“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

domingo, 26 de julio de 2026

El intolerante

Publicado en el Diario de Teruel 29/07/2026

Domingo 19 de julio. Pueblo grande cerca de Madrid. Final del Mundial de Fútbol entre España y Argentina. Vaya por delante que no soy un apasionado del deporte. Prefiero que gane España, aunque no me hundo en la miseria si pierde. Me gusta ver algunos partidos rodeado de gente para observar sus reacciones. Vi la final en una terraza, en una pantalla gigante, junto a doscientas personas, mujeres, hombres y niños. Alegrarse por una buena jugada de nuestro equipo es aceptable, enfadarse por las tropelías del “adversario”, también. Pero escuché insultos “a grito pelao”, que no repetiré aquí, durante todo el partido. Todos ellos proferidos por hombres, viejos y jóvenes. Ninguna mujer. Media hora después del final del partido me fui a la cama, pero no pude pegar ojo. No por la emoción de haber ganado sino por los petardos y el sonido de los cláxones de los coches. Hasta las cuatro y media de la mañana. Unas horas en las que muchas personas están en la cama porque al día siguiente han de ir a trabajar, o porque están enfermas y necesitan silencio y tranquilidad. Si a todo eso añadimos que durante la noche posterior al partido las llamadas a emergencias aumentaron un 120%, los mails al mismo servicio de violencia contra las mujeres se incrementaron más del 1 000%, nos podemos percatar de la gravedad del asunto. Pero parece ser que hay unas cosas más importantes que otras. Es más importante gritar, hacer sonar la bocina y los petardos para festejar el gol de Ferran o insultar a Messi y decirle al árbitro que te gusta la fruta que despertar a niños que duermen. Ya se sabe, los críos se despiertan por cualquier nimiedad. Algunos amigos me dicen que soy un intolerante, que total esas cosas no ocurren todos los días sino cada cuatro años y que hacía 16 años que no ganábamos una final.

Evaristo Torres Olivas

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿De que te quejas Evaristo? Teruel posiblemente sea la capital más ruidosa de España. ¿Sabes que en el polideportivo (por llamarlo de alguna manera) de San León desde el mes de febrero cada fin de semana ensañan los tamborileros para la Semana Santa? motocicletas con tubos de escape ruidosos sin homologar, por no hablar de las fiestas de la vaquilla, añade eso a que en esta ciudad hay fiestas en todos los barrios, bien repartidas eso si, para dar por saco cada tres meses.

Anónimo dijo...

Tiénes toda razón. Los que celebraron el triunfo de España también. No es excluyente

Anónimo dijo...

El FITE financiará con 560.000 la instalación de un Turiasaurus de 14 metros de altura a la entrada de Teruel. Nos sobra la pasta.

Anónimo dijo...

El Ayuntamiento se está gastando los FITE para mayor y gloria de la alcaldesa.