina o Francia. Ahora bien, ojo salgas con la bandera española, te la has cargado; a partir de ese momento has dejado de ser un ciudadano respetable y has pasado a ser un fantasmón, un facha de lo más cabrón, borde, y rancio, además de un ignorante aborregado. Pero insisto, eso solo ocurre con la española.

La actual bandera de España data los tiempos de Carlos III, que le vamos ha hacer, el Franquismo se adueñó de ella, sí, y la exhibía a toda hora y en todo lugar, si; pero, sinceramente, no creo que estemos ante el mismo caso que los nazis o los comunistas.

Cuando Luis Antonio comenta lo de que algunos partidos hacen suya una bandera supongo que se referirá al PNV, a Esquerra Republicana de Catalonia, al PAR o a la Chunta Aragonesista o a cualquier sindicato, además de al PP. El PSOE no hace suya la “rojigualda” pero cualquier estandarte autonómico si. Izquierda Unida la republicana.

Pablo dijo...

La bandera no es de nadie y a la vez es de todos.
Quien quiere llevarla que la lleve, y para nada tiene por que ser ignorante o facha su portador.
Hay que abrir las miras y a las cosas se les puede cambiar el significado. Las nuevas generaciones y mentes no tienen porqué sufrir y/o cargar con los prejuicios y usos de otros.
Y en los tiempos que corren en lo que nada nos une a todos los españoles que cada vez estamos más separados por las leyes, autonomías, nacionalismos, lenguas, partidos, pueblos, ... no está de más que algo pueda unirnos.
No se debería de desaprovechar el lavado de la bandera realizado por la selección española de fútbol y poner un punto y aparte.
Olvidemos lo rancio y desafortunado del pasado y miremos hacia adelante con ilusión y esperanza.

Eto dijo...

Según tus palabras,Pablo, "en los tiempos que corren en lo que nada nos une a todos los españoles que cada vez estamos más separados por las leyes, autonomías, nacionalismos, lenguas, partidos, pueblos, ... no está de más que algo pueda unirnos" y añades más adelante: "No se debería de desaprovechar el lavado de la bandera realizado por la selección española de fútbol". Me lo pones a huevo para contestarte con la definición de mercenario:Se conoce como mercenario (del latín merces, - eris, «pago»), a aquel soldado que lucha o participa en un conflicto bélico por su beneficio económico y personal, normalmente con poca o nula consideración en la ideología, nacionalidad o preferencias políticas con el bando para el que lucha". Si sustituyes la palabra soldado por futbolista, seguramente te aproximarás bastante al motivo por el que los de La Roja peleaban en el campo: por unos colores, sí, pero no los de la bandera sino los de los billetes que se metieron en los bolsillos.

Anónimo dijo...

Creo que sobra -entiéndase- el debate sobre rojigualda sí o no; como sobraría también el de cuatribarrada sí o no.
Toda bandera que señala un territorio y/o un estado denota claramente división humana, los de aquí y los de allá, las que tienen estos derechos y los que no.
Las naciones, patrias, matrias, pueblos, etc... tan sólo son ideas intangibles; a priori, nada gana ni pierde cada persona con su unificación o separación, con su unidad o desmembración.
Lo real son las personas, los animales, las plantas, el paisaje y la orografía.
Ni existe españa, ni aragón, ni euskalherria, ni estados unidos... existen personas con necesidades, dignidad, merecedoras de respeto.
Existe un planeta con mil razones para cuidar su equilibrio natural, como nuestra supervivencia como especie, sin ir más lejos.
La división de la humanidad que simbolizan los trapos de colores enfrenta a lxs de abajo -a menudo a muerte en guerras- mientras que lxs que jalean el enfrentamiento se llevan los beneficios de las vidas ajenas arrebatadas por el odio irracional. Con las religiones ocurre lo mismo: en virtud de unos seres, y la doctrina elaborada por sus intérpretes carnales, cuya existencia se limita a la imaginación se cometen atrocidades de un calibre desmesurado.
Tan hermana soy del de la Patagonia o Mongolia como del de Sástago, pues son igualmente humanxs.
Y aún diré más, más aprecio me merecen algunos gatos, cerdos y gallinas que muchxs de mis congéneres con poder.
Salud