“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

viernes, 28 de noviembre de 2025

Depuración de docentes y placas de machotes

 Ayer asistí a una interesante ponencia en la Subdelegación del Gobierno en Teruel: La depuración de las maestras y maestros en la provincia de Teruel (1936-1945). Nos hablaron, con nombres, fechas y cifras, de la destrucción de la escuela por los franquistas. Los nuevos maestros eran adictos al régimen y muchos de ellos carecían de la formación pedagógica necesaria. Las aulas eran espacios de adoctrinamiento, con separación de niños y niñas y en los que las chicas ocupaban un lugar secundario.

  Mientras escuchaba a los ponentes, Serafín Aldecoa y Pilar Abós, y a la moderadora, Concha Hernández, me acordé del lamentable artículo de opinión de Pilar Buj, diputada de Teruel Existe en las Cortes, en el Diario de Teruel de hace unos días. Escribía: “Desde hace más de 135 años, bajo regímenes políticos muy distintos y contextos socioculturales diferentes, la escuela pública ha sido garantía de educación de calidad y de equidad social, de libertad de pensamiento y de educación”. La señora Buj no es, aparentemente, sospechosa de adhesión al ideario franquista: fue secretaria general de Comisiones Obreras de Teruel durante seis años. Le habría convenido asistir al acto de la Subdelegación para informarse mejor.

 La otra cosa que me llamó la atención fue que, en una pared de la entrada al salón de actos, aparece una enorme placa de mármol con los nombres de gobernadores civiles y subdelegados del Gobierno en Teruel desde el año 1974. Una larga lista de muchos hombres y una sola mujer. En cincuenta años. Lo cual no es obstáculo para que el actual ocupante del puesto, Enrique Gómez, en la presentación de la ponencia recurriera una y otra vez al innecesario desdoblamiento de ciudadanos y ciudadanas, maestros y maestras y media docena más. Hechos son amores. Por otra parte, ¿qué mérito tiene figurar en una placa de mármol para un puesto nombrado a dedo? Y encima pagada con dinero público. Tal vez sería mucho más interesante poner los nombres de todos los políticos corruptos, con nombre, apellidos y cantidades robadas al erario. Aunque las placas fueran de cartón o de papel para empaquetar chorizos.

Evaristo Torres Olivas

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