“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

martes, 25 de agosto de 2026

Malos humos

 No sé si es culpa de nuestro sistema educativo, pero con mucha frecuencia fallamos en nuestra comprensión lectora. Leemos textos y sacamos conclusiones equivocadas. Nos alarmamos sin necesidad. Sirva este ejemplo leído en una cajetilla de cigarrillos: “Su humo es malo para sus hijos, familia y amigos”. Está bien claro, pero nosotros lo interpretamos erróneamente y nos alarmamos. El humo, nuestro humo, no es malo para nosotros, ni para quienes no sean ni hijos ni familiares ni amigos. Tampoco es malo para nuestras mascotas. Así que lo profesores pueden fumar en las aulas siempre que no haya algún hijo suyo en la clase. Podemos ir al bar, al cine o a misa y fumar cuando no nos acompañen familiares o amigos. Y si nos acompañan, los únicos que no podemos fumar somos nosotros, porque la cajetilla dice “su humo”. El de los demás es inocuo. Nos podemos meter en la caseta del perro y fumar tranquilamente con nuestro animal doméstico. Incluso podemos evitar alejarnos de hijos, familiares y amigos si nos tragamos el humo. Como dice el dicho que me acabo de inventar, “si se nos suben los humos a la cabeza, a nadie perjudicamos”. Así que, si has interpretado el texto de la cajetilla de tabaco de otra manera, me da mala espina, lubina, tas colao, bacalao. Hay que evitar el abuso, Ayuso. Chao, pescao.

Evaristo Torres Olivas

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