Tres veces he escuchado el discurso de Navidad del rey. Lo he escuchado con atención, para ver si algo de lo que ha dicho me puede ayudar a ser mejor persona, pues el rey es el jefe del Estado además de rey de Castilla, de León, de Aragón, de Navarra, de Granada, de Jerusalén, de Toledo, de las Dos Sicilias, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, de Los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y de Neopatria. Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón y de Barcelona. Señor de Vizcaya y de Molina. Y la verdad es que me ha parecido que le han escrito un mal discurso, que don Felipe ha interpretado muy mal y con una realización pésima. Malo el guion, mala la interpretación y pésima la realización. A ese documental no le dan un Goya en la vida. Para unos, el discurso del rey elude hablar de su padre, el emérito, que se ha escapado a vivir a cuerpo de sí mismo (cuerpo de rey) en un país que no respeta los derechos humanos, que carece de democracia y donde las mujeres y los menores pueden ser agredidas legalmente por el marido y la homosexualidad es perseguida. Un ex rey de una monarquía constitucional no podía haber elegido mejor sitio para exiliarse. Para otros, Felipe sí ha hablado de su padre, al decir que los responsables de las instituciones deben dar ejemplo. Con todos los respetos, eso es como decirle a uno que mata un elefante con una escopeta que esas cosas no se hacen y que no lo repita más. En un taller al que asistí hace muchos años sobre cómo escribir discursos, además de ser concreto, apelar a las emociones y la brevedad, nos insistían en que había que ser muy claros para evitar que unas mismas palabras pudieran ser interpretadas de una manera por unos y de la contraria por otros. No se puede abarcar todo a la vez, lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como dijo el Guerra. En resumen, que el rey debería cambiar de guionista, apuntarse a una escuela de interpretación y encargarle la realización a otro director.
Evaristo Torres Olivas
1 comentario:
Haga el discurso que haga, a los aduladores les parecerá siempre un discurso acertado y a los que la institución les parece anacrónica e impuesta les parecerá un discurso que no dice nada.
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