“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

sábado, 6 de diciembre de 2025

Los partidos y la dedocracia

 Hay actuaciones de los políticos que sin dejar de ser legales son, a mi parecer, poco éticas. La de colocar a sus parejas en puestos de responsabilidad en los partidos y en las instituciones. Lo han hecho y lo hacen todos los partidos. Felipe González, secretario general del PSOE y presidente del Gobierno y su entonces mujer, Carmen Romero, diputada y eurodiputada. José María Aznar, líder del PP y presidente del Gobierno y su esposa, Ana Botella, concejala y alcaldesa de Madrid. Le siguen Pablo Iglesias, secretario general de Podemos y vicepresidente del Gobierno y su esposa Irene Montero, ministra. Aquí en Teruel tenemos a Tomás Guitarte, coordinador de Teruel Existe y diputado y su pareja, Nieves Sánchez, concejala en Calamocha y jefa de gabinete en la Diputación de Teruel. Todos y todas pagados con dinero público. Lo curioso de estos casos es que siempre es el máximo dirigente del partido quien coloca a su consorte con lo que nadie se atreve a oponerse a la decisión del líder. Lo segundo que llama la atención es que son siempre los maridos quienes colocan a sus mujeres y no al revés. Ninguna dirigente de partido o vicepresidenta del Gobierno coloca a su cónyuge en un puesto, lo que deja a la mujer en un mal lugar de subordinación al hombre. Como si ellas no tuvieran mérito propio para acceder al puesto y necesitara al macho para colocarlas por el método del ordeno y mando. Todo lo cual no lleva a la conclusión de que, en los partidos políticos la democracia interna brilla por su ausencia y las decisiones las toma el “gran timonel”.  La solución no está en que los partidos promuevan el acceso de las mujeres al número uno de sus organizaciones y sustituir al “gran timonel” por la “gran timonel” para que puedan enchufar a sus maridos, sino en que los partidos se democraticen e introduzcan cláusulas de conflictos de intereses en sus estatutos. Que gobiernen los mejores, sean mujeres u hombres, seleccionados con criterios objetivos en votaciones secretas y anónimas. Por el bien de las mujeres y de la democracia. Por el bien de todas, todos y todes.

Evaristo Torres Olivas

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