“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Protocolo o portolculo?

Eso de que a uno le regalen algo gordo, pesado y valioso está bien, hace ilusión. Lo supongo, porque a mí nunca me han regalado algo gordo, pesado y valioso. A Sarkozy, sí. El rey nuestro, Juan Carlos, le ha concedido el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro. Por lo visto, Sarko se lo ha ganado por los favores prestados a España y por su ayuda en combatir el terror de ETA. Si es así, gracias, merci Monsieur le Président de la République Française et Coprince d´Andorre, cher Nicolas. Eso sí, el collar lo tiene que devolver cuando casque, no lo puede dejar en herencia a sus hijos; ni a los que tuvo con Marie-Dominique, ni al hecho a medias con Cécilia, bisnieta del músico Albéniz, ni al compartido con Carla. Pero a mí, de toda esta historia, lo que Realmente (con mayúscula) me ha hecho gracia son las palabras escritas por don Juan Carlos en el decreto por el que se le concede la joya al marido de Carla: «Queriendo dar un relevante testimonio de Mi Real aprecio a Su Excelencia Nicolas Sarkozy, Presidente de la República Francesa, y en muestra de la tradicional amistad entre Francia y España, oído el Consejo de Ministros, vengo en nombrarle Caballero de la Orden del Toisón de Oro». No es un aprecio cualquiera, es Su Real aprecio, con Mayúscula. Todo cuanto hace un rey, o debería decir Rey, no es real sino Real. Si come, la Real Comida, si mea, con perdón, la Real Micción; que hace la lo que le da la gana, la Real Gana; si de pagarle todos los gastos se trata, hablamos de la Real Asignación. Hasta cuando se pega un portazo y se le pone un ojo a la virulé, hay que decir que fue un Real Portazo y un Real Ojo a la Real Virulé. Aunque parezca Mentira es Real. Dirán que son fórmulas protocolarias y que vienen de la tradición y blablablá. Como si cualquier tradición fuera buena sin más. Todas estas fórmulas no encajan en una sociedad democrática donde ninguna persona  es más, ni menos, que otra, porque todos somos ciudadanos y no súbditos. Una cosa es tratar y que te traten con respeto y otra que haya que humillarse, inclinarse,  arrodillarse o besarle el anillo o el zapato a nadie, sea obispo, papa, rey, emperador, káiser, ayatolá, sah o kan.
 
Evaristo Torres Olivas


1 comentario:

Victor Guíu dijo...

Por mí se puede ir metiendo el toisón de oro por su Real Culo.
Un saludo
Víctor Guíu