Todavía estoy con lágrimas, de la emoción que me produjo la lectura de la tribuna de doña Mayte, con “y”, Pérez, en el Diario de Teruel, con motivo de la festividad de San Jorge. La señora Pérez, se apea por un momento de su cargo de dirigente del PSOE y se convierte en reina madre o princesa heredera, para hablar de lo buenos que son los políticos, “destacando la honestidad y vocación de servicio público que domina esta noble actividad política por la inmensa mayoría de los responsables municipales”. Tampoco se queda corta en elogiar a los gobiernos autonómicos, especialmente al aragonés, del que ella formó parte, como directora general de vivienda, y en la actualidad es vicepresidenta primera de la Mesa de las Cortes de Aragón. Me ha emocionado su discurso no por lo que dice, que no dice nada con sustancia, sino por el jetón que hay que tener para practicar el autobombo. En todo caso, tendrían que ser los ciudadanos, el pueblo, los que deberían opinar sobre la labor de los políticos. Debería saber doña María Teresa que las manifestaciones corporativistas tienen poca credibilidad. El mismo día en que publica su Tribuna, el Diario de Teruel publica una noticia de la agencia EFE, en la que el portavoz del PP en las Cortes, Eloy Suárez, le hace una radiografía al Consejero de Economía, Hacienda y Empleo: “Gestiona mal, negocia peor, derrocha recursos, suele faltar a la verdad y oculta habitualmente información. Estas son las cinco características de la gestión del señor Larraz”. A continuación, según se lee en el artículo, Suárez le echa la culpa de las mermas tributarias a Felipe González y Marcelino Iglesias le contesta que la culpa fue de José María Aznar en 1997. Estos son solo unos ejemplos del deterioro de la actividad política, del relativismo al que nos han llevado los políticos; han hecho suya esa estupidez que dice que no hay verdad ni mentira, todo es según el cristal con que se mira. Para que se le bajen un poco los humos a doña María Teresa, y para que los políticos dejen de mirarse el ombligo, les recomiendo que lean las encuestas del CIS, en las que los ciudadanos opinan que la “clase” política es el cuarto mayor problema que tiene España, por encima del terrorismo.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
sábado, 24 de julio de 2010
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