Me ha costado, pero finalmente lo he entendido. El Partido Popular tiene toda la razón cuando pide una y otra vez que hay que bajar los impuestos. Hay demasiado dinero en manos del Gobierno. Se está forrando. Lo ha dicho Feijóo, el nuevo presidente conservador. ¿Qué sucede cuando hay demasiado dinero en manos de los gobiernos? Pues que llegan unos sinvergüenzas, engañan por medio de hermanos y primos a los dirigentes de los partidos y les sisan millones en comisiones. Y con esos millones en comisiones se compran media docena de coches de alta gama, pisos, relojes, pagan hoteles a seis mil euros la noche y otros caprichos de niño pijo. Pero no solamente eso, sino que han cobrado esas comisiones por comprarles a los gobiernos material sanitario defectuoso. Si los gobiernos, nacionales, autonómicos, locales bajaran los impuestos, a los sinvergüenzas se les complicaría la cosa. A esa gente no habría que meterla en la cárcel porque las cárceles cuestan dinero que hay que pagar con los impuestos y como se van a bajar no habrá dinero para mantener a los reclusos. Espero que el PP, para ser coherente, proponga que la condena a estos timadores consista en, además de devolver lo sisado, obligarles a trabajar por el salario mínimo durante treinta años y un día. Y prohibir que reciban ayuda de padres, hermanos, primos o amigos. El Partido Popular sabe de lo que habla cuando pide reducción de impuestos. Si se bajan los impuestos, las empresas y los emprendedores crearán más puestos de trabajo a mil euros mensuales. Se eliminará el desempleo y se vaciarán las cárceles para que los reclusos cumplan sus penas trabajando con el salario mínimo. En el PP saben mucho de economía y se nota. Tienen eminencias en sus filas: Rato, de Guindos, Montoro. ¿Dónde van a robar los mangantes? Donde hay dinero. Si los gobiernos dejan de forrarse, los delincuentes irán a buscar el dinero a otro sitio. Pero, además, si saben que si los pillan tendrán que trabajar ocho horas diarias por cuatro perras, se lo pensarán dos veces antes de meter mano en la caja. Ni que decir tiene que estas medidas son aplicables a todos, incluidos los miembros de la aristocracia y de la realeza.
EvaristoTorres Olivas

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