Si un ciudadano cualquiera, de los de a pie, de los de abajo o como se le quiera llamar, quiere escribir en un periódico, aparecer en una radio o una televisión, le concederán veinte líneas como mucho en las cartas al director, un minuto en una llamada a la radio o a una televisión. A un político, sea bueno o malo (generalmente, es malo), diga algo interesante o no (generalmente, no lo es) le conceden páginas enteras en periódicos y extensas entrevistas en radio y televisión, lo mismo en los medios privados que en los públicos. Y eso no es bueno para la democracia. Nuestra Constitución recoge en su artículo 20 la libertad de expresión. Y eso está bien, pero parece ser que unos tienen más derecho a practicarla que otros. Lo mismo que todos los seres humanos son iguales, pero unos, por lo visto son más iguales que otros. En estos días de frío me ha dado por releer antiguas columnas y escuchar entrevistas a escritores que me gustan, como Javier Marías, aunque no coincida con todo lo que dice. Uno de los libros que he releído, una recopilación de columnas de Marías, Cuando los tontos mandan, me ha hecho reafirmarme en unas de mis convicciones: que nos gobiernan, en general, los menos preparados, los más inútiles, aquellos que no han destacado en nada, pero pretenden arreglarlo todo. Gente sin vergüenza, y mucho sinvergüenza. En unos tiempos en los que es fácil comprobar lo que dijeron y prometieron los políticos, a estos no les importa contradecirse, negar que dijeron lo que dijeron, riéndose en nuestra cara. Aquí en Teruel llevan 25 años vendiendo la misma burra una y otra vez: Dinópolis, el aeropuerto, museos que se van a construir y nunca se construyen, hospitales que por una razón u otra nunca se acaban, y siempre por culpa del adversario político. Yo estoy convencido que tanto PP, PSOE y PAR quieren que nos traguemos que si tenemos torres mudéjares en Teruel es gracias a ellos y que Isabel y Diego les votaban en el siglo XIII. Pero a pesar de todas las tontadas de los tontos que mandan, los medios de comunicación les abren los brazos y les permiten repetirlas, las tontadas, una y mil veces.
Evaristo Torres Olivas

No hay comentarios:
Publicar un comentario