“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 24 de marzo de 2022

Ramón Fuertes y la trituradora

 Por si no tuviéramos suficiente con los puyazos que se asestan los concejales del Ayuntamiento de Teruel Samuel Morón, del PSOE, y Javier Domingo, del PP, en las páginas del Diario de Teruel, ahora se suma Ramón Fuertes, de Ciudadanos. El mismo estilo que sus adversarios en el consistorio, idénticas simplezas. Para Fuertes, el PSOE es un desastre porque gobierna con los del eje izquierdista del mal, Podemos, esos que quieren solucionar la guerra de Ucrania con la diplomacia y cuchillos de plástico. Tampoco le merece mucho respeto el PP, que se junta con los del eje derecho del mal, Vox. Entre los dos extremos, la virtud está en el centro. ¿Y quién está en el centro? Ciudadanos, el partido del señor Fuertes. Hasta un niño de diez años es capaz de llegar a esa conclusión: sabe que entre sacar un cero en un examen y que te llamen cenutrio y sacar un diez y que te llamen empollón, lo mejor es un cinco pelado. Para tener credibilidad y no hacer el ridículo como Ramón Fuertes, se ha de ser capaz de ver los errores de los demás, pero también los propios, los de su querido partido al que define como “el partido liberal de España”. Albert Rivera, fundador de su partido y aspirante a presidente del Gobierno, dejó la política tras su humillante derrota, y no volvió a su anterior trabajo de becario con poca experiencia en una entidad bancaria. Fue fichado por un despacho de abogados, con un sueldo astronómico, que lo acaba de despedir por bajo rendimiento, por incompetente. Nada nuevo: Ciudadanos, al igual que otros partidos, no se rodea de los mejores, sino de los más serviles, aquellos que en lugar de pensar en el bien común solo piensan en su sueldo. Si don Ramón Fuertes piensa que “las redacciones de mi [su] hija de diez años tienen más contenido” que lo que escriben y piensan en algunos partidos, a mí los escritos del político del “partido liberal” me parecen igualmente pueriles e insustanciales. Una prueba más de que los partidos políticos prefieren rodearse de mediocres sumisos antes que de hombres y mujeres brillantes, con experiencia y criterio. Ciudadanos y otros partidos son trituradoras del talento. La prueba: Morón, Domingo y Fuertes.

Evaristo Torres Olivas


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