Es muy sencillo distinguir a los malos políticos, sean del parido que sean, de la derecha, del centro o de la izquierda. Todos ellos comparten las siguientes notas distintivas. En primer lugar, alaban al jefe del partido, lo sitúan en un pedestal, arriba del todo y repiten sus palabras, palabras de Dios, una y otra vez: “Todos mis esfuerzos van a ir dirigidos al mantenimiento y creación de empleo, recuperación de empresas, descarbonización de la economía, digitalización…”. El líder no tiene defectos, no se equivoca. Nunca. En segundo lugar, los malos políticos hablan y hablan sin decir nada: solo generalidades, palabras vacuas, que cualquiera, de cualquier partido, de cualquier ideología podría suscribir. Ejemplos: “Estamos trabajando para lograr un Aragón socialmente justo y avanzado, verde y digital. Un Aragón donde Teruel tenga la relevancia y oportunidades que merece. Nuestra manera de hacer política revierte en utilidad para todos los aragoneses. El mantenimiento y la creación de empleo es un gran objetivo para nosotros”. En tercer lugar, los malos políticos son tan simplistas que achacan todo lo malo al adversario y atribuyen todos los logros a su partido. Otro rasgo de estos políticos de tercera es que hacen afirmaciones ambiguas que ni ellos entienden, como que su partido “constituye el centro de la política en Aragón”. No es lo mismo constituir el centro de la política que ejercer una política de centro. También se distinguen por su recurso a figuras retóricas como el tricolon, sin ninguna explicación adicional ni ningún ejemplo que demuestre su afirmación: si toman una decisión esta es “acertada e inteligente que dota al gobierno de estabilidad, eficacia y eficiencia”. La estabilidad, podemos figurarnos qué es, más o menos, pero ¿qué consideran eficaz y qué eficiente? ¿Es lo mismo? ¿En qué se diferencia la una de la otra? Matar moscas a cañonazos ¿es eficaz o eficiente? ¿Es acertado e inteligente que los cargos retribuidos de los partidos permanezcan legislatura tras legislatura durante décadas? Todas las citas entrecomilladas en las anteriores líneas son palabras de la diputada del PAR en las Cortes de Aragón, Esther Peirat, publicadas en su artículo de opinión del pasado miércoles, 23 de noviembre en el Diario de Teruel.
Evaristo Torres Olivas

2 comentarios:
Con las características que les mencionas, no conozco político alguno que no las tenga. Aunque no te olvides que los votantes son los que mantienen este sistema.
Tienes toda la razón.
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