Estoy harto de Eva Almunia. No la soporto. No hay día que abra un periódico de Aragón y no aparezca con su cara de lela. Se podía gastar el PSOE las perras en otras cosas y no en jodernos el desayuno insertando las fotos de esa señora. A mí se me va el apetito cuando la veo. Erre que erre, día tras día. Que pase pronto el tiempo, que se celebren las elecciones y que desaparezca esa señora de mi vista. Es molesta como una ladilla, una mosca cojonera, un grano en el culo. Que muestre las fotos a su familia, que seguro que le hacen ilusión. Pero a mí no. No tiene derecho a entrometerse en mi vida de esa manera. Me revuelve el estómago. No soporto que me quieran hacer ver fotos a la fuerza. Como la de Franco en el colegio. Todos los días, quisieras o no; en clase de matemáticas o de latín, en historia o en lengua. Allí estaba el puto Caudillo. Con doña Eva sucede lo mismo. Quiera o no quiera, abro el periódico y aparece con su sonrisa sosa y su cara de boba. Pavisosa. Lástima que ya no se utilice el papel de periódico para cortarlo a tiras y colocarlas en un gancho en el retrete, en el lugar que ahora ocupa el portarrollos de papel higiénico de doble capa. La propaganda con la cara de Almunia tiene el tamaño justo para esos menesteres. Y ahora que lo pienso, no sería una mala idea la de hacer rollos de papel de váter con la cara de los políticos. Sería una innovación, la i de la que habla Velasco cuando divaga sobre el I+D+i. Y la cantidad de pasta en encuestas que se ahorrarían los socialistas. Y los restantes partidos. Fuera Demoscopia, CIS y demás institutos de opinión. Una llamada al fabricante del papel del culo y asunto resuelto. Los españoles podríamos saber, en función de las ventas, al instante, si nos limpiamos más el culo con Rajoy o con Zapatero, con Rudi o con Almunia. También servirían para celebrar consultas populares sobre Messi o Ronaldo, Belén Esteban o Ana Rosa Quintana, carne o pescado. Bueno, bonito y barato. Ecológico y sostenible. Y adaptado a todas las necesidades: desde la suavidad de algunos rostros para los traseros sensibles hasta el poder de arrastre de los bigotes de Aznar en situaciones de atasco. Y simple como el juego ese de lanzar una moneda al aire. El caro y culo que decimos en mi pueblo.
Evaristo Torres Olivas
sábado, 12 de marzo de 2011
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2 comentarios:
Pues yo la primera vez que vi la foto fue en los pórticos del Paseo de la Indepencia en Zaragoza, y de lejos lo que me pareció fue un anuncio de trajes de señora de El Corte Inglés. Y ya no me lo quito de la cabeza cada vez que la veo.
Encima de soportar su maldita propaganda machacona, basada en los múltiples impactos sobre nuestros sentidos, la vamos a pagar.
¡Qué asco y qué impotencia!
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