Publicado en el Heraldo de Aragón 09/04/2022
Afirmar con contundencia algo imposible de demostrar dice muy poco de la persona que hace la afirmación. En la mayoría de los casos, se trata de personas con un ego muy grande, arrogantes y fanfarronas. Jorge Azcón, alcalde de Zaragoza y presidente del PP-Aragón, ha dicho alto y fuerte, según publica Heraldo de Aragón, lo siguiente: “A mí no se me hubiera escapado la fábrica de baterías”. Siempre que algo sale mal aparece alguien que dice que a él no le habría pasado. Puede ser un penalti fallado, una paella quemada o una fábrica de baterías que se va a la Comunidad Valenciana. Nunca sabremos si con Azcón y el PP las cosas habrían sido diferentes y la fábrica habría ido a Zuera. Pero su presunción tiene el mismo valor que si yo dijera que si fuera alcalde de Zaragoza la ciudad iba a ser la envidia del mundo entero. Este tipo de fantasmadas contribuye a que la consideración que tenemos los ciudadanos de los políticos esté por los suelos. Tal vez habría que recordarle al señor Azcón que su partido pensaba que el aeropuerto de Teruel era un “campo de cebada y una chatarrería”. O que José María Aznar nos decía aquello de “créanme, hay armas de destrucción masiva en Irak”. El refranero ayuda en estos casos a retratar a los fanfarrones: del pensar al hacer, hay muchas leguas que correr. Decir y hacer, pocas veces juntos se ven. Del dicho al hecho hay un largo trecho. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Cacarear y no poner huevo. Más fácil es dar a la lengua que a las manos…También se podría recurrir a la Biblia y decirle a Azcón y a los suyos que "quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra" porque el PP es experto en hacer promesas y no cumplirlas y en colocar primeras piedras de cualquier obra y olvidarse de las demás. Podríamos así calificar al Partido Popular como partido monolítico (que está hecho de una sola piedra, según la segunda acepción de la RAE). Terminaré con otro refrán que se ajusta bien a la altivez del alcalde de Zaragoza: dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Evaristo Torres Olivas

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