En periodismo, contar solo una parte de los hechos y ocultar deliberadamente el resto se conoce como sesgo por omisión. También se le llama media verdad, sesgo de selección, espigueo y cherry picking (escoger cerezas). Un defecto grave en cualquier persona, pero mucho más si quien lo emplea es una periodista. Es el caso de Javier Arnal, que lleva décadas opinando en el Diario de Teruel y, desde hace dos años, con sección propia, Un paso adelante. El pasado día 7 de octubre, se publicaba una columna suya, Campaña sin violencia, en la que se despacha a gusto con el PSOE. Todo cuanto dice es cierto: el hermano de Sánchez, su esposa, Zapatero y sus joyas, etc. Pero también es cierto lo del ático de Ayuso, la venta de mascarillas de su pareja y de su hermano. Si se hace una lista de la corrupción del PP y del PSOE habría un empate. Pero don Javier solo ve las cerezas podridas en una parte. El señor Arnal es muy de derechas y también del Opus, solo hay que leer su trayectoria y los medio en los que ha colaborado. Nada que objetar: cada cual elige dónde quiere estar. Lo que sí es objetable es la manipulación, ver solamente la paja en el ojo ajeno, juzgar sin antes ver los propios errores. Y, de nuevo, es mucho más grave si quien así procede es periodista. En las facultades de periodismo te enseñan a informar de manera veraz, a ser independiente a la hora de hacerlo, a contextualizar. Todo lo contrario de lo que hace el calamochino Javier Arnal. En lugar de contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, utiliza el rascador de malas hierbas de manera selectiva solo para los contrarios. Y con ello desacredita una profesión, la de periodista, que no atraviesa sus mejores momentos según las encuestas.
Evaristo Torres Olivas

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