Titular del Heraldo de Aragón de fecha 24 de julio: Ratón, el toro asesino, en las fiestas de Ricla. Los antecedentes del animalico incluyen decenas de cogidas y una de ellas mortal. Según el propietario del bicho, Gregorio de Jesús, “el objetivo del toro es coger a los valientes que se atrevan a enfrentarse con él”. Pero con ser esto una barbaridad, aun es peor que el ayuntamiento de Ricla haya pagado nueve mil euros por la actuación de la estrella. No se trata de malversación del dinero público, pues seguramente con la venta de entradas a diez euros, recuperarán la pasta, sino de que una institución pública promueva ese tipo de espectáculos salvajes. Los argumentos de los defensores son siempre los mismos: la tradición, la belleza del espectáculo y la protección de una animal que solo sirve para embestir, sin olvidar los ingresos que proporciona a muchas familias que viven de la cría del toro bravo. Yo añadiría también, como beneficio adicional, los dineros extras que les proporcionan a las funerarias y a los fabricantes de sillas de ruedas, con la venta de ataúdes y sillas a jóvenes que de otra manera tardarían unos cuantos años en consumir ese tipo de productos. Se prohíben los combates de perros y de gallos por su crueldad y porque siempre muere uno de los dos contendientes. En los toros, también muere casi siempre el toro y de vez en cuando el torero; y en el caso de Ratón, el toro asesino, que participa en encierros, los únicos que corren peligro son los gilipollas que se ponen a correr delante del animal. Ratón, que tienes diez años, destaca por “la rapidez, la inteligencia y la habilidad”. Y los ayuntamientos que contratan a Ratón destacan por su estupidez. No conozco las estadísticas sobre Ratón, pero supongamos que, de cada cincuenta actuaciones, en una mata o hiere a una persona. Basándose en esa estadística, los ayuntamientos podrían contratar actuaciones de pistoleros que jugaran a la ruleta rusa: un tambor de revólver de cincuenta tiros, con cuarenta y nueve cartuchos de fogueo y uno solo con bala. Duelo al sol. La segregación de adrenalina entre los pistoleros y el público sería equiparable a la que proporciona Ratón en sus shows. Y seguramente más barato. Que tomen nota los ediles de Ricla para el año que viene.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 31/7/2010
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