“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 11 de marzo de 2013

Presidente Chávez

Ha muerto Chávez y han llovido las tonterías por todos lados, a derecha e izquierda, a diestro y siniestro, a troche y moche. Por parte de la derecha no han faltado las mismas críticas de siempre, sin piedad, a lo bestia: que si dictador, payaso, caudillo, despilfarrador y mil más. De lado de la izquierda, todo halagos, ni una sola crítica. A la derecha,  los datos, las estadísticas, no le importan un carajo. Que se hayan utilizado los dineros del petróleo para disminuir la pobreza, dar acceso a la sanidad a los que no lo tenían, combatir el analfabetismo y otros muchos logros, no les parece  importante. Prefieren que los beneficios vayan a parar a los de siempre y que los pobres se jodan y se pudran. Tampoco parece importarle demasiado que Chávez y los suyos hayan ganado limpiamente las elecciones, no una sino varias veces seguidas. Para la derecha, la democracia es buena solamente cuando ganan ellos. Por parte de la izquierda, también se han cometido  errores, en mi opinión. En varias columnas de estos días, sus autores se han despedido con un hasta siempre, comandante. Por lo visto, hay que criticar la injerencia de los militares en la política cuando estos se llaman Franco, Videla, Pinochet, o  Stroessner. Pero no si se llaman Castro o Chávez. A mí, sean de izquierdas, de derechas o de medio centro, a los militares los quiero alejados de las riendas del poder civil. Las arengas de Chávez en la televisión y sus discursos, además de interminables, eran infumables.  Un presidente de una país serio no se puede poner a cantar en la tele, contar chistes y convertirse en telepredicador. Y si estamos hartos de la manipulación de la Iglesia con sus brazos incorruptos, santos prepucios y la sangre de san Gennaro o san Pantaleón que se licúa, no podemos quedarnos callados ante  la momificación o embalsamamiento de un dirigente político. Demasiados errores ha cometido la izquierda en el pasado,  diciendo por una parte que las religiones, además de ser el opio del pueblo, deben mantenerse en la esfera privada, y al mismo tiempo rendir culto a los maos y lénines de turno, convirtiéndoles en dioses y en momias. Ni comandante ni san Hugo. Con presidente Chávez, que es el que se ganó en las urnas, es más que suficiente.

Evaristo Torres Olivas

3 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Totalmente de acuerdo con todo lo que has expuesto.
Saludos

juan dijo...

El ejército lo sacó a la calle para defender al pueblo. De todas formas tienes un tirón deorjas por centrarte en la figura de Chávez, cuando lo realmente importante son los procesos que hay detrás.

Hasta algun@s libertari@s hemos defendido a Chavez y el proceso bolivariano estos días ante la reatila de tertulianos infumables.
http://periodico-solidaridad.blogspot.com.es/2013/03/reflexiones-libertarias-sobre-la-muerte.html

Evaristo Torres dijo...

Todo es importante: lo que han hecho los sucesivos Gobiernos presididos por Chávez hay que valorarlo y reconocerlo. Pero eso no quita para que otros aspectos puedan ser criticados. La momificación, el culto a la personalidad, puede que sean cosas accesorias, pero tienen su importancia. Al igual que la presencia de crucifijos en las escuelas o en los ayuntamientos: no es lo prioritario pero sería hora de que desaparecieran. Pues lo mismo con el endiosamiento de los líderes políticos y su embalsamamiento. Y los militares y los curas deben estar fuera de los gobiernos de las naciones.