“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

miércoles, 28 de octubre de 2026

¿Elogio o insulto? El faraón boñiguero sociable e inteligente

 Muchos días voy al bar a comer un bocadillo y tomar café mientras leo la prensa. El martes pasado se acercó una mujer y sin mediar palabra se llevó el periódico que yo estaba leyendo. Cuando protesté, no pidió disculpas ni me dio una explicación. Solamente me gritó estas dos palabras: “Cállate, abanto”. Yo ya había escuchado esa palabra alguna vez; la decía mi madre cuando hablaba de alguien que le parecía torpe o de pocas luces. He consultado el diccionario y he aprendido que además de aturdido y torpe, abanto es un alimoche, ave rapaz semejante al buitre, también llamado boñiguero. También me he enterado de que en Zaragoza hay un pueblo pequeño, en la comarca de la Comunidad de Calatayud, con el nombre de Abanto. Para terminar con mi búsqueda, he preguntado a los amigos de mi peña si consideraban que “cállate, abanto” es un insulto o un elogio. Al final, la confusión sigue. Una amiga de la peña me ha contestado: “Tú sabrás, según el tono, el contexto, tu conexión con la señora... la relación emocional es muy complicada”.  Total, que no sé si la señora que me robó el periódico me estaba llamando aturdido, buitre, de pico largo y retorcido, carroñero, boñiguero que se alimenta de excrementos o simplemente me confundía con algún habitante del pueblo de Abanto (aunque el gentilicio debería ser abanteño, abantero o abantino). Si releo la respuesta de la amiga de mi peña en cuanto al tono, contexto y mi conexión con la señora, me temo lo peor: a la señora no la conocía, no es de mi pueblo, su respuesta no fue con una sonrisa y tono amable sino gritando. Para no deprimirme, me he puesto a elucubrar y se me ha ocurrido que tal vez la señora tenía un mal día, que se había enterado de que en el periódico publicaban una noticia que no la favorecía y estaba ansiosa por leerla. Y también he encontrado en internet que el alimoche es el buitre más inteligente, que es una especie sociable y que es conocido como el faraón…de la basura. Soy un faraón boñiguero sociable e inteligente.

Evaristo Torres Olivas

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