Mírala ella, la Espe Aguirre, tan ricitos de oro, tan condesa consorte, tan dama comandanta del Imperio británico, tan roucovarela, tan lideresa. Tan boca de verdulera. Ha tildado a uno de los suyos de hijoputa. ¡Con un par, Espe! Qué tendrá el poder que consigue que los políticos se hundan hasta el corvejón en la mierda. Seguro que la lideresa esconde una navaja en la liga por si hay que rebanar el gaznate de las huestes de Gallardón. La Espe, en público, se las da de liberal, partidaria de la no intervención del poder político en los asuntos del mercado. Pero en privado se muestra más intervencionista y manipuladora que el comité central del PCUS en tiempos de Stalin. Lo de llamar hijoputa se refería al reparto del poder en Caja Madrid: “Hemos tenido la inmensa suerte de darle un puesto a IU quitándoselo al hijoputa”. Si eso opina de uno de su clan, ya se pueden hacer una idea del vocabulario de la señora hablando de Zapatero. Va a resultar que la presidenta de Madrid comparte las ideas de mi abuelo cuando decía que hablar bien no cuesta una mierda. El PSOE no ha tardado ni diez segundos en sacar tajada de la cagada de Aguirre. La vicepresidenta Elena Salgado ha aprovechado para decir en un programa de la tele que las palabras de la condesa consorte de Murillo y Grande de España ponen de manifiesto "la necesidad de la asignatura de Educación para la Ciudadanía". No le falta razón a doña Elena pero le faltó añadir que los primeros que deberían recibir las enseñanzas de esa nueva asignatura son los miembros de su propio partido. Empezando por Pedro Castro, alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Don Pedro, un hombre reflexivo, se hacía la siguiente pregunta en un acto público: "¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?". Que los políticos se llamen entre ellos corruptos, ladrones e hijoputas no me parece tan grave debido a que en muchos casos más que de un insulto se trata de un diagnóstico. Llamar tontos de los cojones a diez millones de votantes de la derecha, eso sí que no tiene perdón. Como tampoco lo tendría llamar así a los votantes del PSOE creyendo que votan a un partido de izquierdas.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 6/2/2010
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