“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

jueves, 4 de mayo de 2023

Un pan como unas hostias

 El problema de la política estriba en que es un puesto de trabajo bien remunerado para algunos. A muchos se les llena la boca diciendo que se dedican a la política por vocación de servicio, para mejorar la vida de las personas. Mentira podrida. Y una forma muy fácil de comprobarlo sería establecer un sistema de retribución en el que el político percibiera el mismo salario que en su trabajo anterior al cargo político. Así, un auxiliar administrativo que cobra mil quinientos euros mensuales, si accede al puesto de diputado cobraría exactamente lo mismo. Con un límite, claro. Los ejecutivos de grandes corporaciones que perciben salarios de varios millones de euros tendrían que conformarse con un máximo de 150 000 euros anuales, por poner un ejemplo, si de dedican a la política.  Con esa simple fórmula veríamos cómo la rotación en las listas electorales aumentaba considerablemente. El auxiliar administrativo pensaría que no merece la pena exponerse a que le critiquen para cobrar lo mismo que en su trabajo anterior en el que nadie sabía de su existencia ni nadie le molestaba. Más complicado es el caso de los y las ejecutivas que cobran quince millones de euros anuales y se meten en política para ganar cien veces menos. En ese caso, no cabe duda de que lo hacen por defender los intereses de las grandes corporaciones y que la renuncia a su salario corporativo será recompensada de alguna manera en el medio y largo plazo. Además, hay otra incongruencia en que los políticos en un mismo cargo, por ejemplo, un diputado, cobren todos lo mismo. En cualquier puesto de trabajo, ya sea un profesor, un albañil, un administrativo y un diputado, se precisan unos conocimientos y una experiencia y en función de los conocimientos y la experiencia se fija el salario. Nadie entendería que se contratase para el puesto de electricista a una persona con una formación de administrativo y sin experiencia. Si un diputado o diputada cobra 80 000 euros anuales, sin tener en cuenta si es doctor ingeniero, abogado, mecánico de coches, repartidor de butano o sin oficio ni beneficio, como hay muchos, algo falla. O el puesto de diputado es solo un nombre sin contenido o estamos haciendo un pan como unas hostias.

Evaristo Torres Olivas

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