“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

sábado, 8 de enero de 2022

Los periodistas y la verdad

 Publicado en el Diario de Teruel 9/1/2022

A veces, la prensa contribuye a enmarañar más lo que ya está enredado y embrollado. Es el caso de las declaraciones del ministro Alberto Garzón y sus macrogranjas. El día 7 de enero, el Diario de Teruel publicaba un artículo, firmado por la agencia EFE en el que se afirma que el ministro dijo una cosa y su contraria. Por una parte, se nos dice que Garzón dijo que las macrogranjas españolas “contaminan el suelo, el agua y luego exportan esta carne de mala calidad de estos animales maltratados”.  Por otra, que “la carne producida en granjas industriales no tiene la misma calidad que la de la ganadería extensiva y tradicional, con independencia del país de origen”. La primera afirmación sí la dijo Garzón en la entrevista. La segunda se la inventa el autor del artículo. La labor de todo periodista es contar la verdad, acudir a las fuentes y no inventarse nada. Un periodista debe servir en primer lugar al lector, en el caso de la prensa escrita. En este caso, acudir a las fuentes es muy sencillo: leer la entrevista en The Guardian. Si Garzón hubiera dicho que la carne producida en granjas industriales no tiene la misma calidad que la de la ganadería extensiva, nadie se habría molestado ni se habría montado tal revuelo. Todo el mundo está de acuerdo con esa afirmación y por ese motivo en las tiendas el jamón de cerdos alimentados con bellotas en la dehesa es de mejor calidad y más caro, los pollos de corral también cuestan más caros y son de mejor calidad que los de granjas, y también los huevos; los tomates de un huerto casero saben mejor que los cultivados industrialmente y las paellas de la abuela están más ricas que las del chiringuito de playa. Pero Garzón no dijo eso, sino que la carne de macrogranja es de mala calidad, sin definir qué entiende por macrogranja, a partir de cuántas cabezas de ganado se considera una macrogranja. El periodista de ese artículo debería haber afinado más su escritura para no confundir al lector. Ya nos confunden los políticos con sus mentiras y manipulaciones. Es obligación de los medios despojar la información de todo lo accesorio, de todos los filtros y manipulaciones y presentársela al lector, oyente y televidente limpia de polvo y paja.

Evaristo Torres Olivas

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