“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

sábado, 20 de febrero de 2010

Contextualizar

Nos escandalizamos por muy poco. Yo creo que la culpa de todo la tienen los periódicos. Publican las noticias sin contextualizar que se dice ahora. ¿Y qué es contextualizar? Supongamos que usted viaja a la India y le piden 500 rupias por una habitación con aire acondicionado. Echa mano de la calculadora del móvil y se da cuenta de que no llega ni a 8 euros. Si no indaga más, a usted la India le parecerá un chollo y le costará entender cómo puede haber tanta gente viviendo en la calle con lo barato que es todo. Decide informarse mejor y mira en Internet para descubrir que el 60 por ciento de los más de 1.100 millones de indios viven de la agricultura y que el sueldo medio de un campesino es de 33 rupias al día las mujeres y 42 los hombres. Podría mirar también el precio de los productos y servicios básicos para llegar a la conclusión de que aunque a usted le parezca un chollo de país, los indígenas lo tienen más jodido. Eso es contextualizar. Y todo esto viene a cuento de dos noticias que han aparecido estos días en la prensa. Una, en la sección de economía, nos informa de que Francisco González, presidente del BBVA, recibirá una pensión de 79,77 millones de euros. Muchos lectores, al leerla, se habrán puesto a calcular cuántos miles de habitaciones podría el señor González alquilar en la India o cuántos millones de jornaleros de ese país podría contratar para que le cuidaran el huerto. La segunda noticia, en la sección de cultura, cuenta que una escultura de Alberto Giacometti, El hombre que camina, se ha subastado en Sotheby´s por 74,2 millones de euros. Como los lectores del Diario de Teruel son personas inteligentes, se darán cuenta de que un hombre como Francisco González, después de muchos años de trabajo y sacrificio al servicio de la comunidad, su empresa, un banco de los grandes, le da una miseria con la que apenas se puede comprar una estatua de bronce de 1,83 metros de altura. Y no crean que se trata de una escultura de esas gordas de Botero, que al menos llenan el espacio; las figuras de Giacometti son escuchimizadas. Toda una vida de trabajo para un monigote con piernas de alambre. No hay derecho. A mi padre, cuando se jubiló le regalaron un reloj Cassio con calculadora. Y es que su empresario era más generoso que los rácanos del BBVA.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 19/2/2010

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