Publicado en Diario de Teruel 12/05/2026
Cuenta la prensa que Rafael Guía sustituirá a Mayte Pérez y será senador por designación autonómica. Leo que “Pilar Alegría fulmina de la primera línea política al último cargo de relevancia que queda del PSOE de Javier Lambán”. Al leer la palabra fulminar, me he asustado. Sus connotaciones son todas violentas. Intento ponerla en perspectiva y me quedo con que Pilar Alegría y Rafael Guía han decidido apartar de manera inmediata a la señora Pérez por pérdida de confianza y graves errores. ¿Pueden un puñado de dirigentes de un partido que se llama democrático fulminar a alguien sin dar explicaciones ni someterlo al criterio de los militantes? ¿Pueden los mismos que hace un año la propusieron para el puesto por el mismo procedimiento, el dedo, quitársela de encima? La respuesta de Guía y Alegría es muy sencilla: no es necesaria ninguna elección, ni hay que consultar a nadie. Se trata, dicen, de una “dación de cuentas”. Ignorantes, que somos unos ignorantes.
La respuesta de la afectada, doña Mayte, ha sido contundente:
“Esperaba que las formas hubieran sido distintas, pero la política es así, cada
día que pasa es un día que estás más cerca de estar fuera”. No se puede quejar
porque ese día ha tardado 23 años en llegar. Es cierto que menos que sus
predecesores Velasco y Guillén, que llegaron a la jubilación sin tener que
volver a sus anteriores trabajos. Todos ellos practicaron la dación de cuentas,
aunque hubiéramos preferido la rendición de cuentas detalladas.
Rafael Guía, que tiene 60 años, seguramente se jubilará,
como los demás en el cargo, con la pensión máxima y un buen patrimonio, gracias
a la política, esa profesión que, según cuentan ellos, no busca el beneficio
personal sino el de los ciudadanos. Hasta que ese día llegue, deberá practicar
la dación de cuentas y conseguir que, en los mítines y reuniones del partido,
sus apóstoles griten Rafael, tú eres mi Guía y rezar para que ningún Judas o Judit
lo fulmine con una dación de cuentas, como le ha sucedido a Mayte Pérez.
Echaré de menos las frases favoritas de doña Mayte, que
repetía hasta la saciedad: “Como no puede ser de otra manera” y “recursos
endógenos”.
Evaristo Torres Olivas
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