¿Se imaginan lo que podría bajar el precio de la leche si en lugar de indicar en el paquete “leche, lait, milk entera pasterizada” solo dijera “leche”? ¿O el precio de un coche francés si el logo de la Peugeot fuera simplemente Peyó? Pues lo mismo pasaría con el coste de un piso si el Código Técnico de la Edificación no exigiera tener un aparcabicis en las nuevas construcciones. Esto último no lo dice un cualquiera, un mindundi, un ignorante. Son palabras del alcalde de Madrid, el excelentísimo señor don José Luis Martinez-Almeida. Abogado del Estado, una de las oposiciones más exigentes, junto a la de registrador que, dicho sea de paso, aprobó don Mariano Rajoy. La obligatoriedad de tener un lugar para aparcar las bicicletas dispara el precio de una vivienda y eso explica la precariedad que tenemos en estos momentos. Como siga Pedro Sánchez de presidente del Gobierno, me temo que las cosas van a ir a peor. Lo siguiente que exigirá, a propuesta de Rodríguez Zapatero, será la obligatoriedad de que en toda vivienda de nueva construcción haya una caja fuerte de hormigón reforzada con acero blindado para guardar las joyas. Con Almeida o Ayuso al frente del Gobierno, no solo se eliminarían esos caros caprichos, sino que se tomarían medidas efectivas para bajar el precio de un hogar: bajar la altura de los techos cincuenta centímetros, hacer cocinas, duchas y retretes comunitarios (piensen en cuánto costaría un bocadillo de bacon con queso si a los bares se les exigiera tener una cocina y un baño por cada mesa de cuatro personas) y, la más importante, instruir a la ciudadanía sobre las ventajas de dormir de pie, atornillando el colchón a la pared. Con cinturón de seguridad, se entiende. De esa manera, en un piso de 25 metros, que ahora apenas puede alojar a una persona, podrían vivir cómodamente una docena. Simple sentido común. Prioridad nacional.
Evaristo Torres Olivas
No hay comentarios:
Publicar un comentario