“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

sábado, 21 de agosto de 2010

Los resortes

En una entrevista que le hacen a la ministra de Sanidad y candidata de Zapatero para presidir la Comunidad de Madrid, doña Trinidad utiliza tres veces la palabra resorte. Sola o en compañía de otras: poder y orgánico. También utiliza, de manera aislada, otra palabra: marioneta. Estas cuatro palabras, a mi entender, definen perfectamente en qué consiste un partido político en el que la democracia se sustituye por otros elementos. De su oponente en las primarias, Tomás Gómez, afirma la ministra que “tiene todos los resortes de poder orgánico en Madrid”. Más adelante, insiste en la idea para decir que el señor Gómez “tiene todos los resortes del poder”. De ella misma diagnostica que “yo no tengo ningún resorte orgánico”. Añade: “Llevo 25 años en el PSOE como para que alguien diga que soy una marioneta”. Las palabras de doña Trinidad me han ayudado a formarme una idea muy gráfica de lo qué es una partido político. Imaginemos un punto A y un punto B unidos entre sí por una línea recta. Supongamos, para que se entienda mejor, que la línea recta es una vía sobre la que circula un tren al que llamaremos Democracia. Para que la Democracia llegue en línea recta del punto A al punto B, se necesita un maquinista experimentado. Lo más sensato sería que fueran los viajeros de ese tren los que decidieran a quién querían como conductor, entre todos los maquinistas cualificados. Pero hay un problema para que sea así: los resortes orgánicos del poder. Éstos, los resortes, ponen trabas en la vía, accionan palancas, desvían la Democracia por túneles, pasos elevados, vías paralelas o vías muertas. Los resortes también deciden qué maquinista conducirá el tren o, para disimular, propondrán a dos, para que el resto de los viajeros de la Democracia, las marionetas, tengan la sensación de que han participado en la elección. La consecuencia de todo esto es que el tren de la Democracia deberá circulará por una vía en zigzag, sortear todo tipo de obstáculos puestos por los saboteadores que tienen los resortes del poder orgánico. Lo más probable es que la Democracia llegue con mucho retraso a su destino. O que no llegue nunca.

Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 21/8/2010

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hablemos claro:como no hay separación de poderes no hay democracia.Constatación:el poder ejecutivo, o sea gobierno,(que sólo debería ejecutar lo legislado por el legislativo)legisla y vota dentro del legislativo(banco azul dentro del Congreso y del Senado), y,además, el legislativo nombra al judicial(tribunal supremo y constitucional)Esto no se diferencia de la época franquista.