Si los partidos políticos tuvieran que funcionar con las cuotas de los afiliados, no tendrían ni para pagar la tinta de los panfletos. El resto, coches con asientos de cuero y cristales tintados, restaurantes de postín, hoteles guachis, viajes en AVE por el morro, chóferes y choferesas, planes de pensiones, ordenadores y Blackberry de última generación, se lo pagamos sus patronos, es decir, usted y yo, los ciudadanos de a pie. La política debe de ser de las pocas actividades donde el empleado manda más que los dueños de la empresa. Nos cuentan lo que quieren, no practican ningún tipo de transparencia, se asignan los salarios sin consultarnos, los mantienen en la oscuridad y en lugar de publicarlos en un apartado de su página web, si sus patronos queremos saber lo que cobran, debemos bucear entre legajos, BOE, BOA y BOP, cuando muchos de ellos, nuestros empleados, no tienen ni siquiera el BUP. Vamos, que no son ni Tolomeo ni Hipatia de Alejandría—por cierto, qué chunga le ha salido la peli al Amenábar— Cuando les pedimos explicaciones, recurren a mil estratagemas para engañarnos; incluso últimamente tienen la desfachatez de convocar ruedas de prensa en las que no se pueden hacer preguntas. En cualquier acto, siempre les reservan los mejores sitios, las primeras filas, asistan o no asistan y nosotros, sus patronos, debemos quedarnos en la calle o subirnos al gallinero. Y si hay que sacar entrada, ellos no hacen cola. Con frecuencia, colocan a sus familiares y amiguetes sin consultarnos. Libre designación lo llaman. El mundo al revés. Los únicos que estamos legitimados para designar libremente somos nosotros, la patronal. Se han invertido los papeles: tradicionalmente eran los empresarios los que explotaban a los trabajadores, los que hacían chanchullos y metían mano a la caja. Pero ahora no. Por cualquier parte te sale un Gürtel, un Santa Coloma de Gramenet o una María Victoria de la Muela, lo que me plantea una duda: ¿los ladrones nacen o se hacen? Si les preguntamos a nuestros empleados, los políticos, nos contestarán a lo Rey León. Akuna matata. No pasa nada. No hay problema, Bwana.
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
Evaristo Torres Olivas. Villarquemado
DdT 11/12/2009