Pienso en el joven periodista que trabaja en un rotativo de una provincia en la que nunca pasa nada, o lo poco de interés que sucede no se cuenta. Esa chica o chico, que soñaba con descubrir grandes chanchullos internacionales, tramas de corrupción mafiosa, mangoneos de empresarios y banqueros, sucias maniobras en los sindicatos y bajezas de los políticos, ahora resignado al comprobar que su trabajo diario consiste en cubrir actos en los que no se pueden hacer preguntas, inauguraciones de caminos, canales y huertos, festivales de joteros de la tercera edad, campeonatos infantiles de bádminton o concursos de bocadillos gigantes. Ante la falta de noticias, se limita a recurrir a frases hechas y tópicos del tipo de marco incomparable, suculentas viandas, numeroso público congregado, repertorio amplio con sabor tradicional y otras memeces que nada dicen y a nada comprometen. No es que sean tontos ni que carezcan de ideas. Es simplemente que no los dejan; les cortan las alas antes de aprender a volar. ¿Creen que al joven periodista le dejarían publicar el siguiente texto?:
Dieciocho personas, según este periodista—dos mil según la Delegación del gobierno y tres, según el partido de la oposición— se reunieron ayer a la una en la plaza de Macondo para escuchar a los veinte políticos y a los cuatro curas que inauguraron y bendijeron las instalaciones de la ludoteca. La ceremonia duró catorce minutos. A las 10 de la mañana empezaron a llegar los coches oficiales, siete, de las marcas Audi, Peugeot y Volkswagen, que traían a los dos consejeros, cuatro directores generales, el presidente de la Diputación, una senadora, tres diputados provinciales, cuatro comarcales y a los alcaldes del partido de los pueblos vecinos. Sumando las dietas de los chóferes, gastos de gasolina, obsequios a las autoridades, aperitivos, tapeo, comida y copas, este reportero calcula que el acto le ha costado a las arcas públicas alrededor de tres mil euros, doscientos catorce euros por minuto de inauguración. En los discursos se pronunciaron las chorradas habituales. La ludoteca fue oficialmente inaugurada y bendecida con tres hisopazos, según consta en la placa de metacrilato que costó noventa euros.
Evaristo Torres Olivas
DdT 17/7/2010
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1 comentario:
Muy buena descripcion de la situación del periodismo. Es lo que hay, el que paga manda.
Se puede hacer extensible a cualquier institución pública e incluso privada:partidos politicos,sindicatos,cuerpos de funcionarios etc . Es una pena,pero eso es lo que pasa. El que se mueve no sale en la foto.
Saludos.
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