“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 2 de marzo de 2023

Gestionar el rendimiento

 Se acercan las elecciones y ya ha comenzado el bombardeo de promesas de los partidos y los insultos y descalificaciones al adversario. Dejaré los insultos y descalificaciones para otra columna y hablaré de las promesas. Los candidatos se presentan todos diciendo que mejorarán nuestra calidad de vida, harán de nuestros municipios unos lugares limpios y atractivos para que se instalen empresas y creen puestos de trabajo. Nada concreto, en general, y cuando lo hacen no ponen ninguna fecha ni cantidad o magnitud medible. En la gestión de recursos humanos, actividad a la que he dedicado más de treinta años, es muy importante lo que se llama la gestión del rendimiento. En las empresas en las que he trabajado, una parte muy apreciable del salario de los directivos es variable y depende de la consecución de los objetivos que se fijan a principio de cada año. El directivo acuerda con su jefe los objetivos a conseguir. Los objetivos han de ser concretos, alcanzables y medibles. No valen las generalidades ni tontadas como la de algunos políticos que dicen que se dejarán la piel por Teruel o que su experiencia en gestión es su mejor aval para conseguir que nos sintamos orgullosos. Tampoco sirven objetivos de chichinabo como poner la primera piedra del AVE o de una carretera, un museo o un hospital. Voy a poner dos de los siete objetivos anuales de mi último trabajo en una empresa multinacional. El primero: mejorar en un quince por ciento la satisfacción de los empleados. Medidor: resultados de la encuesta anual de Clima laboral. Segundo objetivo: describir, analizar y valorar los nuevos puestos y contratar a los doscientos trabajadores para la ampliación de la fábrica. Medidor: número de puestos descritos, analizados y valorados y número de empleados contratados. En caso de no cumplir en un alto grado los objetivos, no solamente repercutía en el salario, sino que la continuidad en el empleo peligraba. Si a nuestros cargos políticos se les obligara a fijar objetivos medibles y se prescindiera de aquellos que no los cumplen, la calidad de nuestra democracia mejoraría mucho. Y podríamos cambiar alcaldes, diputados, senadores, consejeros y ministros que llevan décadas en la política sin haber conseguido otra cosa que decir que se han dejado la piel, como no podría ser de otra manera.

Evaristo Torres Olivas

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